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jueves, 20 de septiembre de 2018

Orígenes


Este verano he podido volver a continuar con el  sueño de poder trabajar en un  proyecto con el ilustrador Miguel Ángel Díez y mis compañeros de tertulia: Antonio Cremades y Pedro Juan Galipienso. Parte del colectivo autoral La taberna del Ñu azul vuelve a reunirse para una nueva entrega de lo que parece se va a convertir en una serie que aparecerá cada dos años.

Orígenes, vuelve a ser un juego literario, como hace dos años lo fue Identidades, y como hace cuatro lo fue Umbrales. La premisa de este año ha sido la de trabajar el momento en el que llegan las ideas cuando estamos escribiendo. Así como también las dudas, los miedos y las inseguridades de quiénes escribimos. 
Cada relato ha sido ilustrado por Miguel Ángel Díez. Cada bloque dibujo-texto ha ocupado dos páginas de la revista. Además, Miguel ha realizado una portada-índice homenajeando al colectivo La taberna del Ñu Azul. Al seguir con el mismo personaje que hace dos y cuatro años, ha creado una imagen tipo para que las diferentes entregas, la pasada y las futuras, tengan una continuidad estilistica.

La centenaria revista La Serranica vuelve a apostar por nosotros. Agradezco a la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento de Aspe que vuelva a confiar en nosotros, y por supuesto, a su editor Francisco Pedro Sala Trigueros.

Reseñarles que en este número se incluyen varias ilustraciones a doble página de Miguel Calatayud.




 

Orígenes ha sido editado en la revista La Serranica nº 53 en Julio del año 2018

viernes, 6 de abril de 2018

Aún así, aquí estoy: colgando de un clavo




Un año más he vuelto a la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira de Aspe publicando un nuevo cuento ilustrado. n así, aquí estoy: colgando de un clavo es mi  nueva colaboración para dicha revista.

Ha sido ilustrado, como todos los anteriores, por Miguel Ángel Díez. Una vez más, la personalidad de este ilustrador queda remarcada en su precisión para captar el espíritu y el alma de los cuentos que escribo. Una ilustración precisa y preciosista que suma a mi historia y la hace más grande desde la modestia de nuestra propuesta.


Este cuento, junto con los anteriores Piratas, Olvidando, Era la primera vez, y quizás Debajo de la cama son los textos con los que más me siento satisfecho de las colaboraciones que he realizado para esta revista. 


Este texto encierra una pequeña broma hacia la mitad en relación con el anterior cuento. Si tienen tiempo, y lo desean, repasen Piratas, pinchen aquí, y me dicen.

Agradezco, como siempre, a su director Joaquín Cerdán y al presidente de la Asociciación Cultural La Jira Guillermo Soto, el interés demostrado, año tras año, en que estemos presentes en la publicación. 

Espero que lo disfruten.


Fue editado en la revista El Ultimo Jueves22 a principios del año 2018.

martes, 4 de abril de 2017

Piratas


Este año he vuelto a la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira de Aspe publicando un nuevo cuento ilustrado. Piratas es mi última colaboración para dicha revista.

Ha sido ilustrado, como todos los anteriores, por Miguel Ángel Díez. La capacidad de Miguel Ángel nunca dejará de asombrarme. En este texto, uno de los elementos más interesantes es la mirada desde el escenario. Y su ilustración capta a la perfección ese juego aportando con su imagen una nueva capa de profundidad. Me gustaría, desde este pequeño rincón, agradecerle al ilustrador su espléndido trabajo.


Este cuento, junto con los anteriores Olvidando, Era la primera vez, y quizás Debajo de la cama son los textos con los que más me siento satisfecho. No hay que olvidar que en esta celebración de  tipo carnavalesco el haber conseguido conjugar la realidad con la fantasia ha sido un camino que me está aportando una línea a seguir que resulta de interés.


  Agradezco, como siempre, a su director Joaquín Cerdán y al presidente de la Asociación Cultural La Jira  Guillermo Soto, el interés demostrado, año tras año, en que estemos presentes en la publicación. 

Espero que lo disfruten.


Fue editado en la revista El Ultimo Jueves21 a principios del año 2017.

martes, 6 de diciembre de 2016

Premio y libro




El pasado sábado día 3 de Diciembre se produjo la entrega de premios del certamen XVIII Premio Narrativa Géminis 2016 organizado por la Concejalia de Juventud del Ayuntamiento de Aspe del cual he tenido la fortuna de obtener el tercer premio en la categoría de mayores de treinta años con el relato titulado Dos paladas de tierra


 
Además se presentó el libro que recopila los premiados en los anteriores certamenes desde el año 2004 al 2015. 
En dicho libro se publica el cuento con el que gané la edición del año 2006 Una noche de tormenta que podeis leer aquí. 



 
Os dejo un extracto del inicio del cuento Dos paladas de tierra que será publicado el próximo año en el libro que recopile los premios de 2016:


Dos paladas de tierra
 Cuando escuchó las dos paladas de tierra, Esteban recordó la mañana de su marcha: el sol caía plano y los trigos de balanceo se torcían. Era un día de viento. A la carreta le chirriaba el alma y el caballo parecía una sombra. Iba agazapado en una esquina entre la simiente y los restos de frutos aplastados que oscurecían las juntas de metal y le hacían aflorar un tufo a podrido. Se escondía de su náusea, del olor de vómito que cubría su piel, de su falta de vello. Su padre, al nacer, lo sostuvo en alto entre dos dedos. Esto no puede ser hijo mío, se decía. Tenía la apariencia de una lagartija lechosa de las que se confunden en la piedra de los pozos y sintió deseos de aplastarlo contra la pared. 
La estación de tren quedaba a media jornada. Su padre llevaba la carreta. Sabía Esteban de la alegría que tenia, no por las tonadillas que silbaba o la sonrisa a destiempo sin mirar nada, sino porque el tren se lo llevaría ordenado por aquel telegrama, y se agarraba a su saco, y le volvían los recuerdos de padecimientos, hambre y palos, y no podía más que sentir nostalgia de perro apaleado. Ya lo echaba en falta, y sintió una arcada removerse en sus intestinos, subir por su esófago, y al abrir la boca le sacudió un golpe seco de aire putrefacto, y llegó la angustia, y un sabor de tierra quemada en la saliva. Inevitable, fue la palabra que bailaba en sus entrañas y le producía gases de incontinencia.
© Pedro F. Navarro, 2016
 
 
Quisiera agradecer desde este humilde rincón su implicación a todas las personas que han participado en la gestión y organización de este premio. Sin dudas,  este veterano certamen es una apuesta por la cultura en estos tiempos de desierto. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Identidades

 
Este verano he podido continuar con aquel sueño que les contaba no hace mucho. El poder trabajar en un  proyecto con el ilustrador Miguel Ángel Díez y mis compañeros de tertulia: Manuel Benítez Bolorinos, Antonio Cremades y Pedro Juan Galipienso. Parte del colectivo autoral La taberna del Ñu azul vuelve a reunirse para una nueva entrega de lo que parece se va a convertir en una serie que aparecerá cada dos años.

Identidades es un juego literario, como hace dos años lo fue Umbrales. La premisa de este año ha sido la de realizar textos que jueguen con las identidades y las voces narrativas teniendo plena libertad para su creación. 

Cada relato ha sido ilustrado por Miguel Ángel Díez. Cada bloque dibujo-texto ha ocupado dos páginas de la revista. Además, Miguel ha realizado una portada-índice homenajeando al colectivo La taberna del Ñu Azul. Al seguir con el mismo personaje que hace dos años ha creado una imagen tipo para que las diferentes entregas, la pasada y las futuras, tengan una continuidad estilistica.

La centenaria revista La Serranica vuelve a apostar por nosotros como ya lo hizo hace dos años. Hay que agradecer por tanto dicha apertura a la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento de Aspe que ha apostado por esta nueva tendencia, y por supuesto, a su editor Francisco Pedro Sala Trigueros.

Reseñarles que en este número se incluyen tres ilustraciones a doble página de Miguel Calatayud acompañadas con un texto de Emili Teixidor

Identidades ha sido editado en la revista La Serranica nº 52 en Julio del año 2016






miércoles, 6 de abril de 2016

Olvidando


Este año he vuelto a la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira de Aspe publicando un nuevo cuento ilustrado. Olvidando es mi última colaboración en dicha revista.

Ha sido ilustrado, como todos los anteriores, por Miguel Ángel Díez. Una vez más me regala este magnifico dibujante una nueva imagen, donde, como en las anteriores, se respira un hálito poético que envuelve el texto y nos entrega una nueva mirada. Me gustaria, desde este pequeño rincón, agradecerle al ilustrador su espléndido trabajo.

Este cuento, junto con el anterior Era la primera vez, y quizás con Debajo de la cama son los textos con los que más me siento satisfecho. Mezclar en una fiesta de tipo carnavalesco la realidad con la fantasia creo que es el camino por el que voy a seguir en mis futuras colaboraciones.


Agradezco, como siempre, a su director Joaquín Cerdán y al presidente de la
Asociación Cultural La Jira  Guillermo Soto, el interés demostrado, año tras año, en que estemos presentes en la publicación. 

Espero que lo disfruten.


Fue editado en la revista El Ultimo Jueves20 a principios del año 2016.

miércoles, 15 de julio de 2015

Umbrales


En el verano del año pasado pude llevar a cabo un pequeño sueño.

Trabajar en un nuevo proyecto con el ilustrador Miguel Ángel Díez y mis compañeros de tertulia: Manuel Benítez Bolorinos, Antonio Cremades y Pedro Juan Galipienso. Era la oportunidad de reunir a una buena parte del colectivo autoral La taberna del Ñu azul.

Umbrales nace como un juego literario. La premisa era la de realizar textos que jugasen con la realidad y la ficción, teniendo plena libertad para hacer lo que quisiéramos. La única limitación fue el espacio. Lo concretamos, y sin concesiones, comenzamos a jugar con estos conceptos literarios.

Cada relato fue ilustrado por Miguel Ángel Díez. Cada bloque dibujo-texto ocupó dos páginas de la revista. Al final quedó como un pequeño encarte. Además, Miguel realizó una portada-índice que lo abría homenajeando el antiguo logotipo del colectivo La taberna del Ñu Azul.

Este trabajo es para mí una reunión soñada, permítanme la reiteración, la cual no hubiera sido posible sin la apertura en los contenidos de la centenaria revista La Serranica. Hay que agradecer por tanto dicha apertura a la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento de Aspe que ha apostado por esta nueva tendencia, y que espero, tenga continuidad.

Umbrales fue editado en la revista La Serranica nº 51 en el verano del año 2014. 




domingo, 17 de mayo de 2015

Era la primera vez



Al año siguiente continuamos en la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira de Aspe publicando un tercer cuento ilustrado. Era la primera vez ha sido, hasta la fecha, nuestra última colaboración en dicha revista.

Este cuento fue ilustrado, como los dos anteriores, por Miguel Ángel Díez con un soberbio dibujo cuyo encuadre de riesgo aportó una inesperada fuerza a la narración. Con un estilo pulido, claro y directo la ausencia de rostro en el personaje de la ilustración nos convierte en el protagonista de la historia.

Quizás sea uno de los mejores cuentos que he conseguido escribir. Me sentía en deuda con la revista y con esta historia pude resarcirme. Tuve el tiempo necesario para hacerlo y salió casi sin darme cuenta.


Quisiera dar las gracias, desde este pequeño rincón, a su director Joaquín Cerdán, por su interés, año tras año, en que estemos presentes en la publicación. 


Espero que lo disfruten.


Fue editado en la revista El Ultimo Jueves nº18 a principios del año 2014.


domingo, 19 de abril de 2015

El Despertar


Un año después, seguimos en la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira publicando un segundo cuento. 

Se llamó El Despertar y el dibujo fue realizado por Miguel Ángel Díez. 

Debajo de la cama, el primero que publicamos, nos constó que había gustado. Sin embargo las prisas por mi parte, y la falta de tiempo que tuve en aquel momento, hicieron que este segundo texto fuera fallido. Resultó un tanto abstracto, no transmitía sensaciones ni emoción. Aunque la idea me sigue rondando y quizás algún día la acabe plasmando, hoy por hoy, este cuento no tiene el nivel necesario que siempre me propongo. 
Les dejo en esta entrada un extracto del mismo así como un extracto de la ilustración. 

Fue editado en la revista El Ultimo Jueves nº17 a principios del año 2013.

El Despertar (extracto)

"Miraste al suelo, con remordimiento, con dudas. Metí la mano en mi bolsillo. Te mostré una foto. La cogiste. Tus pupilas se dilataron. Se te cayó. Me agaché. Te la recogí. Volví a dartela. No la quisiste. Nadie lo recuerda, me contaste. Lo sé, te respondí ¿Puedes decirme porqué? Tragaste saliva. No, suspiraste, esa foto que me has enseñado es la esencia de todo, es lo que ocurrió."  

miércoles, 25 de marzo de 2015

Debajo de la cama



Ya les comenté que les diría los trabajos que he realizado en el interludio en que se quedó sin entradas este pequeño rincón.

No me he prodigado mucho. Junto con Miguel Ángel Díez he seguido publicando en la revista El Ultimo Jueves de la Asociación Cultural La Jira de Aspe.


Ha sido con carencia anual, y aunque no hemos podido estar todos los años, siempre hemos intentado no faltar. 


Empezamos realizando unas páginas de cómic, más tarde, decidimos cambiar y hacer una doble página que albergara un cuento ilustrado.

Debajo de la cama, en la imagen que les muestro en esta entrada, fue el primero que apareció.


La  ilustración de Miguel Ángel, inmejorable, envolvió a la perfección el cuento dotando a dicha doble página de una fuerte presencia en la revista. 


Fue editado en la revista El Ultimo Jueves nº16 a principios del año 2012.



domingo, 19 de septiembre de 2010

Waslala


La Tetería Waslala acaba de editar una nueva carta. Y para mi sorpresa, han decidido volver a publicar de nuevo aquél cuento que les escribiera hace un tiempo y que titulé con el nombre de la propia tetería, Waslala.
Luisa y Pedro, los dueños, son unas personas encantadoras. Me lo han ocultado, y ahora que lo sé, me han alegrado la vida con su decisión. Además, la página, elegantemente maquetada, está adornada con un dibujo maravilloso, que transmite paz y calma, realizado por el dibujante Rubén Lavado Orts.
Uno no puede pedir más.
Desde aquí, os lo agradezco de corazón.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Dar a luz

Estás acuclillada. Hueles mal. Todos se apartan. Te miran con asco. Saberlo no ayuda. El orín se escapa por los labios de tu entrepierna. Lo sientes resbalar por tus muslos. Moja la tierra reseca. No puedes evitarlo. Diste a luz no hace mucho. Te quitaron a tu hijo. A nadie le importa. Tus ojos son de tierra. Tus lágrimas de polvo. Sufriste en el parto. No salió bien. Deberías estar muerta. Por eso hueles. Por eso te orinas sin poder controlarlo. Es un castigo. Así lo piensan. Ahora la decisión está tomada. Te cogen. Te llevan. Abren una fosa. Te arrojan dentro. Te entierran viva. Saberlo no ayuda. Das manotazos contra las paladas. Tu boca se llena de arena. Tu lengua escupe polvo. Intentas luchar. Te apalean con los mangos. Te quedas quieta. Es lo que esperan.


(Este pequeño microrelato habla de esas mujeres, africanas sobre todo, que no consiguen tener una rápida atención médica en su parto. Generándoseles una lesión que las condena. Quisé realizar un texto atemporal y sin ningún referente geográfico. Generar una imagen que impactara y aturdiera. Que no fuera agradable. Espero que les guste.)

sábado, 15 de mayo de 2010

Noveno Arte, de noviembre de dos mil seis a febrero de dos mil diez en treinta y tres entregas.


Es difícil. Sí, encontrarlo o que suceda. Cuando lo encuentras careces de palabras, o bien las palabras se vuelven inmediatamente al afecto. O quizás sean palabras que se mueven por la cuerda del agradecimiento. O quizás pueda ser esa persona, o circunstancia, o modo, o lugar llamado “valiente”. Cuando sucede, las páginas acaban perteneciendo a un tiempo, a una forma de pensar, o a varias formas de pensar, y quedan grabadas a fuego en una historia, en la historia.
Era octubre, el mes. Dos mil seis, el año. Se acercó como de casualidad, más tarde comprendí que no, que aquello no era azar, que existía una premeditación, una intención que además ni era ocultada, ni tampoco se mostraba en su totalidad. Ni prudente, ni inconsciente. Quizás sea un camino a mitad del significado de ambas palabras. O quizás fuera azar y casualidad. Quién sabe. La cara enmarcada por una sonrisa. La mano extendida hacia delante con toda la corpulencia de una persona que durante años se ha entregado al deporte. Me asalta el pasado. Lo recuerdo. Una imagen a cámara lenta. Una película con la duración de un instante. Sí, me ganó una carrera cuando jóvenes. Y no lo había olvidado porque aquello ocurrió en los últimos cincuenta metros. Había estado estudiándome. Y cuando tuvo la certeza. Apretó hacia delante. Llegó a mi altura. Cruzamos las miradas y me di cuenta que era imparable. Aquel instante se grabó en mi mente. No había decepción, ni rencor. Desde el primer momento le admiré cuando fríamente nos dimos las manos. Decidí no competir más. Esa reacción última, ese vestigio que separa la gloria del fracaso no lo iba a saber articular. Porque era irracional. Y esa irracionalidad no comprendía cómo desarrollarla.

Ahora estaba frente a mí. En aquel teatro, en un momento importante. Sobre todo por la dificultad que supone. Era una entrega de premios. Su cara sonriente. Su mano extendida. Le sonreí. La choqué. Quienes me conocen saben que soy un tímido irremediable aunque no lo aparente. Lo soy. Créanme. Al darle la mano no sabía que decirle, hablarle o comentarle. Era el director de un periódico de ámbito comarcal que realizaba un trabajo interesante. Hasta ahí conocía. Sabía algo de su vida. Poco. Lo justo. Así que me callé. Eso sí, con mi sonrisa de tímido empedernido. Menos mal que empezó a hablar. Me felicitó. Un premio no se recibe todos los días. Un primero además. Y de escribir. Un cuento para más señas. Le hablé que durante la lectura del acta me sorprendió el nivel del jurado. No le dio importancia. No dudaba de la calidad del texto. Me preguntó su título. “Una noche de tormenta” le dije. Ah!, después lo buscaré, me comentó. No le iba a ser difícil. En aquel hall había un mostrador donde, amarrados con un hilo, para evitar tentaciones, estaban los cuentos premiados. Nos miramos y lo soltó. Lo dijo de golpe. Me quede un momento perplejo. Por la propuesta. Por el riesgo. Y claro, el momento dulce que vivía, se acababa de endulzar más.

Estaba inmerso en una escritura que me mantenía absorto. Me había negado a colaborar en diversos sitios. El gusanillo picaba, sí, pero conseguía mitigarlo. O más bien lo tenía amordazado convenientemente. Aquella propuesta lo desató. No había forma de detenerlo. Tanto tiempo había pasado resignado que ahora no me iba a permitir la opción de negarme. Le dije que sí. El director asintió. Le indiqué que de lo único que sabía algo era de cómic, de historieta. No importa, me comentó, lo haces de historieta, cuatrocientas palabras al mes. ¿Quieres que hable de algún tema o de alguna época en concreto? Le pregunté. No, de lo que quieras, me contestó tajante. Le dije que lo llamaría Noveno Arte. Bien, repuso. Nos despedimos. Luego fue hasta la mesa, buscó y se acercó a mi relato.

La primera columna apareció en noviembre de dos mil seis, compartía página con otra que se llamaba “Un toque de maldad” de Manuel Benítez Bolorinos. Es una columna que echo de menos. Uno no encuentra fácilmente a una persona que hable de cine con criterio y buen gusto. Como no podía ser de otra forma aquel primer Noveno Arte lo dediqué a un clásico “El Príncipe Valiente”, y sí, usé esta historieta como la inicial por la alegoría que suponía su título.

Desde entonces hasta ahora. Treinta y tres entregas. Y así seguirá mientras su director lo quiera. Ya les comentaba. Es difícil. Sí, encontrarlo o que suceda. Y ahora no sé cómo agradecer lo que supone para un medio tan denostado como la historieta el tener este hueco en un periódico de ámbito comarcal. Sucede, y las páginas, las entregas de esta columna ya pertenecen como les decía a un tiempo, a una historia. Espero que la sigan leyendo y disfrutando. No todos los medios tienen esta valentía y audacia. Y aquí, es gracias a una apuesta personal y arriesgada de su director Alfonso Martínez.

Esta valentía, esta audacia es el mayor elogio que conozco. Gracias.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna especial Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en febrero de 2010 con motivo de la celebración del número cien)

sábado, 13 de febrero de 2010

Sushi Online 10-12


Nada, comentarles que he realizado una colaboración para el último número de la revista Sushi Online. Se trata de un cuento. Se titula "Hacerse silencio" y ha sido ilustrado magníficamente por FH Navarro. Sin dudas, un autor en alza que con este trabajo cierra una etapa de su evolución artística, y al que, desde luego, seguiré de cerca.

El número está compuesto por las historietas de Álvaro Ortiz, Calo, Miguel B. Núñez y Nacho Casanova; las ilustraciones de Enrique Corominas, FHNavarro y Stygryt; y los relatos de Anna Raven, Raule y servidor.

Pueden descargarse la revista pinchando aquí.


Espero que les guste. Ya me dirán.

domingo, 5 de abril de 2009

Waslala

La Tetería Waslala está situada en la calle Argensola, 3 del casco antiguo de Alicante, en pleno corazón de la ciudad. Detenerse a disfrutar de este entorno privilegiado y fuera de lo normal es prácticamente una obligación a todo aquel que nos visite. Pedro y Luisa, los responsables, les acojerán con mano amiga y trato exquisito. Ya lo verán. Hace unos meses me pidieron que para su nueva carta les escribiera un pequeño cuento. Desde Enero pasado la carta de la Tetería Waslala tiene a bien acogerlo entre sus páginas. Lo escribí con todo el cariño del mundo. Espero que les guste:
Waslala
Waslala, reza el letrero. Leí mejor: Tetería Waslala. Había caminado sin rumbo. Llevaba mucho tiempo atascado en la resolución de un cuento. La pluma seca en el bolsillo era el cuerpo del delito. Waslala no existe, me dije, es un imposible, una ilusión. Nunca creí en utopías. Una estrella de papel ilumina la entrada. La enrejada abierta ofrece entrar hasta una puerta de madera con ojos de cristal cuyas aguas parpadean imágenes anegadas de ocre envuelta entre muros centenarios. Pasé. El hálito de calor me relaja, una luna llena de azul me mira y el rumor del agua con su leve torrentera de murmullo de beso acaricia mi alma. Pinocho sentado en un columpio gira su cabeza. Un caballo alado, Pegaso quizás, vuela surcando sueños de aserrín. Las ventanas de Waslala dan a otros mundos. Un niño con pijama contempla la noche, sueña olvidos e imagina ser un principito a la vez que un hada sentada en la contraventana me pide silencio. No despiertes, no lo despiertes, me dice al agitar sus alitas de rama de arbusto. Waslala, suspiré, un lugar donde refrescar los veranos, un lugar donde encontrar abrigo en los inviernos. El aroma del té lo envuelve todo ¿Existe este lugar? ¿Es posible? Escuché una voz, no supe de dónde: té de la mejor calidad, agua mineralizada y azúcar de caña integral de agricultura ecológica. Me senté al fondo donde una fuente habla de un imposible con la letra grabada en la piedra mientras el agua bosteza círculos en el pozal. El ambiente relajado detiene el tiempo en este lugar de ensueño. Deseé no despertar. Abrí la carta. La lista, no sólo de tes, era de impresión. Volvió la voz: hasta las diez y media junto a tu consumición te ofrecemos una degustación gratuita y diferente cada día. Apostamos por productos de comercio justo y de agricultura ecológica. Cerca, había una estantería de cristal. En su interior, libros de sueño dulce con palabras escondidas entre páginas de lavanda. Leí los títulos. Aún no han sido escritos, escuché. Los conozco, repliqué al levantar la vista. Sentado sobre el marco de un cuadro, un ángel con un libro abierto sobre las piernas me mira con la melancolía del buscador de palabras. No todos, aunque se escribirán más pronto o más tarde, me dijo. Volví a leer los lomos. Tenía razón. Al final del primer estante encontré mi nombre junto a un título que desconocía. Lo cogí sorprendido. Amarillento de tiempo, la humedad ahuecaba sus páginas. Lo abrí. Estaba en blanco. Luisa me había preparado un té. Pedro me lo sirvió en la mesa. No recuerdo cómo supe sus nombres ni tampoco cómo acertaron con el té que deseaba. Miré el blanco de la página, el abismo. Bebí del té. Su sabor anegó mi garganta abrasada de civilización. Me sentí renacer. Llevaba meses atascado sin escribir. Pinocho y el caballo alado, Pegaso quizás, jugaban iluminados por una luna llena de azul. El hada pedía silencio. El rumor del agua envolvía los aromas de té. El ángel sonreía. Nunca creí en utopías. Estaba equivocado. Saqué la pluma seca de mi bolsillo, el cuerpo del delito, y comencé a escribir: Waslala, reza el letrero…

© Pedro F. Navarro, 2008