jueves, 25 de junio de 2009

Las Ciudades Oscuras I


Tras la aparición de mi primer artículo en Yellow Kidd en septiembre de 2002. El redactor jefe de la revista Las Estaciones de Nemo, Javier Riva, me propuso colaborar con un artículo en su siguiente número. No podía creérmelo. Sentí que estaba preso de un sueño. Solicité escribirlo sobre Las Ciudades Oscuras de Schuiten y Peeters. Lo aceptaron. Y así nació este extenso texto sobre uno de los mundos míticos por excelencia de la historieta europea, aún por descubrir en su totalidad en nuestro país. No acabaron las sorpresas. Cuando apareció el número 25 de Las Estaciones de Nemo la portada estaba dedicada a mi artículo. Me sentí como en casa y allí estuve hasta el final. Espero que lo disfruten.


Las Ciudades Oscuras

Franz Bauer cruza la Puerta B, Eugen Robick se duerme en su despacho, Isidoro Louis abre incrédulo otro libro, Giovanni Battista recoge sus cosas, Ferdinand Robar desea ver ocultarse el sol en el Bosque de Megara, Constant Hables grita desde una ventanilla mientras Tina Tonero le escucha, Stanislas Sainclair abre un nuevo camino en su periódico, Mary Von Rathen levanta los brazos, Albert Chamisso despierta sobresaltado, Roland de Cremer otea el horizonte…

¿Mito o realidad? El reflejo y los exploradores

Debemos partir de una duda razonable sobre la existencia o no de las ciudades oscuras. Hay tantos argumentos a favor como en contra. Un planeta no lejano al nuestro es lo que llamamos “las ciudades oscuras”, “el continente de las ciudades oscuras”, o simplemente “el otro mundo”. No sabemos dónde se encuentra, ni tampoco la distancia que nos separa. Sí sabemos que nuestro satélita, la luna, se manifiesta de forma pareja en ambos mundos por lo que pensamos que una cercanía no es una idea tan descabellada, y sí plausible. Hay hipótesis, no podemos obviarlas, que nos dicen que ambos planetas pueden sufrir una especie de eclipse perpetuo, ya que desde las ciudades oscuras no se ve la Tierra y viceversa. Explicaciones, tantas como queramos dar; Schuiten y Peeters en el libro La Guía de las Ciudades (Le guide des cités) apuntan: “Curvatura del espacio, falla temporal, universos engastados: todas estas hipótesis son demasiado insuficientes para llegar a comprender de manera satisfactoria cómo están unidos los dos planetas” ¿Quizás sea un reflejo distorsionado de nuestras ambiciones? Al acercarnos a este mundo debemos hacerlo desde las perspectiva de un “explorador” en el sentido más estricto del término. Schuiten y Peeters los autores del libro anteriormente mencionado nos hablan del problema cartográfico indicándonos que cada ciudad, durante decenios, ha pensado ser el centro de su mundo (¿vanidad?, ¿reflejo de las teorías de nuestro planeta?), y sus mapas siempre han sido confeccionados con esta premisa, ahora podemos decir que una parte del mundo de las ciudades oscuras está explorado, pero la parte más extensa sigue siendo un misterio para todos. Existen en estos momentos varias cartas geográficas bastante precisas, aunque las dudas nos siguen asaltando. No menos inquietante es el problema histórico, pensemos que su presente es el del “año”, tomemos los términos con reservas, 769 aproximadamente. Su año cero se determina con un acontecimiento básico: el inicio de la construcción de La Torre. ¿A qué año de nuestra cronología sería equivalente?, es imposible determinarlo. Anteriormente a La Torre, ¿qué civilización había, si la hubo?... Las ciudades más importantes de este mundo son, por orden alfabético: Alaxis, Armilia, Blossfeldstad, Brüsel, Calvani, Mylos, Parí, Sodrovno-Voldachie (La), Urbicande, Xhystos. Sigamos con la teoría del reflejo y démonos cuenta del parecido de estas ciudades de nuestro mundo, ¿Brüsel sería el reflejo de Bruselas?, ¿Parí sería el reflejo de París? Las ciudades oscuras, podríamos decir, que existen, que no son creación de nadie, y menos aún de Schuiten y Peeters. Ellos nos dicen con claridad: “contrariamente a una de las leyendas más extendidas, no somos los inventores de las ciudades oscuras ni tampoco los primeros en evocarlas”. Debemos entender a los autores como dos exploradores que han encontrado la manera de poder atravesar la “barrera” que ambos mundos separa. ¿Cómo lo han hecho?, ese es uno de los misterios. Existen “pasajes” que llevan de un mundo al otro. ¿Dónde se encuentran? ¿Cómo se utilizan? Schuiten y Peeters nos cuentan cómo comenzó todo, fue un domingo del año 1980 durante una visita al Palacio de la Justicia de Bruselas –obra de un enigmático arquitecto, Joseph Poelaert, del cual se conservan sólo rarísimos datos acerca de su vida, y grandes lagunas, como por ejemplo el paradero de los planos del inmenso palacio, o cómo fue posible que con un mínimo currículo consiguiera hacerse con un encargo como el del palacio. – en una de sus salas hallaron por azar lo que más tarde llamarían “pasaje” que les condujo a un mundo desconocido, el continente de las ciudades oscuras. A su regreso tuvieron la necesidad de escribir sobre “el otro mundo” utilizando el medio que mejor conocían: la historieta. Aseguran incluso el haber tenido contacto postal con una habitante de la ciudad de Mylos: Mary Von Rathen.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)

lunes, 8 de junio de 2009

Tras el Saló


Este año las sensaciones han sido encontradas. El viernes el Saló empezó como El Imperio Contraataca. Ciertas esperanzas se iban truncando. Quizás albergué demasiada expectación. Y las ganas que uno siempre tiene no se vieron desbordadas como otros años. El Saló lo sentí más breve, con menos stands, menos librerías, menos editoriales, y las exposiciones un tanto ligeras de contenido. La crisis se hace notar en todos los ámbitos.
La mejor exposición fue, sin duda, la dedicada a Alex Raymond. Pocas planchas sí, aunque de una calidad insuperable. Una ventana a los años 30 del siglo pasado que nos demuestra que la sorpresa y la fascinación de su publicación no han disminuido más de seis décadas después. En el blog La Canción de Tristan pueden encontrar unas magníficas fotos de esta muestra, pinchen aquí.

El sábado todo se recondujo. Ya les explicaré más adelante. La gente comenzó a llegar, y en ciertos stands encontré algunos jugosos cómics que se me resistían. Se produjeron dos encuentros favorables. Uno estaba programado y el otro me tomó por sorpresa. Después, unas cervezas con los amigos donde se habló de proyectos, de próximos tebeos por aparecer, de ilusiones y esperanzas. Y como final inesperado, un cómic difícil de encontrar, al menos por tierras alicantinas, me fue regalado, firmado y dedicado. Gracias Carlos, gracias Jorge.
El domingo concluyó el segundo encuentro. Un
último paseo por el pabellón nº 8, y una comida suculenta fueron la despedida. Más tarde en el tren pude disfrutar de una conversación con nuestro carcelero favorito recién galardonado por su ya extensa trayectoria en la divulgación de este medio tan nuestro y querido.

viernes, 29 de mayo de 2009

27º Salón Internacional del Cómic de Barcelona


29 de Mayo al 1 de Junio de 2009. Fira de Barcelona, Montjuïc.

No, hoy no les hablaré de un cómic sino de una de sus manifestaciones, un salón. Este próximo fin de semana se celebra en Barcelona uno de los acontecimientos más importantes en nuestro país. Cuando lean estas líneas estaré a punto de marcharme. La experiencia, les aseguro, merece la pena. El Salón Internacional del Cómic de Barcelona es impactante. Se celebra en el pabellón número 8 de la feria de la ciudad condal. Sus 17000 metros cuadrados albergan más de cien expositores profesionales y una treintena de expositores de fanzines. Nadie falta. La lista de novedades quita el aliento. La cantidad de visitantes en estos cuatros días se estima que será cercana a los 100.000, cifra que se consolidó el año pasado. Los números son de vértigo. Si a eso le añadimos una docena de exposiciones, numerosas actividades, como charlas, conferencias, presentaciones, mesas redondas, una lista interminable de autores invitados y una sucesión en los stands de las editoriales de firmas y dedicatorias sin descanso la diversión está garantizada. Destacar la presencia de los autores americanos Mike Mignola, creador de Hellboy, Scott Mcloud, Jim Lee y Jim Starlin. De autores europeos fundamentales como François Bourgeon, David B., Gipi, Philippe Francq y Nicolas Wild. Y por supuesto de los autores españoles, Carlos Giménez, Pascual Ferry, Daniel Torres, Juanjo Guarnido, Miguel Gallardo, Pablo Auladell, Jorge García, Pedro Rodríguez, Fermín Solís, Paco Roca, David Rubín por mencionar algunos. Las exposiciones más atractivas para el publico serán: la dedicada a la relación del cómic con el fútbol, Viñetas en fuera de juego, la de Batman en Barcelona, la de Esther y sus mundos, la de Jim Lee y la de Victoria Francés. Aunque les soy sincero, las que espero con más interés son las dedicadas a los ganadores de los premios del año pasado, y sobre todo, las de Gipi y Pascual Ferry. Además, las actividades paralelas son increíbles. Las V Jornadas de Cómic que se organizan en la Fnac Triangle tendrá como cierre el viernes 29 una sesión de firmas con la presencia de cuarenta y cinco autores. La Filmoteca de Catalunya proyectará un ciclo dedicado a las adaptaciones cinematográficas más significativas basadas en cómic. Si no me creen, visiten www.ficomic.com. Les espero en el Saló. No falten.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en mayo de 2009)

martes, 19 de mayo de 2009

La montaña mágica


La Montaña Mágica. Jiro Taniguchi. Ponent Mon. Cartoné. 72 págs. Color.

¿Recuerdan dónde perdieron el niño que fueron? ¿Recuerdan los olores de las estaciones cuando el barro les manchaba las rodillas? ¿Recuerdan las interminables tardes de juegos? Jiro Taniguchi (Tottori, 1947) es un autor atípico en Japón, no realiza sus historietas con la finalidad de ser productos de consumo, en sus trabajos hay una búsqueda, un estudio si quieren, de los sentimientos. Sus personajes nos hablan desde el fondo de sus corazones, nos hacen participes de sus vivencias, y nos hacen sentir. El papel se torna carne y Taniguchi nos deleita obra tras obra con personajes creíbles que adquieren vida conforme transcurren las viñetas, conforme avanza la historia. Cuando Jiro era aprendiz en el estudio de su maestro, el manga, el cómic en Japón, vivió una explosión temática, dejó de ser un reducto para convertirse con los años en un gran abanico de temas. Nuestro autor comenzó a devorar aquellas historias diferentes. En una librería extranjera de Ginza, en Tokio, hizo un descubrimiento que marcaría su vida y su forma de entender la historieta: el cómic europeo. “La nitidez del dibujo y la claridad de la composición eran nuevas para mí en aquellos álbumes. […] Pese a que no entendía los diálogos, sólo con mirar imágenes ya disfrutaba de la lectura, que además se editaban en formato grande, a color, con tapas duras… cosas todas impensables en Japón”. Aquello sucedió hace 35 años. Cuando hablamos de Taniguchi, acabamos diciendo que este autor es el más europeo de todos los japoneses. Sabemos el por qué. Casterman, una importante editorial, publica los trabajos de este autor en Francia. Le ofrecieron la posibilidad de poder realizar un cómic con formato europeo. Taniguchi aceptó el reto. “Mi sueño se hizo realidad”. Y todos sentimos que, de alguna forma, el círculo se cerraba. La montaña mágica fue el resultado. Es 1967, en Tottori, un niño de once años, Kenichi, huérfano de padre, se enfrenta a una despedida que no desea. Su madre debe ser ingresada en un hospital para ser operada. Siente un terrible peso en su ser. No sabe expresarlo. Es verano, son vacaciones, se refugia en una montaña cercana donde descansan las ruinas de un antiguo castillo. La fantasía y la realidad se dan la mano en esta historia y nos llevan hasta esos años olvidados de infancia, hasta ese tiempo perdido que no podemos recuperar…


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en abril de 2009)

jueves, 14 de mayo de 2009

La crisis de los 40


El pasado lunes estuve en el ciclo La Crisis de los 40, una serie de lecturas dramatizadas que se está celebrando en la SGAE de Valencia. Paso a dos de Pedro Montalbán Kroebel es la que tuve la suerte de ver. Interpretada por los actores Jerónimo Cornelles y Vicente Arlandis de manera impecable e incontestable. Me gustó. Mucho. La verdad. Me sorprendió, no sólo por el trabajo actoral, sino por el elegante trazo del diálogo, su sonoridad, su paso dulce, su tempo contenido. Les aviso, el próximo lunes 18 a las 19:30h, podrán asistir a la lectura dramatizada de Donantes del autor Antonio Cremades. Será interpretada por los actores Juan Mandli, Pep Ricart, Pilar Almería, Jerónimo Cornelles, Ana Cediel y Lola López. Un autentico lujo. Todo un festín teatral. Conozco la obra y a su autor. Sin lugar a dudas les sorprenderá. Además, en breve, realizaré un seguimiento en este pequeño rincón virtual de la trayectoria de Antonio Cremades.

domingo, 10 de mayo de 2009

Las serpientes ciegas


Las Serpientes Ciegas. Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí. BD Banda. Cartoné. 72 págs. Color.

Overtura. New York, 1939. Un recién llegado se enciende un cigarro sobre la azotea de un edificio. Escuchamos sus pensamientos. “Me han encomendado la misión de encontrar a un hombre que incumplió un pacto. Y en eso consiste mi trabajo: en capturar a los insinceros para hacerles ver que no se puede dar en vano la palabra propia”. Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) y Bartolomé Seguí (Palma, 1962) nos ofrecen una impresionante historia con tintes de serie negra aderezada por una suerte de venganza nacida en pretéritos encuentros y desencuentros ideológicos entre los personajes que desembocará en un enfrentamiento durante la batalla del Ebro en el transcurso de la Guerra Civil española y culminará en el New York de 1939. No en vano esta obra, publicada originalmente en Dargaud, acaba de recibir sendas nominaciones del Saló del Cómic de Barcelona. Mejor obra y mejor guión de autor español. Aunque a titulo personal me resulta una injusticia que el trabajo de Seguí haya quedado huérfano de una más que merecida nominación a mejor dibujo. Estamos ante uno de los cómics del 2008. Y duele este olvido.
Tras apurar el cigarro y arrojar la colilla, el recién llegado desciende a la calle y comienza su búsqueda. Ben Katchor es su objetivo. Sabe que tiene un único amigo en la ciudad: Red. Regenta una pensión. Allí se alojará, allí le esperará. Ben se adueña de la voz narrativa, busca a Curtis Hanson, es su hombre, aunque su desesperación se tornará en rabia cuando se encuentre ante su tumba, la fecha es falsa, sabe que es otra de las mentiras de Hanson. A partir de entonces el recuerdo se alterna con la búsqueda, navegamos las vidas y los recovecos de Ben y Curtis, y la venganza, latente, parece un modo de alargar la vida. La narración de Cava, fluida, es llevada con mano de hierro en una historia donde lo que no se cuenta adquiere un sentido y toma cuerpo con el paso de las viñetas cuando el resorte final sorprende por inesperado y audaz. El dibujo de Seguí elegante en el trazo, en la composición, no deja de brillar hasta la última plancha con meritos propios de orfebre, dando carne a un New York creíble, a unos personajes vívidos y acompañados por un color lleno de coherencia. No caigan en el error de perdérselo.

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en marzo de 2009)

domingo, 3 de mayo de 2009

Los Vaqueros

Al igual que el año pasado, la Asociación Cultural La Jira de Aspe nos solicitó para su revista anual una historieta. Como saben, realizamos en la anterior edición una página: La Aduana. Pueden verla aquí. La historieta gustó y nos pidieron otra. Esta vez se amplió el espacio y hemos podido disfrutar de dos páginas. Se tituló Los Vaqueros. Es una historia homenaje a una de las Jiras más destacadas de finales de los años 50. Para poder reconstruir aquél jueves de 1956 hablamos con dos personas que lo vivieron. Tras esta pequeña recapitulación de datos nos dimos cuenta que no queríamos que se quedara sólo en el retrato social. Así, utilizamos de nuevo los mismos personajes de La Aduana continuando su historia. El cómic resultante, desde luego, ha tomado un volumen inesperado. Los Vaqueros apareció en la revista El Último Jueves nº13 en marzo de 2009. El dibujante fue Miguel Ángel Díez. Su trabajo, como siempre, es maravilloso. Aquí abajo les dejo un par de viñetas de muestra de Los Vaqueros, espero les guste.



© Pedro F. Navarro, 2009, por el guión.
© Miguel Ángel Díez, 2009, por el dibujo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Ideas negras


Ideas Negras. Franquin. Dolmen Editorial. Cartoné. 80 págs. B/N.

No, la verdad es que todavía no les había hablado de Franquin. Maestro de la escuela franco belga, la otra cara de la moneda en su concepción artística, a la tesis de Hergé y su Tintín. André Franquin (Etterbeek, Bélgica, 1924 – Sant Laurent du Var, Francia 1997) comenzó a publicar en la revista Spirou en 1946. La historieta de doce planchas Le Tank aparecida en L’almanach Spirou en 1947 supuso la confianza de Jijé en su persona para continuar las andanzas de Spirou y Fantasio, serie emblemática de la bande dessinée, la cual dibujó hasta 1968. Aunque no fue hasta 1957 cuando creó al personaje que le otorgaría mayor fama: Gaston Lagaffe, conocido entre nosotros como Tomas el Gafe, empleado de editorial, cuya única cualidad es la de provocar continuos desastres, antecesor de la figura del anti-héroe y referente de nuestro Botones Sacarino. Y es que la influencia de este maestro atravesó fronteras e influyó, e influye, en las venideras generaciones. En 1977 junto a Yvan Delporte crea para la revista Journal Spirou un suplemento autónomo, Le Trombone Illustré. Fue aquí donde Franquin comenzó a realizar la que esta considerada como una de las obras maestras del humor, sus Ideas Negras. Tras el cierre de este suplemento, Fluide Glacial fue la cabecera que alojó la continuidad de la serie. Fue recopilada en dos álbumes en 1981 y 1984, y su edición integral no se produjo hasta el año 2001. En España no la vimos publicada en su versión definitiva hasta 2004, de la mano de Dolmen Editorial. Un humor feroz, libre, sin cortapisa alguna, verdadera cima del humor negro, atraviesa las planchas de este trabajo, realizado en forma de gags de media a una página. El dibujo toma cuerpo en base a siluetas negras. No deja títere con cabeza, la caza, los ejércitos, la guerra, la religión, la clase política, la polución, etc. Es la suma de todos los conocimientos de una carrera, verdadero tour de force, de concisión, de narración, lección magistral de dibujo con una narrativa de una movilidad tan sólo comparable a la de nuestro genial Coll. Nada se salva, nada se deja de criticar con una libertad que ya quisiéramos encontrar en esta actualidad tan monacal y políticamente correcta. Si no la han leído, si no la conocen, debería de ser su próxima lectura. Créanme. Ya tardan.

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en enero de 2009)

sábado, 11 de abril de 2009

La vida en viñetas. Historias autobiográficas


La vida en viñetas. Historias autobiográficas. Will Eisner. Norma Editorial. Cartoné. 478 págs. B/N y sepia.

Estamos de enhorabuena. Acaba de aparecer este volumen de historias del maestro de los cómics por excelencia. Will Eisner nació en Brooklyn, New York en 1917 y murió en Lauderdale Lakes, Florida en 2005. En esta antología vamos a encontrarnos con la recopilación de dos narraciones cortas y de tres novelas gráficas. Todas tienen el denominador común de ser vehículos en los que el autor volcó parte de sus vivencias.
Crepúsculo en Sunshine City (1985) es la historia de Henry Klop un jubilado neoyorkino que va a marcharse a la calida Florida para pasar sus últimos años de vida. Comienza con el traspaso de su negocio y los recuerdos inundando su mente mientras cae una nevada. Cuando le preguntan “¿Qué te queda aquí?”, Henry contestará: “Recuerdos, un montón de recuerdos”. Will Eisner siguió el mismo periplo que su personaje.
El Soñador (1986) es una de las obras más importantes de Eisner y una de las que más me han influenciado a título personal. Bill es un soñador. Desea trabajar dibujando cómics. Seguiremos su arduo camino hasta que llegue a convertirse en autor. Este trabajo que empezó siendo una obra de ficción acaba convirtiéndose en un referente histórico de los orígenes de los cómics. Entre los personajes, encontraremos camuflados a autores míticos de la talla de Bob Kane, creador de Batman o de Jack Kirby co-creador del universo Marvel.
Viaje al corazón de la tormenta (1990) es la obra más claramente autobiográfica. Will Eisner sentado en un tren en el año 1942 viaja para incorporarse a filas durante la Segunda Guerra Mundial. Cuenta por medio de flashbacks la infancia y la adolescencia de nuestro autor, así como la historia de su familia. Este trabajo es la obra con más carga emocional de esta antología.
Las reglas del juego (2001) narra las vivencias de la familia de Ann la mujer de Will Eisner. Es una obra coral donde veremos la ascensión y caída del déspota Conrad Arnheim. Y finalmente, El día en que me convertí en un profesional (2005) de tan sólo cuatro planchas nos devuelve a Bill el protagonista de El Soñador y su eterno viaje acompañado de su portafolio de muestras.
Les recomiendo este álbum. Para estas fechas un regalo original y de gran calidad. Indispensable.
© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en diciembre de 2008)

domingo, 5 de abril de 2009

Waslala

La Tetería Waslala está situada en la calle Argensola, 3 del casco antiguo de Alicante, en pleno corazón de la ciudad. Detenerse a disfrutar de este entorno privilegiado y fuera de lo normal es prácticamente una obligación a todo aquel que nos visite. Pedro y Luisa, los responsables, les acojerán con mano amiga y trato exquisito. Ya lo verán. Hace unos meses me pidieron que para su nueva carta les escribiera un pequeño cuento. Desde Enero pasado la carta de la Tetería Waslala tiene a bien acogerlo entre sus páginas. Lo escribí con todo el cariño del mundo. Espero que les guste:
Waslala
Waslala, reza el letrero. Leí mejor: Tetería Waslala. Había caminado sin rumbo. Llevaba mucho tiempo atascado en la resolución de un cuento. La pluma seca en el bolsillo era el cuerpo del delito. Waslala no existe, me dije, es un imposible, una ilusión. Nunca creí en utopías. Una estrella de papel ilumina la entrada. La enrejada abierta ofrece entrar hasta una puerta de madera con ojos de cristal cuyas aguas parpadean imágenes anegadas de ocre envuelta entre muros centenarios. Pasé. El hálito de calor me relaja, una luna llena de azul me mira y el rumor del agua con su leve torrentera de murmullo de beso acaricia mi alma. Pinocho sentado en un columpio gira su cabeza. Un caballo alado, Pegaso quizás, vuela surcando sueños de aserrín. Las ventanas de Waslala dan a otros mundos. Un niño con pijama contempla la noche, sueña olvidos e imagina ser un principito a la vez que un hada sentada en la contraventana me pide silencio. No despiertes, no lo despiertes, me dice al agitar sus alitas de rama de arbusto. Waslala, suspiré, un lugar donde refrescar los veranos, un lugar donde encontrar abrigo en los inviernos. El aroma del té lo envuelve todo ¿Existe este lugar? ¿Es posible? Escuché una voz, no supe de dónde: té de la mejor calidad, agua mineralizada y azúcar de caña integral de agricultura ecológica. Me senté al fondo donde una fuente habla de un imposible con la letra grabada en la piedra mientras el agua bosteza círculos en el pozal. El ambiente relajado detiene el tiempo en este lugar de ensueño. Deseé no despertar. Abrí la carta. La lista, no sólo de tes, era de impresión. Volvió la voz: hasta las diez y media junto a tu consumición te ofrecemos una degustación gratuita y diferente cada día. Apostamos por productos de comercio justo y de agricultura ecológica. Cerca, había una estantería de cristal. En su interior, libros de sueño dulce con palabras escondidas entre páginas de lavanda. Leí los títulos. Aún no han sido escritos, escuché. Los conozco, repliqué al levantar la vista. Sentado sobre el marco de un cuadro, un ángel con un libro abierto sobre las piernas me mira con la melancolía del buscador de palabras. No todos, aunque se escribirán más pronto o más tarde, me dijo. Volví a leer los lomos. Tenía razón. Al final del primer estante encontré mi nombre junto a un título que desconocía. Lo cogí sorprendido. Amarillento de tiempo, la humedad ahuecaba sus páginas. Lo abrí. Estaba en blanco. Luisa me había preparado un té. Pedro me lo sirvió en la mesa. No recuerdo cómo supe sus nombres ni tampoco cómo acertaron con el té que deseaba. Miré el blanco de la página, el abismo. Bebí del té. Su sabor anegó mi garganta abrasada de civilización. Me sentí renacer. Llevaba meses atascado sin escribir. Pinocho y el caballo alado, Pegaso quizás, jugaban iluminados por una luna llena de azul. El hada pedía silencio. El rumor del agua envolvía los aromas de té. El ángel sonreía. Nunca creí en utopías. Estaba equivocado. Saqué la pluma seca de mi bolsillo, el cuerpo del delito, y comencé a escribir: Waslala, reza el letrero…

© Pedro F. Navarro, 2008