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sábado, 5 de marzo de 2011

El Extraño


El extraño. Manuel Benítez Bolorinos. Editorial Andrómeda. Rustica.

Les voy a hablar de una novela de ciencia ficción.

Un hotel en medio de una selva. Un edificio de setenta plantas con diez habitaciones por cada una de ellas y un número indeterminado de sótanos y subsótanos. Rodeado de muros imposibles de traspasar, donde viven los clientes fundadores y sus trabajadores. Una sociedad claustrofóbica y hermética sostenida por medio de normas y jerarquías. Hace más de medio siglo, unas esporas mortales asolaron este mundo. El hotel está rodeado por una red protectora que aísla a sus habitantes del exterior y los protege de la infección. Fuera viven unos seres llamados los extraños que habitan en la selva e intentan entrar en el recinto. Nadie sabe por qué. Corre el rumor que su alimento es la carne humana. Acaba de cometerse un asesinato, Duncan, el jefe de seguridad, inicia una investigación bajo la vigilante y atenta mirada del subdirector del hotel, Keppler. Más allá de la planta 70, en el ático, sobre todos los habitantes del edificio, gravita una presencia enigmática que nadie ha visto a excepción de Keppler: el director del hotel.

Manuel Benítez Bolorinos (Aspe, Alicante, 1971) recibió por este trabajo, ex aequo, el Premio Andrómeda 2009 de Ficción Especulativa. Profesor del departamento de Historia Medieval de la Universidad de Alicante, es un enamorado de la ciencia ficción en todas sus vertientes: space opera, ficción especulativa, anticipación futurista, etc. No es esta su primera novela, pero sí será la primera en aparecer editada. La culpa de que Manuel escriba ciencia ficción la tiene una de las obras más importantes del género que le marcó profundamente: La maquina del tiempo de H. G. Wells.

Manuel ha sabido crear una obra de múltiples lecturas, una parábola compleja. Ha desarrollado un mundo creíble, posible, al que entramos desde las primeras frases. Con un lenguaje directo y una narrativa vital transporta al lector a este futuro como si lo conociera de siempre, como si le resultara cercano. Su trabajo tiene una velocidad y un ritmo ascendente, nada sobra y nada falta en el texto para que asistamos al desarrollo de una historia que nos llevará a todos los escenarios que conforman el hotel. Pocas veces una lectura nos atrapa con tanta fuerza, pocas veces estamos ante una historia que nos mantiene en vilo capítulo tras capítulo. Estén atentos, en breve será presentada en el Teatro Wagner. Pueden seguir a este autor en su blog: www.manuelbenitezbolorinos.blogspot.com.
Dará que hablar.


© Pedro F. Navarro, 2011


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en febrero de 2011)

domingo, 16 de enero de 2011

Born Again


Daredevil: Born Again. Frank Miller y David Mazzuchelli. Col. Marvel de Luxe s/n. Panini Comics. Cartoné. 224 págs. Color.

“Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”

Esta frase me marcó a fuego. Cuando llegó a mis manos este cómic me enfrenté a algo más que a una nueva historia de superhéroes.

Dice Alejandro Viturtia en el prólogo de la nueva edición: “Born Again. Nacido otra vez. Así es como muchos creyentes norteamericanos denominan al que ha visto la luz y se ha convertido al cristianismo después de una vida alejada de la fe. Por extensión se puede aplicar a cualquier cambio radical que le sucede a una persona. O en este caso, a un cómic”.

Daredevil es un personaje ciego que tiene sus sentidos aumentados debido a un accidente sufrido en la niñez. Fue creado en la década de los sesenta dentro de la industria mainstream del cómic norteamericano. Un joven Frank Miller, a finales de los setenta, debido a su insistencia, y a un trabajo de encargo, consiguió hacerse con el dibujo, en primer lugar y más tarde con el guión de esta serie que estaba al borde de la cancelación. Los milagros no suelen ocurrir. Ocurrió. La etapa de este autor dentro de la colección se convirtió en un clásico desde el momento inicial de su publicación. Miller revolucionó la narrativa del cómic americano. Sus páginas, orgánicas, estaban adelantadas a su tiempo. Cuando marchó de la serie se pensó que había contado todo lo que quería contar de Daredevil. Se equivocaron. Unos años después volvió con una historia que se ha convertido en la más importante de toda la trayectoria de Daredevil, Born Again.

Frank Miller (Maryland, EEUU, 1957) y David Mazzuchelli (Providence, EEUU, 1960) realizaron en siete episodios la destrucción y reconstrucción del mito del superhéroe. Su muerte y su resurrección. Y lo hicieron en su totalidad, contemplando todos y cada uno de los aspectos necesarios para generar una obra compleja en lecturas y total en su concepción.

Daredevil es el abogado Matt Murdock. Su identidad secreta es vendida por una ex-novia por una dosis de droga. Esta información llega al rey del hampa de New York. Y a partir de este momento, el abogado pierde su empleo, es demandado por impagos y empieza un descenso a los infiernos que le llevará a la indigencia. Despreciado por todos, caído en desgracia se levantará.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en diciembre de 2010)

sábado, 20 de noviembre de 2010

Snowhite


Snowhite. Ana Juan. Col. Mercat nº12. Edicions de Ponent. Cartoné. 84 págs. B/N.

Cuando un cuento abierto en la niñez nos sobrecoge, nos impacta, se queda con nosotros durante toda la vida. Cuando ese libro se adhiere a nuestra imaginación, cuando no nos deja, podemos llegar a sentir una deuda, a sus autores o al libro en sí mismo. Cuando esa persona siente esa necesidad, entonces nos podemos encontrar con reescrituras, con reelaboraciones, con homenajes hacia esos textos. Snowhite es uno de ellos.
Ana Juan (Valencia, 1961) siempre ha sido una autora de una remarcada personalidad, miembro del colectivo autoral de la mítica revista Madriz, planteó una serie El sombrerero de la calle Carretas (Madriz, 1986) que no fue entendida en su momento por el público y la crítica. Se trasladó al mercado francés y obtuvo el éxito que en este país se le negó. Ahora, acaba de recibir, el pasado mes de septiembre, el Premio Nacional de Ilustración otorgado por el Ministerio de Cultura con el objetivo de reconocer y distinguir el conjunto de la labor realizada por un ilustrador español, merecidísimo sin duda. Debemos tener en cuenta que, con el paso de los años, con la evolución de su estilo, ha destacado en multitud de mercados internacionales y es, en estos momentos, una de las firmas más solicitadas. Su carrera se reafirmó en el momento en que la prestigiosa revista de ilustración The New Yorker, (encargo soñado por cualquier ilustrador) la llamó para realizar una de sus portadas, aunque por aquel entonces ya trabajaba para los periódicos El País y El Mundo. No fue la última. Ha repetido en varias ocasiones más. Snowhite, es enigmática y transgresora, fue la reelaboración del cuento de Blancanieves de los Hermanos Grimm con la que en el año 2001 nos sorprendió Ana Juan. Este libro supuso la recuperación, por parte del editor Paco Camarasa, de una propuesta que no tenía cabida en los circuitos comerciales de grandes tiradas. Imagínense el cuento de Blancanieves pasado por el tamiz de Gorey o de Tim Burton, entonces podrán comenzar a hacerse una idea de la originalidad de esta adaptación. Una época, quizás decimonónica, nos aturde tras cada dibujo, el blanco y negro sobrecoge con sus masas y sus volúmenes, los rostros envueltos en enigmas y los giros narrativos, pese al conocimiento previo que tenemos del cuento, nos hacen leer esta obra con otra mirada.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en octubre de 2010)

sábado, 17 de julio de 2010

Cuanta tierra necesita un hombre


Cuanta tierra necesita un hombre. Miguel Ángel Díez (Adaptación de cuentos de León Tolstoi). Col. Novela Gráfica. Edelvives. Cartoné. 101 págs. B/N.

¿Cuál es tu sueño? Pajom, un campesino ruso, sueña con tener más y más tierras en su poder. Lo hace por su familia. Es lo que se dice. Se engaña. Es ambicioso. Y la ambición se le desborda. Y el diablo le escuchará, y sin él saberlo, le aceptará un desafío lanzado a destiempo. Obtendrá tantas tierras como crea necesitar. Y paso a paso, mediremos su afán sin límite, y como la posesión de la tierra se le clava en el carácter, y como la medida de las cosas acaba perdiendo su sentido.

Miguel Ángel Díez (Aspe, Alicante 1973) ilustrador y dibujante de comics nos sumerge en el imaginario del gran escritor ruso Lev Tolstoi (1828-1910) con esta adaptación que conmemora el centenario de su fallecimiento. Sorprenderá al lector la elección de la obra a adaptar aunque se trata de un cuento muy conocido. James Joyce lo consideraba el mejor relato escrito jamás. Insertos en la narración se encuentran hasta siete cuentos a modo de pequeños relatos, de subtramas que no hacen más que agrandar la profundidad psicológica del cuento principal. Sin lugar a dudas, una adaptación arriesgada en su propuesta y un guión resuelto con audacia e inteligencia que lleva al lector de la mano por tierras rusas, paisajes áridos y la personalidad pétrea de campesinos adustos. La lucha por la tierra como único modo de supervivencia se impone a todo. En el apartado gráfico destaca el temple en la narración; una continuidad necesaria llevada con mano firme. El paso del tiempo adquiere un valor casi premonitorio, realzado por una serie de recursos impecables en su ejecución. El trazo sintético, rodeado de aguada, realza volúmenes y los personajes adquieren una capacidad de expresión que los vuelve vivos y creíbles.

Pajom realiza grandes esfuerzos por progresar. Lo hace por su familia. Lo hace buscando la felicidad. Y cada paso lo aleja más de ellas. No se da cuenta. Es incapaz de ver su error. Zajun, el contador de cuentos que le acompaña, es la conciencia del protagonista. Conciencia que no escucha. Le dirá: “No hay nada inútil sobre la tierra, ni siquiera las cosas que parecen insignificantes”. No le entenderá. La ambición de Pajom es una huída hacia delante carente de fin, y claro, de principios.

© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en mayo de 2010)

domingo, 23 de mayo de 2010

El Eternauta


El Eternauta (Edición especial 50 aniversario). Héctor German Oesterheld y Francisco Solano López. Col. Norma Editorial. Cartoné. 366 págs. B/N.

Una noche, un guionista de historietas recibe la inesperada visita de un ser que se presenta como El Eternauta, un navegante de la eternidad, un viajero del tiempo. Tiene una historia que contar. La relata. Habla de quién era él: Juan Salvo, un pequeño empresario y de cómo una nevada destruyó su vida. Jugaba a cartas con amigos. La nevada, fosforescente, comenzó a caer. Se dieron cuenta. Los copos, al tocar algo vivo, lo mataban. Tuvieron suerte. Hacía frío y las ventanas estaban cerradas. Ningún copo entró. Tras el cristal el paisaje era atroz. Sólo muerte. Ahora ellos eran como unos modernos Robinsones. Unos náufragos. La invasión extraterrestre había comenzado.

Héctor German Oesterheld (Buenos Aires, Argentina 1919-1978) y Francisco Solano López (Buenos Aires, Argentina 1928) guionista y dibujante respectivamente comenzaron a serializar esta obra en el primer número de la revista Hora Cero Semanal un 4 de Septiembre de 1957; finalizándola en el número 106 el 9 de septiembre de 1959. Sin lugar a dudas, El Eternauta marcó a toda una generación y fue un hito desde el inicio de su publicación. No era una historia más de ciencia ficción. Los autores la ambientaron en Buenos Aires. Y la ciudad pasó a formar parte del imaginario colectivo de este género. El guión, dosificado con maestría, atrapa desde la primera línea, pese a la contradicción que supone lo que hoy podría llamarse un “exceso de texto”, bajo la pluma de Oesterheld se transforma en una pulsión narrativa. Los dibujos son excepcionales en su componente de ambientación así como todo el trabajo de interpretación de los personajes que se transforman con el paso de las viñetas en seres poco menos que reales y cercanos. El objetivo de los autores se cumple: el lector se identifica con la historia. Quizás el hallazgo narrativo más importante de esta historieta sea el uso del personaje principal como “un héroe grupal”. Es decir, usar un conjunto de personajes como personaje principal lo cual añade a las interrelaciones un gran valor narrativo.

El Eternauta es un clásico de la historieta. Pero, ¿qué forja un clásico? Fernando Ariel García nos contesta. Es una obra con “la capacidad de repensarse permanentemente, de cuestionar el tiempo ido y el presente. Su estatura de clásico se erige no por la calidad de sus respuestas, sino por la vigencia de sus preguntas”. ¿Aún no la han leído?

© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en abril de 2010)

sábado, 15 de mayo de 2010

Noveno Arte, de noviembre de dos mil seis a febrero de dos mil diez en treinta y tres entregas.


Es difícil. Sí, encontrarlo o que suceda. Cuando lo encuentras careces de palabras, o bien las palabras se vuelven inmediatamente al afecto. O quizás sean palabras que se mueven por la cuerda del agradecimiento. O quizás pueda ser esa persona, o circunstancia, o modo, o lugar llamado “valiente”. Cuando sucede, las páginas acaban perteneciendo a un tiempo, a una forma de pensar, o a varias formas de pensar, y quedan grabadas a fuego en una historia, en la historia.
Era octubre, el mes. Dos mil seis, el año. Se acercó como de casualidad, más tarde comprendí que no, que aquello no era azar, que existía una premeditación, una intención que además ni era ocultada, ni tampoco se mostraba en su totalidad. Ni prudente, ni inconsciente. Quizás sea un camino a mitad del significado de ambas palabras. O quizás fuera azar y casualidad. Quién sabe. La cara enmarcada por una sonrisa. La mano extendida hacia delante con toda la corpulencia de una persona que durante años se ha entregado al deporte. Me asalta el pasado. Lo recuerdo. Una imagen a cámara lenta. Una película con la duración de un instante. Sí, me ganó una carrera cuando jóvenes. Y no lo había olvidado porque aquello ocurrió en los últimos cincuenta metros. Había estado estudiándome. Y cuando tuvo la certeza. Apretó hacia delante. Llegó a mi altura. Cruzamos las miradas y me di cuenta que era imparable. Aquel instante se grabó en mi mente. No había decepción, ni rencor. Desde el primer momento le admiré cuando fríamente nos dimos las manos. Decidí no competir más. Esa reacción última, ese vestigio que separa la gloria del fracaso no lo iba a saber articular. Porque era irracional. Y esa irracionalidad no comprendía cómo desarrollarla.

Ahora estaba frente a mí. En aquel teatro, en un momento importante. Sobre todo por la dificultad que supone. Era una entrega de premios. Su cara sonriente. Su mano extendida. Le sonreí. La choqué. Quienes me conocen saben que soy un tímido irremediable aunque no lo aparente. Lo soy. Créanme. Al darle la mano no sabía que decirle, hablarle o comentarle. Era el director de un periódico de ámbito comarcal que realizaba un trabajo interesante. Hasta ahí conocía. Sabía algo de su vida. Poco. Lo justo. Así que me callé. Eso sí, con mi sonrisa de tímido empedernido. Menos mal que empezó a hablar. Me felicitó. Un premio no se recibe todos los días. Un primero además. Y de escribir. Un cuento para más señas. Le hablé que durante la lectura del acta me sorprendió el nivel del jurado. No le dio importancia. No dudaba de la calidad del texto. Me preguntó su título. “Una noche de tormenta” le dije. Ah!, después lo buscaré, me comentó. No le iba a ser difícil. En aquel hall había un mostrador donde, amarrados con un hilo, para evitar tentaciones, estaban los cuentos premiados. Nos miramos y lo soltó. Lo dijo de golpe. Me quede un momento perplejo. Por la propuesta. Por el riesgo. Y claro, el momento dulce que vivía, se acababa de endulzar más.

Estaba inmerso en una escritura que me mantenía absorto. Me había negado a colaborar en diversos sitios. El gusanillo picaba, sí, pero conseguía mitigarlo. O más bien lo tenía amordazado convenientemente. Aquella propuesta lo desató. No había forma de detenerlo. Tanto tiempo había pasado resignado que ahora no me iba a permitir la opción de negarme. Le dije que sí. El director asintió. Le indiqué que de lo único que sabía algo era de cómic, de historieta. No importa, me comentó, lo haces de historieta, cuatrocientas palabras al mes. ¿Quieres que hable de algún tema o de alguna época en concreto? Le pregunté. No, de lo que quieras, me contestó tajante. Le dije que lo llamaría Noveno Arte. Bien, repuso. Nos despedimos. Luego fue hasta la mesa, buscó y se acercó a mi relato.

La primera columna apareció en noviembre de dos mil seis, compartía página con otra que se llamaba “Un toque de maldad” de Manuel Benítez Bolorinos. Es una columna que echo de menos. Uno no encuentra fácilmente a una persona que hable de cine con criterio y buen gusto. Como no podía ser de otra forma aquel primer Noveno Arte lo dediqué a un clásico “El Príncipe Valiente”, y sí, usé esta historieta como la inicial por la alegoría que suponía su título.

Desde entonces hasta ahora. Treinta y tres entregas. Y así seguirá mientras su director lo quiera. Ya les comentaba. Es difícil. Sí, encontrarlo o que suceda. Y ahora no sé cómo agradecer lo que supone para un medio tan denostado como la historieta el tener este hueco en un periódico de ámbito comarcal. Sucede, y las páginas, las entregas de esta columna ya pertenecen como les decía a un tiempo, a una historia. Espero que la sigan leyendo y disfrutando. No todos los medios tienen esta valentía y audacia. Y aquí, es gracias a una apuesta personal y arriesgada de su director Alfonso Martínez.

Esta valentía, esta audacia es el mayor elogio que conozco. Gracias.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna especial Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en febrero de 2010 con motivo de la celebración del número cien)

sábado, 24 de abril de 2010

El arte de volar


El arte de volar. Antonio Altarriba y Kim. Col. Mercat, nº 27. Edicions de Ponent. Cartoné. 208 págs. B/N.

Nunca dejaron de tener miedo. No sabían cómo hacerlo. Les mantuvo vivos. La mordida de la tierra siembra de muros de piedra el pueblo. La libertad era la huída. Y la huída albergaba el fracaso. El regreso. Después la historia se repite. Los odios acrecentados estallan en una guerra fraticida donde se lucha por una libertad que nunca se tuvo. Época convulsa de fusilamiento fácil. Y tras tanto vagar, el travestismo ideológico marca la supervivencia. Todos olvidan. Nadie recuerda. A quien lo hace se le recrimina. Pasa el tiempo. Echar a volar es lo que siempre quisieron. Aunque les ataron a tierra. Un lastre de innumerables formas que ahoga, que no deja respirar. Al final se abre la ventana. Las ideas se clarifican. Resulta catártica la vuelta a la vida a un paso del alféizar. Hay historias que dejan una profunda huella. El Arte de Volar es una novela gráfica, y una de las pocas veces donde encontramos sentido a ese conjunto de dos palabras que parecen justificar un tipo de historieta y ser más una moda que una gramática. Sin dudas, ésta será la obra del año. Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) y Kim (Barcelona, 1942) han realizado un trabajo de tal trascendencia que se ha convertido en un clásico desde su misma aparición. El padre del guionista se suicidó a los noventa años arrojándose desde la cuarta planta de la residencia de ancianos de Lardero (La Rioja). Dejó doscientas cincuenta cuartillas de letra apretada como legado. Las escribió a petición de su hijo. Para mitigar su dolor. Un dolor inmenso debido a años de mascarada y a la pérdida de sus últimas anclas en este mundo. El editor Paco Camarasa sugirió a Altarriba que realizara una historieta con esa vida, con ese dolor. La idea cuajó. Antonio conoció por aquellas fechas a Kim. El resultado es una obra de compleja factura formal resuelta con sencillez. El dolor de los dos Altarriba, padre e hijo, distinto pero a la vez complementario, nos hace viajar por la reciente historia de nuestro país. El hijo se convierte en el padre para contar la historia “mi padre, que ahora soy yo”. Desde este instante la sintonía es total. Kim, conocido por su serie “Martínez el Facha” para la revista El Jueves, realiza un dibujo excepcional, pleno de registros gráficos, y con un apabullante dominio de la narración. La recreación de las diferentes épocas y sus ambientes, la inmensa investigación gráfica y un gusto exquisito por el detalle nos devuelve llena de vida distintos momentos de nuestra historia. La vida de Antonio Altarriba Lope es la vida de una generación que fue marcada a fuego. Que supo recomponerse, sobrevivir. Y que finalmente, echó a volar.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en marzo de 2010)

domingo, 31 de enero de 2010

George Sprott 1894 - 1975


George Sprott 1894-1975. Seth. Col. Reservoir Books. Random House Mondadori. 98 Págs. Color.

Una vida en viñetas. Instantáneas. Ni las más impactantes, ni las más transcendentes. Recuerdos. Un narrador en horas bajas reconstruye con dudas la biografía de George Sprott. ¿Es posible contar una vida a partir de los recuerdos de las personas que la rodearon? La respuesta, probablemente, es no.

Seth (1962 Clinton, Ontario, Canadá) no es un autor complaciente, su producción lenta es directamente proporcional a la contundencia y calidad de sus trabajos. Sus series, antes de ser recopiladas en libro, comienzan apareciendo en su revista: PALOOKAVILLE. En su ya amplia trayectoria ha entregado al medio un conjunto de obras mayores. Desde la iniciática La vida está bien si no te rindes pasando por Ventiladores Clyde o la inédita Wimbledon Green.
George Sprott 1894-1975 fue serializado en 2007 en el New York Times Magazine. La edición definitiva, más extensa, no ha visto la luz hasta el pasado año.
En este trabajo el autor vuelve a reinventarse. Cambia de registro acercándose a los postulados estilísticos de Chris Ware y su The Acme Novelty Library. En mi opinión, Seth le supera ampliamente, teniendo en cuenta que Ware no es un buen narrador.
George es un incansable explorador del Ártico. Rodaba documentales que más tarde a su regreso mostraba en sus conferencias. George no grababa la realidad tal cual era, la deformaba para generar ese Ártico idealizado que se mostraba en las novelas de aventuras. Prefería la leyenda a la realidad, y no tenía escrúpulo alguno para conseguir su objetivo. La televisión local CKCKTV le ficha y así nace uno de los programas de mayor repercusión: Hitos Boreales. George se transforma en una estrella mediática. El transcurso del programa, el paso de los años, nos narra la decadencia lenta, casi imperceptible de nuestro protagonista.

Seth nos ofrece una clase magistral. Cada plancha, cada retazo de vida ha sido trabajado hasta el mínimo detalle. La biografía de George no deja de ser una más. Aunque la impresión de realidad en nuestra retina adquiere una fuerza extraordinaria. En pocas páginas, tenemos la sensación de conocer al protagonista de siempre como un entrañable amigo. Sin duda, este trabajo será considerado una de las mejores obras publicadas en 2009. La vida de George Sprott resulta tan real que nunca estaremos seguros de que hemos leído un cómic. Ésa es la verdadera magia.


© Pedro F. Navarro, 2010


(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en enero de 2010)

martes, 8 de diciembre de 2009

Silencio


Silencio. Didier Comès. Colección B/N nº 11. Norma Editorial. Rustica. 134 págs. B/N.

Silencio es bueno. No conoce el significado de la palabra odio. Aunque tampoco conoce la palabra amor. Silencio es mudo de nacimiento. Sus ojos de serpiente unido a su falta de habla es la mezcla perfecta para que todos los habitantes de su aldea le crean ido y tonto. Beausonge es su aldea. Situada en las Ardenas, es un paraje primitivo donde las leyes ancestrales tienen una realidad desconcertante, y la magia, un remanso de existencia.

Didier Comès (Sourbrodt, Bélgica, 1942) sorprendió y desconcertó a los lectores de la revista A Suivre cuando esta historia fue serializada a finales de la década de los setenta. Hasta esa fecha había publicado tres álbumes: dos entregas de su personaje Ergun el errante, El Dios Viviente y El. Maestro de las Tinieblas, y La Sombra del Cuervo. Silencio supuso para Didier no sólo un cambio evolutivo sino el encuentro de su voz verdadera que le acompañará durante toda su trayectoria. Fue una ruptura global con su manera de entender la historieta. El elemento más adjetivo de esta transformación fue el abandono del color. Sus viñetas se pueblan de un claroscuro del que ahora es un maestro indiscutible. Sus decorados adquieren una vida deslumbrante, sus ambientes se vuelven más claustrofóbicos y la acción se sitúa en un entorno rural, que será, a partir de este momento, el paisaje de sus obras: Las Ardenas. Comès huye de la vertiente comercial del cómic en un salto suicida. Aparecen páginas mudas donde sus personajes deambulan envueltos en un paisaje voluptuoso e inhóspito que acentúa su soledad; donde los animales con su presencia y su mirada adquieren el valor de símbolos. La soledad del individuo, la incapacidad para comunicarse, y la venganza, entendida como el único camino para sobrevivir, serán las constantes en su producción. Aunque externamente los personajes de Comès se transforman, internamente no sufren cambio alguno. La bondad e ingenuidad de Silencio no cambia, aunque sus vecinos le perciben de distinta forma cuando su semblante se vuelve más serio.

Abel Mauvy es el dueño de la mayor granja de Beausonge. Es el amo de Silencio. Usa y abusa de él. Abel es supersticioso, llama a su vecino “la Mosca” para que, por medio de un sortilegio, proteja la granja de todo mal clavando en la puerta de la entrada una lechuza. Este acto desencadenará una serie de acontecimientos imprevisibles.
Treinta años después de su aparición Silencio sigue impactando. No se la pierdan.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte inédita, noviembre de 2009)

ACTUALIZACIÓN:

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en diciembre de 2009)

lunes, 5 de octubre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud I


Miguel Calatayud (Aspe, Alicante 1942) es ilustrador y dibujante de cómic. El pasado 15 de septiembre obtuvo uno de los más importantes galardones por el conjunto de su obra, el Premio Nacional de Ilustración 2009. Artista de mirada radical, lleva cuarenta años deleitándonos con sus propuestas fuera de toda tendencia o catalogación. Ha realizado cerca de medio centenar de libros de ilustración y una decena de álbumes de historieta con textos propios y ajenos. Nos hemos desplazado hasta Valencia para recoger de primera mano sus impresiones y realizar un acercamiento tanto a su persona como a su trabajo.

En una carrera tan plagada de éxitos y rec
onocimientos, inclusive de la crítica ¿Cómo te sientes con este galardón? ¿Lo esperabas?

Respecto al momento ha sido una absoluta sorpresa. Este reconocimiento me halaga, me contenta, vamos que me encuentro muy bien. Este premio es interesante por dos aspectos. Primero porque se decidió que se concediera al trabajo visto de forma retrospectiva a toda una vida. Si alguien ve mi currículo se encuent
ra con que ya lo había recibido con anterioridad. No es exacto, porque el reconocimiento de ilustración de carácter nacional se concedía antes a un título de un libro y un año de publicación concreto. Ahora se intenta que el premio de ilustración esté homologado y al mismo nivel que el resto de reconocimientos artísticos y se concede desde hace ya un año a una trayectoria. Segundo creo que es muy bueno para la profesión porque sitúa a todos los colegas al mismo nivel de calidad que el teatro, el cine, el trabajo literario y es, cada vez más, normalizar lo que es la consideración respecto a la ilustración. Me parece importante, al margen de mi alegría por haberlo recibido, ya que a lo ancho y largo del estado hay gente que ha dedicado a esto toda su vida y que ahora tengan la posibilidad de ver su trabajo reconocido de esta forma me parece valiosísimo. Ya era hora.


¿Cuándo decidiste ser dibujante? ¿Fue un impulso consciente, fue vocacional?

La aproximación al trabajo de ilustrador viene dado primero por un disfrute como contemplador, como admirador, vives esto en la infancia, te gusta, te atrae. A mí me toco vivir la posguerra, no la inmediata posguerra pero casi, el tebeo para nosotros era la posibilidad de volar, de viajar, de estar en otros lugares, de conectar con héroes queridos, por no hablar del cómic de componente humorístico, de las páginas de revistas como Pulgarcito, como del TBO. Ahora las vemos con otros ojos porque para nosotros son documentos. Este disfrutar contemplando te lleva evidentemente a hacer pinitos, y empezar a hacer dibujitos. Luego un amigo te lleva a probar alguna técnica porque te dice que hay unas tintas y que con esas tintas metes un color que queda mejor, es decir, que es como una cadenita que te va aproximando de una forma absolutamente ingenua y sin ninguna pretensión. Nunca pensé que me dedicaría a esto. En mi caso fue una progresión. En mi etapa de formación estaba atentísimo a todo lo que se producía, a todo lo que nos llegaba, porque eran otros tiempos, ahora las posibilidades de información son totales, pero en nuestra época te llegaba algo con una revista Marie Claire de Francia, una publicación inglesa, una de Norteamérica, había que buscarlo. Todo lo acabas integrando en tu evolución. Siempre he defendido que un dibujante o un artista que se dedique a esto tiene que estar atento a todo lo que se está haciendo. Supone una constante inquietud. En resumen, es una evolución generada primero por tu interés, por esa labor como admirador, como lector, como disfrutador. Luego, de alguna manera, tomas la decisión de involucrarte profesionalmente. Hay un aspecto fundamental, que es la dedicación de tiempo. Esta no es una labor que se puede despachar alegremente en un ratito, hacerla con responsabilidad requiere de tiempo, no sólo de ejecución sino de reflexión.


¿Cuál es el proceso de trabajo que sigues desde el papel en blanco hasta que acabas una ilustración o una página de cómic?

Cuando me enfrento con el papel en blanco siempre da un poco de vértigo pero tiene el atractivo de lo que va a ocurrir. Con un primer boceto no te basas en nada, y si cuentan que tienes el dibujo en la imaginación, lo que tienes es una tendencia, tienes una idea, pero la idea no toma forma hasta que la presentas. Para mí es un momento absolutamente precioso. Aunque vayas a tantear. Acabo de hacer un cartel para unas fiestas de Bocairent. A veces, te quedas pensando con la pluma estilográfica, haces un monito pequeño, tamaño sellito, y uno, me dio la clave del cartel. Hasta el punto de que fui a una fotocopiadora a ampliar. Luego lo cambias y lo enriqueces. Después, es un proceso. Es considerar las dimensiones, ajustar proporciones, llegar al formato, el estudio de color, etc. Frente al papel en blanco funcionas de una forma inconsciente, como si hicieras apuntes, como si hicieras bocetos y cuando sale algo interesante, he de confesar, que es el momento más apasionante, más emocionante, es el momento de autentica creación. El papel estaba en blanco, la idea no existía, y de pronto, aparece.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en septiembre de 2009)

martes, 8 de septiembre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Ángel Díez


Miguel Ángel Díez (Aspe, Alicante 1973) es ilustrador y dibujante de comics. De complexión serena y mirada intensa, es tímido y poco dado a mostrarse en público (aunque últimamente no para). Cuida en su conversación una vena irónica que siempre hace sonreír. Es un trabajador incansable. Forjado a si mismo, ha creado de la nada un estilo propio de dibujo y una manera de entender su vocación esculpida a lo largo de años y de constancia. No se le recuerda sin una hoja de papel, sin un lápiz en la mano, sin esa mirada decidida, sin esa determinación en su trazo. Ha sido ganador del Jóvenes Creadores de Madrid y accésit en tres ocasiones en el mítico Certamen de Cómic e Ilustración INJUVE. Fue seleccionado para adaptar a cómic la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Tras este encargo, da un giro a su carrera y abandona momentáneamente el dibujo de cómic. Empieza a trabajar con el objetivo de entrar en el mundo de la ilustración. Lo consigue. En 2007 publica su primer libro ilustrado: Estela. Ese mismo año gana el 1º Premio del VII Certamen Internacional de Álbum Ilustrado Ciudad de Alicante. Hasta la fecha lleva ocho libros ilustrados publicados.

¿Por qué decidiste ser dibujante?

En realidad no es algo que eligiese consciente
mente. Sencillamente me ha ido empujando desde pequeño. A veces fastidia un poco, pero es un mal menor.

Inicialmente comienzas tu trabajo como di
bujante de cómic. Más tarde trabajas como ilustrador ¿Cómo se produce ese cambio, en apariencia radical?

Antes de dedicarme a la ilustración me gustaban
dos mundos creativos teóricamente opuestos, por un lado el mundo del cómic y por otro el mundo del dibujo artístico y de la pintura. El primero me interesaba por su capacidad para contar historias (y por ello, teóricamente, con un dibujo funcional y rápido) y el segundo por permitirme un trabajo visualmente más acabado (y por ello, teóricamente, poco narrativo). La ilustración supuso para mí el encuentro de ambos mundos. Me permitía al mismo tiempo contar una historia pero con un buen acabado visual. Vamos, el paraíso.

¿Cómo te defines, eres un ilustrador que dibuja cómic o un dibujante de cómic que ilustra?

Continuando con la respuesta anterior; me considero un narrador.


De Aspe es también un ilustrador de recono
cida trayectoria, Miguel Calatayud. ¿Cómo te ha influido? ¿Qué piensas de su trabajo?

Existe una cierta dicotomía, dentro del mundo de la creación artística, sobre si el arte debe ser algo meramente estético o por contra algo funcional. El trabajo de Miguel Calatayud como ilustrador y dibujantes de cómics demuestra (con un estilo visual que nunca dejará de ser moderno) que se puede ilustrar, por ejemplo, un libro dirigido a un niño (destinado comercialmente a la venta) y ser al mismo tiempo un trabajo artístico digno de un museo. Ha abierto para todos una ventana en una habitación cerrada.

¿Cuáles son los autores que más han influido en tu obra?

Han sido muchísimos a lo largo de mi vida... Además me influyen habitantes de ámbitos paralelos al mío como el cine, la música o la
literatura. De todas formas quién mejor me ha servido de guía ha sido el ilustrador alicantino Pablo Auladell. Entiendo este mundo mucho mejor gracias a él.

Has trabajado con distintos escritores como Pablo Albo, Nieves Pérez, Pedro Villar o Beatriz Osés. ¿Cómo es trabajar con ellos
? ¿Cómo es vuestra relación?

Cada uno de ellos tiene su propia personalidad artística, pero hasta ahora el proceso de trabajo ha sido básicamente el mismo; el escritor me da un texto acabado, salvo retoques de última hora, y yo hago mi propia interpretaci
ón artística de él con total libertad y autonomía. No solemos influir en los procesos del otro, aunque hay alguna excepción. Por otro lado, no sé como serán las relaciones de otros ilustradores/escritores pero yo he tenido la suerte de trabar una buena amistad con muchos de ellos, sirva de ejemplo que ya tengo proyectos nuevos con los escritores que has mencionado.

Cuando recibes un encargo, ¿Cuál es el proceso que sigues hasta la ilustración final?

Simplemente dejo crecer la historia dentro de mi cabeza. Me gusta que mi propia interpretación del texto siga su curso sin dem
asiadas ataduras e incluso que pueda darme cuenta de que lo he enfocado mal y variar el rumbo en cualquier momento. Además soy muy nervioso en los instantes previos y por ello poco dado a planificar detalladamente el trabajo desde el principio. Tengo pocas pruebas de dibujo previas al proceso definitivo. Por contra, soy muy paciente en el acabado final.

¿Cuál es el libro del que estás más satisfecho? ¿Y cual, el que más satisfacciones te ha dado?

No puedo responder a ninguna de las dos preguntas. Hasta ahora, la libertad creativa que he tenido me ha permitido convertir esos trabajos en trabajos propios. En todos hay una parte importante de mí, con sus aciertos y sus fallos. Recordando los procesos de creación de los libros me doy cuenta de que fueron una verd
adera aventura para mí.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo varios, pero los más inmediatos son: ilustrar "Debajo de la higuera hay un tesoro", un cuento escrito por Pablo Albo para la editorial Anaya; y dos cómics: "Cuanta tierra necesita un hombre", adaptación propia (que dios me coja confesado) de un cuento de Lev Tolstoi para la editorial Edelvives; y un sugerente proyecto sobre la vida de Miguel Hernández, con guión de un tal Pedro F. Navarro que publicará la editorial alicantina Edicions De Ponent.

¿Podemos decir que este trabajo supone tu vuelta al mundo del cómic?

Si, pero muy moderada.

¿Qué le dirías a un joven dibujante de cómic o ilustrador que quiera entrar en este mundo?

Por un lado, que se busque a sí mismo sin dejar de mirar a su alrededor, por otro que no haga mucho caso a los consejos.


Gracias por tu tiempo Miguel Ángel. Esperamos verte pronto de nuevo en Aspe presentando nuevos libros.
Si desean conocer las obras y trayectoria de Miguel Ángel Díez, autor de nuestra tierra, no duden en visitar su blog www.miguelangeldiez.blogspot.com estarán al tanto de sus próximos trabajos y presentaciones. Indispensable.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en agosto de 2009)

martes, 28 de julio de 2009

Soy mi sueño


Soy mi sueño. Felipe Hernández Cava y Pablo Auladell. Edicions de Ponent. Cartoné. 74 págs. Bitono.

Erich Hafner, comandante de la Luftwaffe, escolta hacia el cerco de Sebastopol un tren de doscientos cuarenta y cinco vagones que transporta “uno de los orgullos del Reich”: el poderoso cañón Gustav. Su escuadrilla es atacada, su avión, tras una maniobra evasiva, cae. Le rescata Solaya, una chamana tártara, que le curara de sus heridas y le alejará de la muerte. “El tiempo ahora no existe. Pasado, presente y futuro hace rato que se entrelazaron”.
Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) y Pablo Auladell (Alicante, 1972) nos transportan hacia un viaje al interior de Erich, a su mente, a sus recuerdos. Un viaje a la búsqueda de la razón de ser de su existencia, y de la misión que ha de desempeñar en la vida. Tendrá que entender su pasado, el de aquel niño de diez años de Dresde que le dejó su padre y que su madre llevaba de vez en cuando a ver “los querubines y la señora” pintados por Rafael. Tendrá que ajustar cuentas con su pasado y tener encuentros que no sucedieron. Será en uno de esos encuentros, en una conversación con su padre, cuando entienda la relación de amor/odio de la que él proviene. “Yo fui el fruto de dos malditas almas libres”. Solaya, la chamana tártara, al devolverlo con los suyos le mostrara el terror que están inflingiendo. La máxima se nos hace más clara y no importan las razones, o peor, los razonamientos, siempre acaba por cumplirse: “Quien tiene el poder, lo ejerce”.
La narración de Cava apoyada en varias voces desgarra al lector arrojándolo a una historia en donde no hay asideros, nada es fácil, y las resoluciones no son tópicos de manual. La historia tiene un aire de verdad flotando en las viñetas que nos hace estremecer, y el puzzle, que tanto molesta al lector imberbe es de una elegancia y maestría como sólo el escritor de Las Memorias de Amorós nos podía regalar. El dibujo de Auladell es tormentoso, lleno de nubarrones, las manchas de grises otorgan volúmenes que estremecen, y las sombras, se transforman en luces cuando emborronan rostros y espacios abiertos que producen vértigos. El uso del bitono, el uso del collage, la composición de imagen, la elegancia en el diseño, nos habla de un dibujante que no olvida ningún detalle.
Al final, la frase que da sentido y razón a esta impresionante obra nos sacude: “¿Y si fuera cierto que estamos presos en un sueño del que despertamos únicamente al morir?”

Aunque haya sido ignorada, ha sido y será, la mejor obra española del año 2008. No la dejen pasar.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en julio de 2009)

lunes, 13 de julio de 2009

Poco


Poco. Ricard Castells. Ediciones Sins entido. Rústica. Dos tomos. 48 págs c/u. Color.

Entre la bruma de una mañana una niña te despierta. Estás en un descampado. Te conoce. Te pregunta si estás borracho. No lo estás. Aturdido te incorporas. No recuerdas nada. Te dice que eres un vampiro. No la crees. Te dice que te lo va a demostrar. Saca una pistola. Te pega un tiro. Caes desplomado al suelo. Te levantas como si nada. Ves, eres un vampiro, te dice. Te quedas mirándola. “¡Podías haberme matado!”, le contestas indignado. Ricard Castells (Barcelona 1955-2002) es un autor de una imaginación extraordinaria. Toda su trayectoria ha estado marcada por el riesgo de sus propuestas y una coherencia estética a la que siempre fue fiel. Empezó su andadura en títulos comerciales a primeros de la década de los setenta como Dossier Negro, Terror Gráfico o Zombie. No mucho después comenzó la búsqueda de su voz personal. A partir del año 1981 trabajó en “Ecuador”, obra de largo recorrido que le ocupó cuatro años y que le llevó a encontrarse con esa voz tan perseguida y a la que a partir de ese momento elaboró y dotó de un andamiaje personal. Luchó por ser. Y publicó historias cortas en aquellas revistas y antologías que tuvieron el valor de albergarle. El medio no estaba preparado para asimilarle. Se adelantó a su tiempo. Castells no cejó. Y tras una lucha titánica. Un editor, Paco Camarasa, fue al rescate de las páginas de una de sus obras. Se publicó en 1998. “Lope de Aguirre, la expiación” fue una conmoción en el medio. Se reconoció como la mejor obra del año por el Salón del cómic de Barcelona y colocó a su autor en el lugar que le correspondía por derecho. Al año siguiente vio la luz Poco. Cuando uno se acerca a estas páginas lo primero que le envuelve es una atmósfera poética que navega en planchas leves rozadas por una acuarela aérea. Ambientada en la Barcelona de 1923 los personajes deambulan por una realidad mágica. La narración es de una delicadeza y una fluidez que desarma. Poco acompaña a la niña. Llegan a casa de su abuela. Cerca hay un faro. Decide quedarse a vivir allí. Es un vampiro sin recuerdos. Desea recuperar su memoria. Iniciará la búsqueda. Verdadera metáfora de la vida de su autor. Ricard Castells nos dejó demasiado pronto. No hubo tiempo de despedidas. Maestro, sus personajes y sus lectores, le esperamos. Regrese.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en junio de 2009)

viernes, 29 de mayo de 2009

27º Salón Internacional del Cómic de Barcelona


29 de Mayo al 1 de Junio de 2009. Fira de Barcelona, Montjuïc.

No, hoy no les hablaré de un cómic sino de una de sus manifestaciones, un salón. Este próximo fin de semana se celebra en Barcelona uno de los acontecimientos más importantes en nuestro país. Cuando lean estas líneas estaré a punto de marcharme. La experiencia, les aseguro, merece la pena. El Salón Internacional del Cómic de Barcelona es impactante. Se celebra en el pabellón número 8 de la feria de la ciudad condal. Sus 17000 metros cuadrados albergan más de cien expositores profesionales y una treintena de expositores de fanzines. Nadie falta. La lista de novedades quita el aliento. La cantidad de visitantes en estos cuatros días se estima que será cercana a los 100.000, cifra que se consolidó el año pasado. Los números son de vértigo. Si a eso le añadimos una docena de exposiciones, numerosas actividades, como charlas, conferencias, presentaciones, mesas redondas, una lista interminable de autores invitados y una sucesión en los stands de las editoriales de firmas y dedicatorias sin descanso la diversión está garantizada. Destacar la presencia de los autores americanos Mike Mignola, creador de Hellboy, Scott Mcloud, Jim Lee y Jim Starlin. De autores europeos fundamentales como François Bourgeon, David B., Gipi, Philippe Francq y Nicolas Wild. Y por supuesto de los autores españoles, Carlos Giménez, Pascual Ferry, Daniel Torres, Juanjo Guarnido, Miguel Gallardo, Pablo Auladell, Jorge García, Pedro Rodríguez, Fermín Solís, Paco Roca, David Rubín por mencionar algunos. Las exposiciones más atractivas para el publico serán: la dedicada a la relación del cómic con el fútbol, Viñetas en fuera de juego, la de Batman en Barcelona, la de Esther y sus mundos, la de Jim Lee y la de Victoria Francés. Aunque les soy sincero, las que espero con más interés son las dedicadas a los ganadores de los premios del año pasado, y sobre todo, las de Gipi y Pascual Ferry. Además, las actividades paralelas son increíbles. Las V Jornadas de Cómic que se organizan en la Fnac Triangle tendrá como cierre el viernes 29 una sesión de firmas con la presencia de cuarenta y cinco autores. La Filmoteca de Catalunya proyectará un ciclo dedicado a las adaptaciones cinematográficas más significativas basadas en cómic. Si no me creen, visiten www.ficomic.com. Les espero en el Saló. No falten.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en mayo de 2009)

martes, 19 de mayo de 2009

La montaña mágica


La Montaña Mágica. Jiro Taniguchi. Ponent Mon. Cartoné. 72 págs. Color.

¿Recuerdan dónde perdieron el niño que fueron? ¿Recuerdan los olores de las estaciones cuando el barro les manchaba las rodillas? ¿Recuerdan las interminables tardes de juegos? Jiro Taniguchi (Tottori, 1947) es un autor atípico en Japón, no realiza sus historietas con la finalidad de ser productos de consumo, en sus trabajos hay una búsqueda, un estudio si quieren, de los sentimientos. Sus personajes nos hablan desde el fondo de sus corazones, nos hacen participes de sus vivencias, y nos hacen sentir. El papel se torna carne y Taniguchi nos deleita obra tras obra con personajes creíbles que adquieren vida conforme transcurren las viñetas, conforme avanza la historia. Cuando Jiro era aprendiz en el estudio de su maestro, el manga, el cómic en Japón, vivió una explosión temática, dejó de ser un reducto para convertirse con los años en un gran abanico de temas. Nuestro autor comenzó a devorar aquellas historias diferentes. En una librería extranjera de Ginza, en Tokio, hizo un descubrimiento que marcaría su vida y su forma de entender la historieta: el cómic europeo. “La nitidez del dibujo y la claridad de la composición eran nuevas para mí en aquellos álbumes. […] Pese a que no entendía los diálogos, sólo con mirar imágenes ya disfrutaba de la lectura, que además se editaban en formato grande, a color, con tapas duras… cosas todas impensables en Japón”. Aquello sucedió hace 35 años. Cuando hablamos de Taniguchi, acabamos diciendo que este autor es el más europeo de todos los japoneses. Sabemos el por qué. Casterman, una importante editorial, publica los trabajos de este autor en Francia. Le ofrecieron la posibilidad de poder realizar un cómic con formato europeo. Taniguchi aceptó el reto. “Mi sueño se hizo realidad”. Y todos sentimos que, de alguna forma, el círculo se cerraba. La montaña mágica fue el resultado. Es 1967, en Tottori, un niño de once años, Kenichi, huérfano de padre, se enfrenta a una despedida que no desea. Su madre debe ser ingresada en un hospital para ser operada. Siente un terrible peso en su ser. No sabe expresarlo. Es verano, son vacaciones, se refugia en una montaña cercana donde descansan las ruinas de un antiguo castillo. La fantasía y la realidad se dan la mano en esta historia y nos llevan hasta esos años olvidados de infancia, hasta ese tiempo perdido que no podemos recuperar…


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en abril de 2009)

domingo, 10 de mayo de 2009

Las serpientes ciegas


Las Serpientes Ciegas. Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí. BD Banda. Cartoné. 72 págs. Color.

Overtura. New York, 1939. Un recién llegado se enciende un cigarro sobre la azotea de un edificio. Escuchamos sus pensamientos. “Me han encomendado la misión de encontrar a un hombre que incumplió un pacto. Y en eso consiste mi trabajo: en capturar a los insinceros para hacerles ver que no se puede dar en vano la palabra propia”. Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) y Bartolomé Seguí (Palma, 1962) nos ofrecen una impresionante historia con tintes de serie negra aderezada por una suerte de venganza nacida en pretéritos encuentros y desencuentros ideológicos entre los personajes que desembocará en un enfrentamiento durante la batalla del Ebro en el transcurso de la Guerra Civil española y culminará en el New York de 1939. No en vano esta obra, publicada originalmente en Dargaud, acaba de recibir sendas nominaciones del Saló del Cómic de Barcelona. Mejor obra y mejor guión de autor español. Aunque a titulo personal me resulta una injusticia que el trabajo de Seguí haya quedado huérfano de una más que merecida nominación a mejor dibujo. Estamos ante uno de los cómics del 2008. Y duele este olvido.
Tras apurar el cigarro y arrojar la colilla, el recién llegado desciende a la calle y comienza su búsqueda. Ben Katchor es su objetivo. Sabe que tiene un único amigo en la ciudad: Red. Regenta una pensión. Allí se alojará, allí le esperará. Ben se adueña de la voz narrativa, busca a Curtis Hanson, es su hombre, aunque su desesperación se tornará en rabia cuando se encuentre ante su tumba, la fecha es falsa, sabe que es otra de las mentiras de Hanson. A partir de entonces el recuerdo se alterna con la búsqueda, navegamos las vidas y los recovecos de Ben y Curtis, y la venganza, latente, parece un modo de alargar la vida. La narración de Cava, fluida, es llevada con mano de hierro en una historia donde lo que no se cuenta adquiere un sentido y toma cuerpo con el paso de las viñetas cuando el resorte final sorprende por inesperado y audaz. El dibujo de Seguí elegante en el trazo, en la composición, no deja de brillar hasta la última plancha con meritos propios de orfebre, dando carne a un New York creíble, a unos personajes vívidos y acompañados por un color lleno de coherencia. No caigan en el error de perdérselo.

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en marzo de 2009)

miércoles, 22 de abril de 2009

Ideas negras


Ideas Negras. Franquin. Dolmen Editorial. Cartoné. 80 págs. B/N.

No, la verdad es que todavía no les había hablado de Franquin. Maestro de la escuela franco belga, la otra cara de la moneda en su concepción artística, a la tesis de Hergé y su Tintín. André Franquin (Etterbeek, Bélgica, 1924 – Sant Laurent du Var, Francia 1997) comenzó a publicar en la revista Spirou en 1946. La historieta de doce planchas Le Tank aparecida en L’almanach Spirou en 1947 supuso la confianza de Jijé en su persona para continuar las andanzas de Spirou y Fantasio, serie emblemática de la bande dessinée, la cual dibujó hasta 1968. Aunque no fue hasta 1957 cuando creó al personaje que le otorgaría mayor fama: Gaston Lagaffe, conocido entre nosotros como Tomas el Gafe, empleado de editorial, cuya única cualidad es la de provocar continuos desastres, antecesor de la figura del anti-héroe y referente de nuestro Botones Sacarino. Y es que la influencia de este maestro atravesó fronteras e influyó, e influye, en las venideras generaciones. En 1977 junto a Yvan Delporte crea para la revista Journal Spirou un suplemento autónomo, Le Trombone Illustré. Fue aquí donde Franquin comenzó a realizar la que esta considerada como una de las obras maestras del humor, sus Ideas Negras. Tras el cierre de este suplemento, Fluide Glacial fue la cabecera que alojó la continuidad de la serie. Fue recopilada en dos álbumes en 1981 y 1984, y su edición integral no se produjo hasta el año 2001. En España no la vimos publicada en su versión definitiva hasta 2004, de la mano de Dolmen Editorial. Un humor feroz, libre, sin cortapisa alguna, verdadera cima del humor negro, atraviesa las planchas de este trabajo, realizado en forma de gags de media a una página. El dibujo toma cuerpo en base a siluetas negras. No deja títere con cabeza, la caza, los ejércitos, la guerra, la religión, la clase política, la polución, etc. Es la suma de todos los conocimientos de una carrera, verdadero tour de force, de concisión, de narración, lección magistral de dibujo con una narrativa de una movilidad tan sólo comparable a la de nuestro genial Coll. Nada se salva, nada se deja de criticar con una libertad que ya quisiéramos encontrar en esta actualidad tan monacal y políticamente correcta. Si no la han leído, si no la conocen, debería de ser su próxima lectura. Créanme. Ya tardan.

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en enero de 2009)

sábado, 11 de abril de 2009

La vida en viñetas. Historias autobiográficas


La vida en viñetas. Historias autobiográficas. Will Eisner. Norma Editorial. Cartoné. 478 págs. B/N y sepia.

Estamos de enhorabuena. Acaba de aparecer este volumen de historias del maestro de los cómics por excelencia. Will Eisner nació en Brooklyn, New York en 1917 y murió en Lauderdale Lakes, Florida en 2005. En esta antología vamos a encontrarnos con la recopilación de dos narraciones cortas y de tres novelas gráficas. Todas tienen el denominador común de ser vehículos en los que el autor volcó parte de sus vivencias.
Crepúsculo en Sunshine City (1985) es la historia de Henry Klop un jubilado neoyorkino que va a marcharse a la calida Florida para pasar sus últimos años de vida. Comienza con el traspaso de su negocio y los recuerdos inundando su mente mientras cae una nevada. Cuando le preguntan “¿Qué te queda aquí?”, Henry contestará: “Recuerdos, un montón de recuerdos”. Will Eisner siguió el mismo periplo que su personaje.
El Soñador (1986) es una de las obras más importantes de Eisner y una de las que más me han influenciado a título personal. Bill es un soñador. Desea trabajar dibujando cómics. Seguiremos su arduo camino hasta que llegue a convertirse en autor. Este trabajo que empezó siendo una obra de ficción acaba convirtiéndose en un referente histórico de los orígenes de los cómics. Entre los personajes, encontraremos camuflados a autores míticos de la talla de Bob Kane, creador de Batman o de Jack Kirby co-creador del universo Marvel.
Viaje al corazón de la tormenta (1990) es la obra más claramente autobiográfica. Will Eisner sentado en un tren en el año 1942 viaja para incorporarse a filas durante la Segunda Guerra Mundial. Cuenta por medio de flashbacks la infancia y la adolescencia de nuestro autor, así como la historia de su familia. Este trabajo es la obra con más carga emocional de esta antología.
Las reglas del juego (2001) narra las vivencias de la familia de Ann la mujer de Will Eisner. Es una obra coral donde veremos la ascensión y caída del déspota Conrad Arnheim. Y finalmente, El día en que me convertí en un profesional (2005) de tan sólo cuatro planchas nos devuelve a Bill el protagonista de El Soñador y su eterno viaje acompañado de su portafolio de muestras.
Les recomiendo este álbum. Para estas fechas un regalo original y de gran calidad. Indispensable.
© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en diciembre de 2008)

domingo, 29 de marzo de 2009

Batman, la broma asesina


Batman, la broma asesina. Alan Moore, Brian Bolland. Ediciones Zinco, Norma Editorial, Planeta DeAgostini. Prestigio. 48 págs. Color.

Gotas de lluvia se derraman sobre una calzada. Unos faros alumbran una verja y descubren un texto: Asilo de Arkham para criminales dementes. Un escalofrío nos recorre la espalda. La figura de Batman recortada bajo la lluvia abandona el coche y se dirige a la entrada. El comisario Gordon le espera. Atraviesan pasillos y celdas hasta llegar a una sala de interrogatorios. Entra Batman, Gordon queda fuera. Un personaje entre sombras juega con una baraja de cartas. Se escucha al narrador. “Había una vez dos tipos en un manicomio…”. El principio de esta obra nos corta el aliento. Se cumplen veinte años de su publicación, apareció en 1988 y fue un rápido éxito de ventas. En 1999 recibiría varios premios Eisner, los considerados como Oscars de los cómics, a la Mejor Novela Gráfica, al Mejor Guionista y al Mejor Dibujante.
Alan Moore (Northampton, Inglaterra, 1953) y Brian Bolland (Lincolnshire, Inglaterra, 1951), guionista y dibujante respectivamente crearon una de las historias más importantes de Batman, así como de su principal antagonista, el Joker. Moore acababa de publicar Watchmen y estaba considerado como uno de los mejores guionistas de todos los tiempos. Brian Bolland tras su serie Camelot 3000 se había labrado una reputación. Juntos realizaron la historia definitiva del Joker. Nunca nadie había explicado el origen de este villano psicópata, y nunca se había profundizado como lo hicieron los autores entre los entresijos de su pasado. La capacidad de aguante de una mente enfrentada a la presión ejercida por sus actos. La culpa como motor de la historia, y de cómo los personajes se enfrentan a sus miedos, a sus carencias afectivas y a una lucha constante y sin fin. Le dice Batman al Joker: “He estado pensando últimamente sobre nosotros. Sobre lo que va a ocurrirnos al final. Nos mataremos el uno al otro ¿verdad?” Un presagio. Un final predecible que el genio del guionista británico hará variar en un giro narrativo magistral dejándonos con una respuesta que no esperábamos. Las dos caras de la moneda, los dos rostros de la culpa, lo encarnan Batman y el Joker. Una obra sin concesiones.
© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en noviembre de 2008)

viernes, 20 de marzo de 2009

Sambre


Sambre. Yslaire, Balac. Ediciones Glénat España. Cartoné. Cinco tomos. 48 págs c/u. Color.

Ya nada me importa… es el título del primer tomo de esta serie. Es una historia de amor, violencia y delirios. Ambientada en el siglo XIX en la Francia rural, recuerda casi al instante el retrato fiel que de esta sociedad realizara Balzac. No en vano el guionista usa el seudónimo de Balac en claro homenaje. En su lectura nos sacuden reminiscencias de Rojo y Negro de Stendhal o de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. Es la pasión hecha historieta. Es la historia de la estirpe de los Sambre. Bernard Hislaire (Bruselas, Bélgica, 1957) y Yann Le Pennetier (Marsella, Francia, 1954) dibujante y guionista respectivamente, crearon a mediados de la década de los ochenta este trabajo. Bajo los seudónimos de Yslaire y Balac realizaron la que está considerada como una de las obras maestras de la historieta. Apareció en la revista Circus. Inmediatamente fue aclamada por crítica y público. Sambre vio la luz debido a circunstancias especiales que rodeaban a sus autores. El dibujante, Hislaire, atravesaba por un momento de necesidad creativa. Su anterior serie de humor, Bidouille & Violette, no había tenido aceptación. Como más tarde reconocería, cambio el rumbo: “Ma boussole indiquait le sud”. Yann era un guionista orientado a series cómicas y de aventuras. Con este trabajo quería ofrecer una nueva faceta para evitar encasillarse. Hugo Sambre se ha suicidado clavándose unas agujas en los ojos. En su agonía, su sangre se derrama sobre el manuscrito que está escribiendo. En su funeral nadie falta, todos están presentes, aunque realmente la asistencia se debe al partido que representa su joven viuda. Bernard Sambre, su hijo, después del funeral camina sin rumbo perdiéndose. Comienza a llover. El joven se refugia bajo un puente. No está sólo. Al volverse se encontrará con Julie la furtiva. Al mirarla a los ojos se desarmará. Son ojos de brasa. Envueltos entre truenos y relámpagos quedan prendidos el uno del otro. Julie le pide que le demuestre su amor donde ella le indique. Bernard acepta. Ella le esperará envuelta en un vestido translucido más allá de las doce en el cementerio, en la tumba de su padre recién enterrado. Se amarán sobre la fría piedra. Establecerán un vínculo inmortal imposible de entender. Serán separados. La lucha por ese amor nos envolverá página a página entre viñetas de estremecedora belleza. Imprescindible.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en septiembre de 2008)