
Acabé. Ya me lo dijeron. Sería una travesía de desierto. Y lo fue. No quería creerlo. El tiempo pasó. Nunca diré como una exhalación. Más bien ha sido al contrario. La dureza del transito me ha dejado huella. En el alma. En lo físico. Y sí, ha sido positivo. He enfrentado. Lo he conseguido. Ahora en la mesa el resultado. Un conjunto anillado de hojas de papel. Tengo la espalda apoyada. La mirada en el cielo. Perdida. Nuevas ideas, proyectos e ilusiones. Sí, pero no me engaño. El trabajo no ha acabado. Quizás no ha hecho más que empezar. La silla cruje. Tiemblo. Sí, no ha hecho más que empezar...

