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viernes, 29 de octubre de 2010

Las ciudades oscuras


Hace ya algunos años, en el 2003, escribí un artículo para la revista Las Estaciones de Nemo, fue publicado en su número 25 y supuso el inicio de mi relación con aquella publicación. Lo pueden consultar aquí, aquí y aquí.
Ahora, desde TEBEOSFERA me propusieron reelaborar aquél escrito actualizándolo hasta la fecha presente. La propuesta partió de Félix López y de Manuel Barrero.
Las ciudades oscuras, como saben, es una de mis debilidades, acepté enseguida.
Acaba de aparecer y de ser publicado en TEBEOSFERA.
En su blog fue anunciado ayer, pinchen aquí. El artículo lo pueden leer y consultar aquí.
Espero que les guste. No sean tímidos y díganme que les pareció.

Es curioso, este artículo, al igual que dio lugar al inicio de mi colaboración con Las Estaciones de Nemo, lo va a ser con TEBEOSFERA.
Curioso, ya les digo.



lunes, 30 de noviembre de 2009

Las Ciudades Oscuras, 2009


Ha sido un año importante para la serie de Las Ciudades Oscuras.
Se han llevado a cabo diversos cambios y modificaciones: nuevas ediciones, nuevas revisiones, y además, la aparición de un nuevo título, aunque como veremos, no es tan novedoso como en un principio puede parec
er. Espero que estos breves apuntes les sirvan para conocer los cambios sucedidos en la serie. Cambios que si bien pueden parecer como ilógicos en otras series de cómic aquí cada vez que sus autores han considerado necesario retocar alguna parte de sus libros ya publicados lo han hecho pensando siempre en conseguir mejorar su trabajo.
Peeters en el apéndice de la nueva edición de La Sombra de un Hombre comentaba los cambios más importantes realizados en la se
rie durante su andadura “Un año después de la primera edición de Las Murallas de Samaris revisamos el final del álbum: era demasiado breve, hermético para una gran parte de nuestros lectores. Más tarde, añadimos un capítulo a La Chica Inclinada, modificamos El Archivista y ampliamos La Guía de las Ciudades”.


La Fiebre de Urbicanda (Las Ciudades Oscuras, volumen dos)

La nueva edición en rustica de este clásico indiscutible de la serie se realiza sobre un papel mate que nos devuelve una impresión más acertada de las tintas de Schuiten. Viene acompañada de un apéndice “La Légende du Réseau” que en principio ya fue publicado en la versión álbum, pero que ahora aparece con una nueva maquetación, más desahogada, que incluye un par más de ilustraciones en blanco y negro. El epílogo final recupera una historieta de tres páginas de 1997, “La dernière vision d’Eugen Robick”. Sin lugar a dudas esta edición es la más completa hasta la fecha.


El Archivista (Las Ciudades Oscuras, volumen tres)

La aparición en rustica de este tercer álbum d
e la serie no aporta cambio alguno a los ya realizados en la corrección y ampliación del libro en el 2000. Únicamente cabe resaltar que la edición está más contrastada, a mi parecer, sobre papel mate, dando mayor presencia e intensidad a las tintas.


La Sombra de un Hombre (Las Ciudades Oscuras, volumen once)

Es el tomo que más ha cambiado en la hist
oria de la serie de las Ciudades Oscuras. Esta nueva edición es una versión renovada de la publicada por vez primera en 1999. La Sombra de un Hombre era un trabajo del que no estaban satisfechos sus autores. Schuiten y Peeters decidieron abordar todos los cambios necesarios para mejorar el libro. El personaje principal se transforma entonces en el narrador de la historia, se eliminan cinco páginas de la versión anterior y se añaden ocho páginas nuevas, además de realizarse un número importante de mejoras en diversas viñetas como la orientación de las sombras, la reubicación de los personajes, cambios de plano, etc.
Todo este trabajo nos devuelve un álbum que ha ganado en profundidad, en intensidad, donde la historia se cierra con un final nuevamente elaborado, más poético que engrandece el resultado sin por ello perjudicar la calidad i
nicial de la historia.


La Théorie du Grain de Sable (Las Ciudades Oscuras, volumen catorce)

Acaba de aparecer la versión gigante e integral de los dos álbumes que forman esta historia. Similar a la que en su momento fue la edición gigante de El Archivista. Como ocurre con La Fiebre de Urbicanda se opta por un papel ma
te que nos devuelve las tintas de Schuiten con una intensidad que no se apreciaba en ninguna de las dos ediciones anteriores, tanto la de las dos partes originales, como la de cofre en apaisado.
Esta edición emociona, parece estar viva. Las sensaciones que me ha producido no las puedo transmitir en este breve acercamiento. Además, viene acompañada de un apéndice donde los autores nos muestran los referentes reales que han servido de decorado para la realización de esta obra.


Souvenirs de l’Eternel Present (Las Ciudades Oscuras, volumen quince)

Como les indicaba antes, este álbum es el que podríamos considerar nuevo. Aunque no es del todo cierto. Una versión primitiva de esta historia ya vio la luz. En aquel momento no se consideró su pertenencia a la serie. Es ahora cuando definitivamente se acaba por integrar como parte de Las Ciudades Oscuras. Este hecho se debe a su peculiar origen. Les explico. Raoul Servais es un reputado cineasta de animación. En 1987 contactó con François Schuiten para la creación de los escenarios de su próxima película: Taxandria. Schuiten debía de diseñar la ciudad homónima. Teniendo en cuenta que estos dibujos no iban a ser el punto de partida para la creación de los escenarios definitivos, sino que sus imágenes tal y como fueron concebidas serían el decorado final de la película. Raoul Servais partiría de estos decorados para incrustar en la película actores de carne y hueso. Taxandria sería una película de animación con actores reales. Tras un largo periplo con constantes reescrituras del guión inicial y numerosos problemas técnicos la película llegó a realizarse en 1994. Schuiten publicó en 1993 Souvernirs de l’Eternel Present dando a conocer el trabajo que había realizado para el film. Dieciséis años después, Schuiten y Peeters nos sorprenden recreando todo aquel material, aportando nuevas imágenes y soluciones narrativas para llegar a construir un álbum de historieta que intenta ser un acercamiento a la propuesta inicial de Raoul Servais. Y que, sin lugar a dudas, se convierte en un homenaje a una idea original que por diversos motivos no fue comprendida en su momento.
Aimé es un niño de diez años con la cabeza rapada. Vive en Taxandria una ciudad inmensa repleta de columnas y palacios desiertos. Sus habitantes tienen prohibido hablar del pasado y del futuro. Están sometidos a la ley del Presente Eterno.
Aimé es el único niño en una ciudad de hombres. Cuando pregunta por su madre, a la cual recuerda lejanamente, nadie le contesta. Un día entre las ruinas de una biblioteca encuentra un libro que se titula “Taxandria. Historia del Gran Cataclismo”.


Espero que les haya gustado este pequeño repaso, ya me comentan.

© Pedro F. Navarro, 2009

martes, 7 de julio de 2009

Las Ciudades Oscuras III


A través del tiempo

Las ciudades oscuras nos hablan de utopías, de personas que desean transformar todo su entorno en pos de unos ideales un tanto dudosos como la perfección y simetría de una ciudad o el avance de un progreso arrollador que piensa más en su meta que en los propios habitantes de la ciudad, siendo estos relegados a la transformación o en el peor de los casos como ocurrió en la ciudad de Bloossfeldstad al olvido. Hay varias particularidades que hacen sobresalir la serie de las ciudades oscuras y es la posibilidad de poder recorrer un mundo y sus personajes a través del tiempo, apareciendo jóvenes y viendo como van envejeciendo y cruzando las etapas de su vida, libro a libro; del mismo modo que vamos viendo cómo evolucionan y progresan las ciudades. Otra idea de los autores es que cada libro, cada álbum, sea autónomo en su concepción permitiendo la lectura en cualquier orden y no necesitando tener la serie completa para poder disfrutar de un solo libro sea cual fuere; este hecho da la posibilidad de empezar la serie de las ciudades oscuras por cualquier libro e iniciar, como comentábamos al principio del artículo una exploración personalizada de este mundo lo que le otorga a la serie una gran variedad de miradas y de interpretaciones a medida que el lector va sumergiéndose en la lectura de los álbumes. Sin lugar a dudas la serie de Las Ciudades Oscuras es una de las más importantes que se publican en la actualidad y su longevidad recién superado el veinte aniversario no nos hace más que alegrarnos de su gran vitalidad y fuerza. Queda para otro momento el hablar de los innumerables materiales surgidos a raíz de los álbumes como ilustraciones, historias cortas, películas y documentales, discos, objetos, escenografías urbanas y exposiciones relacionadas con este continente tan particular.

Los álbumes: cronología de la serie en Francia

Todas las obras, dibujo de François Schuiten, guión de Benoît Peeters, editadas por Casterman.
• Les Murailles de Samaris, 1983
• La Fiebre d’Urbicande, 1985
• Le Mystêre d’Urbicande, 1985
• L’Archiviste, 1987
• La Tour, 1987
• La route d’Armilia, 1987-1988
• Encyclopédie des transports présents et à venir, 1988
• Le Musée A. Desombres, 1990
• Brüsel, 1992
• L’Echo des Cités, 1993
• Mary La Penchée, 1995
• L’Enfant Penchée, 1996
• Le Guide des Cités, 1996
• L’Ombre d’un Homme, 1999
• L’Etrange cas du Docteur Abraham, 2001
• La Frontière Invisible, Tome I, 2002

Los álbumes: cronología de la serie en España

• Las Murallas de Samaris. Editorial Nueva Frontera, col. Vertigo núm. 9, Madrid, 198?
• La Fiebre de Urbicanda. Editorial Eurocómic, col. Negra núm. 23, Madrid, 198?
• La Torre. Editorial Eurocómic, col. Negra, núm. 26, Madrid, 198?
• El Archivista. Norma Editorial, (Fuera de colección, formato 300x390mm), Barcelona, 1991
• Brüsel. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 1993
• La Chica Inclinada. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 1996
• La Sombra de un Hombre. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2000
• El Archivista (nueva edición). Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2001
• La Frontera Invisible, Vol. 1. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2002

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)

jueves, 2 de julio de 2009

Las Ciudades Oscuras II


El inicio de la serie

Algo más de veinte años han pasado desde la publicación en la mítica revista A Suivre en su número 53 del primer capítulo de la obra Las Murallas de Samaris. Primera colaboración oficial del dibujante François Schuiten y del guionista Benoît Peeters.
Y no podía ser de otro modo sino fruto de una serie de casualidades.
Schuiten y Peeters se conocían desde los doce años cuando asistían juntos a las clases de pintura que impartía el padre del primero, Robert Schuiten. Desde este momento se estableció entre ellos una complicidad en la forma de hacer y ver las cosas que hacía presagiar su futura colaboración. Llegaron incluso a imaginar un revista: Go.
A Suivre rechazó la publicación del libro Aux Medianes de Cymbiola, obra realizada a partes iguales entre Schuiten y Claude Renard1, alegando la revista problemas de índole técnico; este rechazo fue el germen del inicio de la colaboración con Peeters. Schuiten en una entrevista2 comenta las razones por las que decidió colaborar con Peeters: “Amaba la historieta y estaba muy interesado en el medio. Por convicción, porque se había establecido una rara connivencia entre nosotros, sentía que era el colaborador ideal”.
Comenzaron a preparar el proyecto conjunto que sería la propuesta del libro de Las Murallas de Samaris, encontrando lugares comunes, algo nada difícil entre ellos. A Suivre la aceptó rápidamente.

Las formas

Nunca se plantearon la realización de una serie según el modelo clásico. Intentaban con sus propuestas realizar historias interconectadas pero que no tuvieran una continuidad clara. Hubo un momento en que su editor les propuso ubicar los libros publicados bajo un epígrafe común. Aquello supuso una decepción para los autores ya que tenían que abdicar de una manera de ver sus libros más como un abanico de posibilidades cambiantes que como una realidad común.
Todos los libros de la serie de Las Ciudades Oscuras están concebidos con una forma determinada y distinta, así podemos encontrar desde un relato mítico y fundacional como La Torre, a un diario de viaje en dirigible en La route d’Armilia, pasando por un formato de periódico en L’Echo des cités, o el equivalente a un atlas geográfico e histórico en Le guide des cités.
Pese a las formas, quizás un tanto extravagantes, miradas desde un exterior, los autores intentan por todos los medios no caer en repeticiones queriendo sorprender al lector con propuestas diferentes.
El concepto narrativo sí tiene una cierta repetición de moldes siendo siempre la propuesta de un viaje, interior o físico, el desencadenante de la acción lanzando hacia delante con un ritmo calculado la historieta, y no dejando acabar la obra más que con el final del viaje iniciado. El personaje principal siempre se ve arrastrado contra su voluntad al viaje que no prevé y que inicia debido a ciertos imprevistos; durante su viaje se encontrará irremediablemente con una mujer que le provocará una atracción inexorable. Este esquema se cumple en casi todas las obras. La chica inclinada, es el álbum que invierte el esquema, creando una situación atípica para el inicio de una búsqueda por parte de la protagonista Mary Von Rathen siendo en esta ocasión un personaje femenino quien debe iniciar el viaje, más una huida, encontrando un personaje masculino decisivo en su vida.

Todo un mundo: un intento de cronología

El año cero de las ciudades oscuras marca el inicio de la construcción de su primera utopía: La Torre.
Hacia el año 450, Giovanni Battista, mantenedor de la Torre, no podrá arreglar los desperfectos del sector que le ha sido encargado debido a la escasez de materiales para realizar las reparaciones, comenzará así el primer viaje mítico hacia la base de la Torre.
Es el año 696 decisivo para comprender la verdadera cronología que envuelve todos los álbumes de las ciudades oscuras hasta el presente aproximado del año 769. Es en este año cuando hasta el Consejo de la ciudad de Xhystos llegan rumores extraños sobre la ciudad de Samaris, y deciden enviar a un joven oficial para investigar, Franz Bauer. Su viaje durará nada menos que dieciocho años, lapso temporal impredecible para su protagonista, hasta el año 714 en el que regresará a Xhystos encontrándose con un joven Eugen Robick, uno de los personajes fundamentales de la serie.
En el año 719 se crea el periódico L’Echo des Cités, editado en diversos idiomas y con el compromiso de llegar a todas las ciudades del continente oscuro. No mucho después, un joven secretario de redacción, Stanislas Sainclair será nombrado redactor jefe dando un nuevo impulso al rotativo gracias a la incorporación del color.
A partir de este momento acontecimientos singulares se sucederán uno tras otro, fascinantes e improbables. Como la aparición en la ciudad de Samarodrive del Capitán Nemo –o quizás como algunos de los testigos afirmaban fuera el escritor Julio Verne caracterizado como su personaje más querido. –, o los hechos y hallazgos de personajes variopintos como el inventor Axel Wappendorf, o el aventurero y fotógrafo Michel Ardan, o narraciones tan bellas como el viaje del huérfano Bogdam atravesando parte del continente, sin ningún medio, rumbo a La Ciudad del Libro ubicada en las cercanías de Brüsel.
El año 735 es otra fecha importante, en unas obras en la ciudad de Urbicanda se encuentra un cubo de apariencia inocua que será llevado al despacho del Urbatecto de la ciudad que no es otro que Eugen Robick. Las repercusiones de este hallazgo sacudirán todos los estamentos de la ciudad, y del continente oscuro.
Inspirándose en las reformas estructurales de algunas ciudades, Brüsel iniciará su total reconstrucción hacia el año 745-746, con inesperadas consecuencias, nos encontraremos con viejos conocidos como Axel Wappendorf o el propio Eugen Robick. El inicio de este álbum trae a la memoria un texto de Franz Kafka, El Castillo.
En este mismo año se producirá uan avería importante en la regla del tiempo, un viaje en dirigible a través de las ciudades intentará poner solución a este hecho sin precedentes.
Al año siguiente la familia Von Rathen viaja a Alaxis produciéndose en una atracción de la ciudad un efecto secundario sobre la hija, Mary, dejándola inclinada. Comenzará para ella una huida de varios años a la búsqueda de una solución que culminará en el año 751 en el Mont Michelson.
En el 750 se produce un descubrimiento que pondrá en duda el propio relato fundador de la Torre, el descubrimiento en el paraje de Marahuaca, en el desierto de los Somonitas, de un mastaba que data de tiempos anteriores a la propia Torre, su descubridor Benedickt Loderer avisará enseguida a Michel Ardan comenzando juntos la exploración de la tumba.
En el 755 se producirá en Pahry el lamentable suceso del doctor Abraham.
Siete años más tarde en el 762 se producirá el cierre del periódico L’Echo des Cités, unos meses después aparecerá uno nuevo de la mano de Michel Ardan, La Lumiere.
Esta pequeña cronología tan sólo quiere aportar una sesgada visión de los acontecimientos más reseñables, siendo multitud los pequeños detalles, noticias y sucesos que dejo sin mencionar.



1. François Schuiten, Claude Renard. Cymbiola. Editorial Eurocómic, col. Negra, núm. 17, Madrid, 198?.
2. Dossier Schuiten. BFB Editions, col. Les Dossiers de DBD núm. 6, París, 2002.


(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)

jueves, 25 de junio de 2009

Las Ciudades Oscuras I


Tras la aparición de mi primer artículo en Yellow Kidd en septiembre de 2002. El redactor jefe de la revista Las Estaciones de Nemo, Javier Riva, me propuso colaborar con un artículo en su siguiente número. No podía creérmelo. Sentí que estaba preso de un sueño. Solicité escribirlo sobre Las Ciudades Oscuras de Schuiten y Peeters. Lo aceptaron. Y así nació este extenso texto sobre uno de los mundos míticos por excelencia de la historieta europea, aún por descubrir en su totalidad en nuestro país. No acabaron las sorpresas. Cuando apareció el número 25 de Las Estaciones de Nemo la portada estaba dedicada a mi artículo. Me sentí como en casa y allí estuve hasta el final. Espero que lo disfruten.


Las Ciudades Oscuras

Franz Bauer cruza la Puerta B, Eugen Robick se duerme en su despacho, Isidoro Louis abre incrédulo otro libro, Giovanni Battista recoge sus cosas, Ferdinand Robar desea ver ocultarse el sol en el Bosque de Megara, Constant Hables grita desde una ventanilla mientras Tina Tonero le escucha, Stanislas Sainclair abre un nuevo camino en su periódico, Mary Von Rathen levanta los brazos, Albert Chamisso despierta sobresaltado, Roland de Cremer otea el horizonte…

¿Mito o realidad? El reflejo y los exploradores

Debemos partir de una duda razonable sobre la existencia o no de las ciudades oscuras. Hay tantos argumentos a favor como en contra. Un planeta no lejano al nuestro es lo que llamamos “las ciudades oscuras”, “el continente de las ciudades oscuras”, o simplemente “el otro mundo”. No sabemos dónde se encuentra, ni tampoco la distancia que nos separa. Sí sabemos que nuestro satélita, la luna, se manifiesta de forma pareja en ambos mundos por lo que pensamos que una cercanía no es una idea tan descabellada, y sí plausible. Hay hipótesis, no podemos obviarlas, que nos dicen que ambos planetas pueden sufrir una especie de eclipse perpetuo, ya que desde las ciudades oscuras no se ve la Tierra y viceversa. Explicaciones, tantas como queramos dar; Schuiten y Peeters en el libro La Guía de las Ciudades (Le guide des cités) apuntan: “Curvatura del espacio, falla temporal, universos engastados: todas estas hipótesis son demasiado insuficientes para llegar a comprender de manera satisfactoria cómo están unidos los dos planetas” ¿Quizás sea un reflejo distorsionado de nuestras ambiciones? Al acercarnos a este mundo debemos hacerlo desde las perspectiva de un “explorador” en el sentido más estricto del término. Schuiten y Peeters los autores del libro anteriormente mencionado nos hablan del problema cartográfico indicándonos que cada ciudad, durante decenios, ha pensado ser el centro de su mundo (¿vanidad?, ¿reflejo de las teorías de nuestro planeta?), y sus mapas siempre han sido confeccionados con esta premisa, ahora podemos decir que una parte del mundo de las ciudades oscuras está explorado, pero la parte más extensa sigue siendo un misterio para todos. Existen en estos momentos varias cartas geográficas bastante precisas, aunque las dudas nos siguen asaltando. No menos inquietante es el problema histórico, pensemos que su presente es el del “año”, tomemos los términos con reservas, 769 aproximadamente. Su año cero se determina con un acontecimiento básico: el inicio de la construcción de La Torre. ¿A qué año de nuestra cronología sería equivalente?, es imposible determinarlo. Anteriormente a La Torre, ¿qué civilización había, si la hubo?... Las ciudades más importantes de este mundo son, por orden alfabético: Alaxis, Armilia, Blossfeldstad, Brüsel, Calvani, Mylos, Parí, Sodrovno-Voldachie (La), Urbicande, Xhystos. Sigamos con la teoría del reflejo y démonos cuenta del parecido de estas ciudades de nuestro mundo, ¿Brüsel sería el reflejo de Bruselas?, ¿Parí sería el reflejo de París? Las ciudades oscuras, podríamos decir, que existen, que no son creación de nadie, y menos aún de Schuiten y Peeters. Ellos nos dicen con claridad: “contrariamente a una de las leyendas más extendidas, no somos los inventores de las ciudades oscuras ni tampoco los primeros en evocarlas”. Debemos entender a los autores como dos exploradores que han encontrado la manera de poder atravesar la “barrera” que ambos mundos separa. ¿Cómo lo han hecho?, ese es uno de los misterios. Existen “pasajes” que llevan de un mundo al otro. ¿Dónde se encuentran? ¿Cómo se utilizan? Schuiten y Peeters nos cuentan cómo comenzó todo, fue un domingo del año 1980 durante una visita al Palacio de la Justicia de Bruselas –obra de un enigmático arquitecto, Joseph Poelaert, del cual se conservan sólo rarísimos datos acerca de su vida, y grandes lagunas, como por ejemplo el paradero de los planos del inmenso palacio, o cómo fue posible que con un mínimo currículo consiguiera hacerse con un encargo como el del palacio. – en una de sus salas hallaron por azar lo que más tarde llamarían “pasaje” que les condujo a un mundo desconocido, el continente de las ciudades oscuras. A su regreso tuvieron la necesidad de escribir sobre “el otro mundo” utilizando el medio que mejor conocían: la historieta. Aseguran incluso el haber tenido contacto postal con una habitante de la ciudad de Mylos: Mary Von Rathen.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)