viernes, 16 de octubre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud II

Ilustración inédita de "Kembo. Incidente en la
pista del circo Medrano" de próxima aparición.


¿Qué diferencias hay entre el trabajo de un ilustrador y el de un dibujante de cómic?

No está mal reflexionar un poco sobre lo que es el trabajo de realizar ilustraciones para un libro y el trabajo en el cómic, entendiendo que la máxima relación con la ilustración se da cuando trabajamos con un guión de otra persona. En ilustración, hasta cierto punto, podemos mostrar y ocultar al mismo tiempo. Si del relato literario
hay algo que no me interesa o que no me conviene ya que puedo tener tendencia a una determinada imagen, a un determinado ambiente, entonces me interesa más ilustrar eso que no otro pasaje que me puede ser más incómodo. Bien porque no va con mi forma de entender las cosas, o bien por la representación de elementos que elegiría. Es decir, cuando hacemos ilustración podemos elegir los momentos y podemos ocultar las cosas que nos interesa que no sean mostradas. Además, la ocultación tiene su interés, crea misterio, no hay por qué enseñarlo todo. En ilustración se nos considera muy ligados a la literatura, yo siempre he defendido que estamos más ligados al cine. Nuestro trabajo es visual. Incluso a veces, defiendo que en un libro ilustrado hay dos vías: la vía literaria y la vía gráfica, El libro está conseguido cuando tiene una presencia en las imágenes y ya no te lo puedes imaginar de otra forma. En este caso, normalmente suelen estar implicados tanto el ilustrador como el autor literario, hay afinidad.
En el có
mic hay que mostrarlo todo. Estamos hablando de un relato absolutamente visual. De un cómic planteado de forma que existe un guión previo y que llevo ese guión a imágenes, porque cuando el guión es del propio dibujante, hay más margen ya que si algo no me interesa puedo, no ocultarlo, sino eliminarlo directamente. Aunque efectivamente, hay que mostrarlo todo porque al ser tan visual no puedo parcelarlo. Una escena la puedo resolver con primeros planos y así evito otras cuestiones, pero a lo largo del relato visual es difícil de mantener, llega un momento en que tienes que mostrar escenarios o tienes que mostrar puntos de vista que a lo mejor te crean complicaciones. Siempre pongo un ejemplo, de hecho es un trabajo que hice. Volvamos al tema de la ilustración, imaginemos una escena que a mi no me interesa para nada. Una señora está hablando con una criada y hay una presencia fantasmal que aparece entre cortinas y observa ¿Cómo lo resuelves? ¿Con una conversación? No me atraía, es una escena de cierta vulgaridad, no ofrece posibilidades de sorpresa. Recuerdo que la resolví cargando el verdadero valor de la imagen en las cortinas. Las cortinas desarrollaban una escena de trovadores, de figuras fantásticas, era como un tapiz y ahí basaba el valor de la imagen. Las cortinas se abrían, aparece la presencia y en el primer plano las dos figuras se enfrentaban la una con la otra, pero el verdadero valor del dibujo no aparecía en el texto porque estaba representado en las cortinas. La traslación de esta imagen considerada como ilustración al mundo del cómic, que es más relato, que es más secuencia, es complicada. En cómic no nos podemos detener a entretenernos porque lo que nos interesa es el desarrollo argumental, el avance de la tensión narrativa, etc.
He usado, de cuando en cuando, la imagen a toda página.
En mi trabajo en cómic le he prestado un cierto interés. De la misma forma que en un film, la tensión narrativa se detiene ante un escenario, ante una imagen espectacular ¡Hasta los grandes del cine se detenían a veces! Probablemente esa imagen a toda página analizada tiene más que ver con la ilustración que con el propio relato.
¿Puede un libro ilustrado tener el carácter de cómic?

Una narración gráfica probablemente no tendría el carácter de cómic como sucesión de viñetas, pero por qué no resolver esta cuestión con imág
enes a toda página. Perderíamos la secuencia, aunque también la secuencia podría estar dentro de esa gran imagen que ocupara toda la página. Bueno por ahí creo que iría ese enfoque.

¿Detendría la secuenciación?

No hay que olvidar que la secuencia puede estar dentro de esa imagen…

¿Un segundo plano donde transcurre la
acción?

Efectivamente, incluso aunque sea un recurso
histórico de pintura. A veces un determinado pintor en el mismo cuadro desarrollaba una secuencia. Es decir, vemos cómo unos personajes salen por la puerta de una ciudad, en otro lado del cuadro vemos que están atravesando el puente de un río, y en un plano cercano, están los dos conversando con un caminante. En la misma escena hemos desarrollado toda la secuencia. Incluso en pintura religiosa es muy frecuente la vida de un determinado santo. Lo vemos joven hablando con alguien, a la derecha lo están martirizando y, al otro lado está en el cielo. Es muy frecuente. En realidad todo es imagen al servicio de un relato. No se puede juzgar la imagen por sí sola sin desvincularla del relato. En el cómic esto tiene más importancia todavía porque la relación entre texto e imagen es lo mismo, por decirlo de alguna manera, el texto es dibujo también…

Es una simbiosis…

El texto es dibujo ¿por qué no? Mientras, en ilustración hay que diferenciar, hay libros y libros. El libro que de cuando en cuando ofrece una página de ilustración, era el libro ilustrado de siempre. Luego hay libros donde la relación entre imagen y texto está al cincuenta por ciento, es decir, hay páginas completas de texto, hay páginas completas de dibujo, hay más frecuencia de dibujo. Luego están los álbumes, el texto queda reducido al mínimo, son lo que llamamos álbumes infantiles. Aquí el gran protagonista
es el relato grafico, las imágenes, que, a veces, llegan a ocupar el noventa por ciento del libro, quedando el texto reducido a una pequeña parte. El protagonismo gráfico es total, el libro se convierte en un objeto, un objeto cultural, sigue siendo libro por las características del producto. Incluso por ahí fuera ya es materia de coleccionismo. Siendo un libro infantil lo compran los adultos porque se deleitan. El valor del texto no hay que olvidarlo nunca, estamos trabajando al servicio de una invención literaria. Cuando me preguntan sobre esto pongo el ejemplo del libro sin palabras. El libro sin palabras es un relato gráfico total porque no interviene el texto, pero ¿eso excluye a un autor literario? Alguien ha desarrollado una idea, le ha dado unas características y no utiliza la palabra como recurso, pero le da todo el desarrollo argumental. El referente seria el cine mudo, no hay palabras, pero hay un guionista, hay alguien que inventa.
Igual ocurre en el cómic. Hay historietas mudas que tienen un guión, un tiempo de reloj, un tono, etc.

Evidentemente.

Cuando trabajas a partir de un tema ¿Cómo surge esa invención, esa idea, ese giro visual que hace genial a la imagen?

El tema de lo que es la invención afecta más a la ilustración que al cómic, pero hasta cierto punto. El tema está dado porque es la labor del autor literario, en el caso del cómic sería el guionista. A partir del tema surge la idea, la idea son estos recursos ingeniosos, el encontrar una solución visual que no es la forma de representarla porque la forma de representarla ya es la aportación del estilo del dibujante. Podría haber una fase intermedia a partir del tema, de esta sugerencia porque aún no representamos. Ahí puede haber una idea incluso ajena al dibujante, en la fase de representación podría haber a mi lado alguien, como un director de arte. La idea también puede ser mía pero el último escalón sería la ejecución, la forma de presentar esa idea. A veces no se tiene en cuenta, porque el dibujante no se pone a dibujar sin más, tiene primero que pensar, esto es lo que llamo la idea, la idea a partir del tema. No funciona tanto en el cómic aunque podría darse el caso de un tándem: uno piensa a partir de un guión, esto lo vamos a resolver así o asá, y luego la mano ejecutora, que indudablemente puede ser genial. En fin, que funcionan cosas que no son el propio dibujo sino una fase intermedia que yo creo que a veces el público, el lector, olvida: el ingenio sobre la técnica del dibujo, la fase de pensar.

Normalmente se piensa que el dibujante se tira en plancha, por así decirlo, a hacer el dibujo sin tener la gramática.

Cierto, pero a veces se confunden con el guión. El guión está resuelto. Pero al convertir el guión en imagen pueden surgir ideas, ideas que se aplican sin perjudicar el texto. Por ejemplo, en el terreno cinematográfico, la fotografía cinematográfica es un elemento pero las ideas que aporta el director sobre determinadas cuestiones, cómo presentar aquello, cómo disponer la cámara, bueno hay muchos ejemplos que no vamos a entrar. Pero está claro cuando hay ingenio, no sólo imagen, sino ingenio detrás…

….y además puede ser narrativo, a ver, el caso más innegable, la presentación del personaje principal de la película Casablanca, por ejemplo.

Evidente. (Risas) Se puede hacer de una forma vulgar o de una forma pensada, estudiada. Cuando hablamos de dibujo, de ilustración, de cómic, creo que es lo que define a un gran autor, a un autor interesante de otro autor que puede ser un genial dibujante pero le falte ese aspecto ingenioso, ese aspecto de darle vueltas al asunto para aportar algo más que el mero dibujo genial.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud I


Miguel Calatayud (Aspe, Alicante 1942) es ilustrador y dibujante de cómic. El pasado 15 de septiembre obtuvo uno de los más importantes galardones por el conjunto de su obra, el Premio Nacional de Ilustración 2009. Artista de mirada radical, lleva cuarenta años deleitándonos con sus propuestas fuera de toda tendencia o catalogación. Ha realizado cerca de medio centenar de libros de ilustración y una decena de álbumes de historieta con textos propios y ajenos. Nos hemos desplazado hasta Valencia para recoger de primera mano sus impresiones y realizar un acercamiento tanto a su persona como a su trabajo.

En una carrera tan plagada de éxitos y rec
onocimientos, inclusive de la crítica ¿Cómo te sientes con este galardón? ¿Lo esperabas?

Respecto al momento ha sido una absoluta sorpresa. Este reconocimiento me halaga, me contenta, vamos que me encuentro muy bien. Este premio es interesante por dos aspectos. Primero porque se decidió que se concediera al trabajo visto de forma retrospectiva a toda una vida. Si alguien ve mi currículo se encuent
ra con que ya lo había recibido con anterioridad. No es exacto, porque el reconocimiento de ilustración de carácter nacional se concedía antes a un título de un libro y un año de publicación concreto. Ahora se intenta que el premio de ilustración esté homologado y al mismo nivel que el resto de reconocimientos artísticos y se concede desde hace ya un año a una trayectoria. Segundo creo que es muy bueno para la profesión porque sitúa a todos los colegas al mismo nivel de calidad que el teatro, el cine, el trabajo literario y es, cada vez más, normalizar lo que es la consideración respecto a la ilustración. Me parece importante, al margen de mi alegría por haberlo recibido, ya que a lo ancho y largo del estado hay gente que ha dedicado a esto toda su vida y que ahora tengan la posibilidad de ver su trabajo reconocido de esta forma me parece valiosísimo. Ya era hora.


¿Cuándo decidiste ser dibujante? ¿Fue un impulso consciente, fue vocacional?

La aproximación al trabajo de ilustrador viene dado primero por un disfrute como contemplador, como admirador, vives esto en la infancia, te gusta, te atrae. A mí me toco vivir la posguerra, no la inmediata posguerra pero casi, el tebeo para nosotros era la posibilidad de volar, de viajar, de estar en otros lugares, de conectar con héroes queridos, por no hablar del cómic de componente humorístico, de las páginas de revistas como Pulgarcito, como del TBO. Ahora las vemos con otros ojos porque para nosotros son documentos. Este disfrutar contemplando te lleva evidentemente a hacer pinitos, y empezar a hacer dibujitos. Luego un amigo te lleva a probar alguna técnica porque te dice que hay unas tintas y que con esas tintas metes un color que queda mejor, es decir, que es como una cadenita que te va aproximando de una forma absolutamente ingenua y sin ninguna pretensión. Nunca pensé que me dedicaría a esto. En mi caso fue una progresión. En mi etapa de formación estaba atentísimo a todo lo que se producía, a todo lo que nos llegaba, porque eran otros tiempos, ahora las posibilidades de información son totales, pero en nuestra época te llegaba algo con una revista Marie Claire de Francia, una publicación inglesa, una de Norteamérica, había que buscarlo. Todo lo acabas integrando en tu evolución. Siempre he defendido que un dibujante o un artista que se dedique a esto tiene que estar atento a todo lo que se está haciendo. Supone una constante inquietud. En resumen, es una evolución generada primero por tu interés, por esa labor como admirador, como lector, como disfrutador. Luego, de alguna manera, tomas la decisión de involucrarte profesionalmente. Hay un aspecto fundamental, que es la dedicación de tiempo. Esta no es una labor que se puede despachar alegremente en un ratito, hacerla con responsabilidad requiere de tiempo, no sólo de ejecución sino de reflexión.


¿Cuál es el proceso de trabajo que sigues desde el papel en blanco hasta que acabas una ilustración o una página de cómic?

Cuando me enfrento con el papel en blanco siempre da un poco de vértigo pero tiene el atractivo de lo que va a ocurrir. Con un primer boceto no te basas en nada, y si cuentan que tienes el dibujo en la imaginación, lo que tienes es una tendencia, tienes una idea, pero la idea no toma forma hasta que la presentas. Para mí es un momento absolutamente precioso. Aunque vayas a tantear. Acabo de hacer un cartel para unas fiestas de Bocairent. A veces, te quedas pensando con la pluma estilográfica, haces un monito pequeño, tamaño sellito, y uno, me dio la clave del cartel. Hasta el punto de que fui a una fotocopiadora a ampliar. Luego lo cambias y lo enriqueces. Después, es un proceso. Es considerar las dimensiones, ajustar proporciones, llegar al formato, el estudio de color, etc. Frente al papel en blanco funcionas de una forma inconsciente, como si hicieras apuntes, como si hicieras bocetos y cuando sale algo interesante, he de confesar, que es el momento más apasionante, más emocionante, es el momento de autentica creación. El papel estaba en blanco, la idea no existía, y de pronto, aparece.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en septiembre de 2009)

martes, 15 de septiembre de 2009

Miguel Calatayud, Premio Nacional de Ilustración 2009

Ni se imaginan la alegría que me ha dado esta noticia. Miguel Calatayud ha sido reconocido con el Premio Nacional de Ilustración 2009. ¡¡Felicidades maestro!! Más información aquí, aquí y aquí.

martes, 8 de septiembre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Ángel Díez


Miguel Ángel Díez (Aspe, Alicante 1973) es ilustrador y dibujante de comics. De complexión serena y mirada intensa, es tímido y poco dado a mostrarse en público (aunque últimamente no para). Cuida en su conversación una vena irónica que siempre hace sonreír. Es un trabajador incansable. Forjado a si mismo, ha creado de la nada un estilo propio de dibujo y una manera de entender su vocación esculpida a lo largo de años y de constancia. No se le recuerda sin una hoja de papel, sin un lápiz en la mano, sin esa mirada decidida, sin esa determinación en su trazo. Ha sido ganador del Jóvenes Creadores de Madrid y accésit en tres ocasiones en el mítico Certamen de Cómic e Ilustración INJUVE. Fue seleccionado para adaptar a cómic la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Tras este encargo, da un giro a su carrera y abandona momentáneamente el dibujo de cómic. Empieza a trabajar con el objetivo de entrar en el mundo de la ilustración. Lo consigue. En 2007 publica su primer libro ilustrado: Estela. Ese mismo año gana el 1º Premio del VII Certamen Internacional de Álbum Ilustrado Ciudad de Alicante. Hasta la fecha lleva ocho libros ilustrados publicados.

¿Por qué decidiste ser dibujante?

En realidad no es algo que eligiese consciente
mente. Sencillamente me ha ido empujando desde pequeño. A veces fastidia un poco, pero es un mal menor.

Inicialmente comienzas tu trabajo como di
bujante de cómic. Más tarde trabajas como ilustrador ¿Cómo se produce ese cambio, en apariencia radical?

Antes de dedicarme a la ilustración me gustaban
dos mundos creativos teóricamente opuestos, por un lado el mundo del cómic y por otro el mundo del dibujo artístico y de la pintura. El primero me interesaba por su capacidad para contar historias (y por ello, teóricamente, con un dibujo funcional y rápido) y el segundo por permitirme un trabajo visualmente más acabado (y por ello, teóricamente, poco narrativo). La ilustración supuso para mí el encuentro de ambos mundos. Me permitía al mismo tiempo contar una historia pero con un buen acabado visual. Vamos, el paraíso.

¿Cómo te defines, eres un ilustrador que dibuja cómic o un dibujante de cómic que ilustra?

Continuando con la respuesta anterior; me considero un narrador.


De Aspe es también un ilustrador de recono
cida trayectoria, Miguel Calatayud. ¿Cómo te ha influido? ¿Qué piensas de su trabajo?

Existe una cierta dicotomía, dentro del mundo de la creación artística, sobre si el arte debe ser algo meramente estético o por contra algo funcional. El trabajo de Miguel Calatayud como ilustrador y dibujantes de cómics demuestra (con un estilo visual que nunca dejará de ser moderno) que se puede ilustrar, por ejemplo, un libro dirigido a un niño (destinado comercialmente a la venta) y ser al mismo tiempo un trabajo artístico digno de un museo. Ha abierto para todos una ventana en una habitación cerrada.

¿Cuáles son los autores que más han influido en tu obra?

Han sido muchísimos a lo largo de mi vida... Además me influyen habitantes de ámbitos paralelos al mío como el cine, la música o la
literatura. De todas formas quién mejor me ha servido de guía ha sido el ilustrador alicantino Pablo Auladell. Entiendo este mundo mucho mejor gracias a él.

Has trabajado con distintos escritores como Pablo Albo, Nieves Pérez, Pedro Villar o Beatriz Osés. ¿Cómo es trabajar con ellos
? ¿Cómo es vuestra relación?

Cada uno de ellos tiene su propia personalidad artística, pero hasta ahora el proceso de trabajo ha sido básicamente el mismo; el escritor me da un texto acabado, salvo retoques de última hora, y yo hago mi propia interpretaci
ón artística de él con total libertad y autonomía. No solemos influir en los procesos del otro, aunque hay alguna excepción. Por otro lado, no sé como serán las relaciones de otros ilustradores/escritores pero yo he tenido la suerte de trabar una buena amistad con muchos de ellos, sirva de ejemplo que ya tengo proyectos nuevos con los escritores que has mencionado.

Cuando recibes un encargo, ¿Cuál es el proceso que sigues hasta la ilustración final?

Simplemente dejo crecer la historia dentro de mi cabeza. Me gusta que mi propia interpretación del texto siga su curso sin dem
asiadas ataduras e incluso que pueda darme cuenta de que lo he enfocado mal y variar el rumbo en cualquier momento. Además soy muy nervioso en los instantes previos y por ello poco dado a planificar detalladamente el trabajo desde el principio. Tengo pocas pruebas de dibujo previas al proceso definitivo. Por contra, soy muy paciente en el acabado final.

¿Cuál es el libro del que estás más satisfecho? ¿Y cual, el que más satisfacciones te ha dado?

No puedo responder a ninguna de las dos preguntas. Hasta ahora, la libertad creativa que he tenido me ha permitido convertir esos trabajos en trabajos propios. En todos hay una parte importante de mí, con sus aciertos y sus fallos. Recordando los procesos de creación de los libros me doy cuenta de que fueron una verd
adera aventura para mí.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo varios, pero los más inmediatos son: ilustrar "Debajo de la higuera hay un tesoro", un cuento escrito por Pablo Albo para la editorial Anaya; y dos cómics: "Cuanta tierra necesita un hombre", adaptación propia (que dios me coja confesado) de un cuento de Lev Tolstoi para la editorial Edelvives; y un sugerente proyecto sobre la vida de Miguel Hernández, con guión de un tal Pedro F. Navarro que publicará la editorial alicantina Edicions De Ponent.

¿Podemos decir que este trabajo supone tu vuelta al mundo del cómic?

Si, pero muy moderada.

¿Qué le dirías a un joven dibujante de cómic o ilustrador que quiera entrar en este mundo?

Por un lado, que se busque a sí mismo sin dejar de mirar a su alrededor, por otro que no haga mucho caso a los consejos.


Gracias por tu tiempo Miguel Ángel. Esperamos verte pronto de nuevo en Aspe presentando nuevos libros.
Si desean conocer las obras y trayectoria de Miguel Ángel Díez, autor de nuestra tierra, no duden en visitar su blog www.miguelangeldiez.blogspot.com estarán al tanto de sus próximos trabajos y presentaciones. Indispensable.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en agosto de 2009)

martes, 1 de septiembre de 2009

Auladell...


Pablo Auladell acaba de estrenar su página web. Al igual que su trabajo, el sitio está exquisitamente realizado. Pinchen aquí.

Estamos de vuelta

Se acabaron las vacaciones y tengo preparadas lecturas para sobrellevar ese síndrome que desde que lo nombraron en los medios por vez primera le da por aparecerse todos los septiembre.
Contenidos no nos van a faltar, para empezar esta misma semana iniciaremos la temporada con una entrevista al ilustrador alicantino Miguel Ángel Díez, continuaré colgando los artículos que he publicado en distintas revistas a lo largo de los años, y seguiremos con más entradas relacionadas con la serie de Las Ciudades Oscuras. Además de la sección Noveno Arte, iniciaremos Retazos, y en fin, ya les iré contando conforme avancemos...

martes, 28 de julio de 2009

Soy mi sueño


Soy mi sueño. Felipe Hernández Cava y Pablo Auladell. Edicions de Ponent. Cartoné. 74 págs. Bitono.

Erich Hafner, comandante de la Luftwaffe, escolta hacia el cerco de Sebastopol un tren de doscientos cuarenta y cinco vagones que transporta “uno de los orgullos del Reich”: el poderoso cañón Gustav. Su escuadrilla es atacada, su avión, tras una maniobra evasiva, cae. Le rescata Solaya, una chamana tártara, que le curara de sus heridas y le alejará de la muerte. “El tiempo ahora no existe. Pasado, presente y futuro hace rato que se entrelazaron”.
Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953) y Pablo Auladell (Alicante, 1972) nos transportan hacia un viaje al interior de Erich, a su mente, a sus recuerdos. Un viaje a la búsqueda de la razón de ser de su existencia, y de la misión que ha de desempeñar en la vida. Tendrá que entender su pasado, el de aquel niño de diez años de Dresde que le dejó su padre y que su madre llevaba de vez en cuando a ver “los querubines y la señora” pintados por Rafael. Tendrá que ajustar cuentas con su pasado y tener encuentros que no sucedieron. Será en uno de esos encuentros, en una conversación con su padre, cuando entienda la relación de amor/odio de la que él proviene. “Yo fui el fruto de dos malditas almas libres”. Solaya, la chamana tártara, al devolverlo con los suyos le mostrara el terror que están inflingiendo. La máxima se nos hace más clara y no importan las razones, o peor, los razonamientos, siempre acaba por cumplirse: “Quien tiene el poder, lo ejerce”.
La narración de Cava apoyada en varias voces desgarra al lector arrojándolo a una historia en donde no hay asideros, nada es fácil, y las resoluciones no son tópicos de manual. La historia tiene un aire de verdad flotando en las viñetas que nos hace estremecer, y el puzzle, que tanto molesta al lector imberbe es de una elegancia y maestría como sólo el escritor de Las Memorias de Amorós nos podía regalar. El dibujo de Auladell es tormentoso, lleno de nubarrones, las manchas de grises otorgan volúmenes que estremecen, y las sombras, se transforman en luces cuando emborronan rostros y espacios abiertos que producen vértigos. El uso del bitono, el uso del collage, la composición de imagen, la elegancia en el diseño, nos habla de un dibujante que no olvida ningún detalle.
Al final, la frase que da sentido y razón a esta impresionante obra nos sacude: “¿Y si fuera cierto que estamos presos en un sueño del que despertamos únicamente al morir?”

Aunque haya sido ignorada, ha sido y será, la mejor obra española del año 2008. No la dejen pasar.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en julio de 2009)

lunes, 13 de julio de 2009

Poco


Poco. Ricard Castells. Ediciones Sins entido. Rústica. Dos tomos. 48 págs c/u. Color.

Entre la bruma de una mañana una niña te despierta. Estás en un descampado. Te conoce. Te pregunta si estás borracho. No lo estás. Aturdido te incorporas. No recuerdas nada. Te dice que eres un vampiro. No la crees. Te dice que te lo va a demostrar. Saca una pistola. Te pega un tiro. Caes desplomado al suelo. Te levantas como si nada. Ves, eres un vampiro, te dice. Te quedas mirándola. “¡Podías haberme matado!”, le contestas indignado. Ricard Castells (Barcelona 1955-2002) es un autor de una imaginación extraordinaria. Toda su trayectoria ha estado marcada por el riesgo de sus propuestas y una coherencia estética a la que siempre fue fiel. Empezó su andadura en títulos comerciales a primeros de la década de los setenta como Dossier Negro, Terror Gráfico o Zombie. No mucho después comenzó la búsqueda de su voz personal. A partir del año 1981 trabajó en “Ecuador”, obra de largo recorrido que le ocupó cuatro años y que le llevó a encontrarse con esa voz tan perseguida y a la que a partir de ese momento elaboró y dotó de un andamiaje personal. Luchó por ser. Y publicó historias cortas en aquellas revistas y antologías que tuvieron el valor de albergarle. El medio no estaba preparado para asimilarle. Se adelantó a su tiempo. Castells no cejó. Y tras una lucha titánica. Un editor, Paco Camarasa, fue al rescate de las páginas de una de sus obras. Se publicó en 1998. “Lope de Aguirre, la expiación” fue una conmoción en el medio. Se reconoció como la mejor obra del año por el Salón del cómic de Barcelona y colocó a su autor en el lugar que le correspondía por derecho. Al año siguiente vio la luz Poco. Cuando uno se acerca a estas páginas lo primero que le envuelve es una atmósfera poética que navega en planchas leves rozadas por una acuarela aérea. Ambientada en la Barcelona de 1923 los personajes deambulan por una realidad mágica. La narración es de una delicadeza y una fluidez que desarma. Poco acompaña a la niña. Llegan a casa de su abuela. Cerca hay un faro. Decide quedarse a vivir allí. Es un vampiro sin recuerdos. Desea recuperar su memoria. Iniciará la búsqueda. Verdadera metáfora de la vida de su autor. Ricard Castells nos dejó demasiado pronto. No hubo tiempo de despedidas. Maestro, sus personajes y sus lectores, le esperamos. Regrese.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en junio de 2009)

martes, 7 de julio de 2009

Las Ciudades Oscuras III


A través del tiempo

Las ciudades oscuras nos hablan de utopías, de personas que desean transformar todo su entorno en pos de unos ideales un tanto dudosos como la perfección y simetría de una ciudad o el avance de un progreso arrollador que piensa más en su meta que en los propios habitantes de la ciudad, siendo estos relegados a la transformación o en el peor de los casos como ocurrió en la ciudad de Bloossfeldstad al olvido. Hay varias particularidades que hacen sobresalir la serie de las ciudades oscuras y es la posibilidad de poder recorrer un mundo y sus personajes a través del tiempo, apareciendo jóvenes y viendo como van envejeciendo y cruzando las etapas de su vida, libro a libro; del mismo modo que vamos viendo cómo evolucionan y progresan las ciudades. Otra idea de los autores es que cada libro, cada álbum, sea autónomo en su concepción permitiendo la lectura en cualquier orden y no necesitando tener la serie completa para poder disfrutar de un solo libro sea cual fuere; este hecho da la posibilidad de empezar la serie de las ciudades oscuras por cualquier libro e iniciar, como comentábamos al principio del artículo una exploración personalizada de este mundo lo que le otorga a la serie una gran variedad de miradas y de interpretaciones a medida que el lector va sumergiéndose en la lectura de los álbumes. Sin lugar a dudas la serie de Las Ciudades Oscuras es una de las más importantes que se publican en la actualidad y su longevidad recién superado el veinte aniversario no nos hace más que alegrarnos de su gran vitalidad y fuerza. Queda para otro momento el hablar de los innumerables materiales surgidos a raíz de los álbumes como ilustraciones, historias cortas, películas y documentales, discos, objetos, escenografías urbanas y exposiciones relacionadas con este continente tan particular.

Los álbumes: cronología de la serie en Francia

Todas las obras, dibujo de François Schuiten, guión de Benoît Peeters, editadas por Casterman.
• Les Murailles de Samaris, 1983
• La Fiebre d’Urbicande, 1985
• Le Mystêre d’Urbicande, 1985
• L’Archiviste, 1987
• La Tour, 1987
• La route d’Armilia, 1987-1988
• Encyclopédie des transports présents et à venir, 1988
• Le Musée A. Desombres, 1990
• Brüsel, 1992
• L’Echo des Cités, 1993
• Mary La Penchée, 1995
• L’Enfant Penchée, 1996
• Le Guide des Cités, 1996
• L’Ombre d’un Homme, 1999
• L’Etrange cas du Docteur Abraham, 2001
• La Frontière Invisible, Tome I, 2002

Los álbumes: cronología de la serie en España

• Las Murallas de Samaris. Editorial Nueva Frontera, col. Vertigo núm. 9, Madrid, 198?
• La Fiebre de Urbicanda. Editorial Eurocómic, col. Negra núm. 23, Madrid, 198?
• La Torre. Editorial Eurocómic, col. Negra, núm. 26, Madrid, 198?
• El Archivista. Norma Editorial, (Fuera de colección, formato 300x390mm), Barcelona, 1991
• Brüsel. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 1993
• La Chica Inclinada. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 1996
• La Sombra de un Hombre. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2000
• El Archivista (nueva edición). Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2001
• La Frontera Invisible, Vol. 1. Norma Editorial, col. Las Ciudades Oscuras s/n, Barcelona, 2002

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)

jueves, 2 de julio de 2009

Las Ciudades Oscuras II


El inicio de la serie

Algo más de veinte años han pasado desde la publicación en la mítica revista A Suivre en su número 53 del primer capítulo de la obra Las Murallas de Samaris. Primera colaboración oficial del dibujante François Schuiten y del guionista Benoît Peeters.
Y no podía ser de otro modo sino fruto de una serie de casualidades.
Schuiten y Peeters se conocían desde los doce años cuando asistían juntos a las clases de pintura que impartía el padre del primero, Robert Schuiten. Desde este momento se estableció entre ellos una complicidad en la forma de hacer y ver las cosas que hacía presagiar su futura colaboración. Llegaron incluso a imaginar un revista: Go.
A Suivre rechazó la publicación del libro Aux Medianes de Cymbiola, obra realizada a partes iguales entre Schuiten y Claude Renard1, alegando la revista problemas de índole técnico; este rechazo fue el germen del inicio de la colaboración con Peeters. Schuiten en una entrevista2 comenta las razones por las que decidió colaborar con Peeters: “Amaba la historieta y estaba muy interesado en el medio. Por convicción, porque se había establecido una rara connivencia entre nosotros, sentía que era el colaborador ideal”.
Comenzaron a preparar el proyecto conjunto que sería la propuesta del libro de Las Murallas de Samaris, encontrando lugares comunes, algo nada difícil entre ellos. A Suivre la aceptó rápidamente.

Las formas

Nunca se plantearon la realización de una serie según el modelo clásico. Intentaban con sus propuestas realizar historias interconectadas pero que no tuvieran una continuidad clara. Hubo un momento en que su editor les propuso ubicar los libros publicados bajo un epígrafe común. Aquello supuso una decepción para los autores ya que tenían que abdicar de una manera de ver sus libros más como un abanico de posibilidades cambiantes que como una realidad común.
Todos los libros de la serie de Las Ciudades Oscuras están concebidos con una forma determinada y distinta, así podemos encontrar desde un relato mítico y fundacional como La Torre, a un diario de viaje en dirigible en La route d’Armilia, pasando por un formato de periódico en L’Echo des cités, o el equivalente a un atlas geográfico e histórico en Le guide des cités.
Pese a las formas, quizás un tanto extravagantes, miradas desde un exterior, los autores intentan por todos los medios no caer en repeticiones queriendo sorprender al lector con propuestas diferentes.
El concepto narrativo sí tiene una cierta repetición de moldes siendo siempre la propuesta de un viaje, interior o físico, el desencadenante de la acción lanzando hacia delante con un ritmo calculado la historieta, y no dejando acabar la obra más que con el final del viaje iniciado. El personaje principal siempre se ve arrastrado contra su voluntad al viaje que no prevé y que inicia debido a ciertos imprevistos; durante su viaje se encontrará irremediablemente con una mujer que le provocará una atracción inexorable. Este esquema se cumple en casi todas las obras. La chica inclinada, es el álbum que invierte el esquema, creando una situación atípica para el inicio de una búsqueda por parte de la protagonista Mary Von Rathen siendo en esta ocasión un personaje femenino quien debe iniciar el viaje, más una huida, encontrando un personaje masculino decisivo en su vida.

Todo un mundo: un intento de cronología

El año cero de las ciudades oscuras marca el inicio de la construcción de su primera utopía: La Torre.
Hacia el año 450, Giovanni Battista, mantenedor de la Torre, no podrá arreglar los desperfectos del sector que le ha sido encargado debido a la escasez de materiales para realizar las reparaciones, comenzará así el primer viaje mítico hacia la base de la Torre.
Es el año 696 decisivo para comprender la verdadera cronología que envuelve todos los álbumes de las ciudades oscuras hasta el presente aproximado del año 769. Es en este año cuando hasta el Consejo de la ciudad de Xhystos llegan rumores extraños sobre la ciudad de Samaris, y deciden enviar a un joven oficial para investigar, Franz Bauer. Su viaje durará nada menos que dieciocho años, lapso temporal impredecible para su protagonista, hasta el año 714 en el que regresará a Xhystos encontrándose con un joven Eugen Robick, uno de los personajes fundamentales de la serie.
En el año 719 se crea el periódico L’Echo des Cités, editado en diversos idiomas y con el compromiso de llegar a todas las ciudades del continente oscuro. No mucho después, un joven secretario de redacción, Stanislas Sainclair será nombrado redactor jefe dando un nuevo impulso al rotativo gracias a la incorporación del color.
A partir de este momento acontecimientos singulares se sucederán uno tras otro, fascinantes e improbables. Como la aparición en la ciudad de Samarodrive del Capitán Nemo –o quizás como algunos de los testigos afirmaban fuera el escritor Julio Verne caracterizado como su personaje más querido. –, o los hechos y hallazgos de personajes variopintos como el inventor Axel Wappendorf, o el aventurero y fotógrafo Michel Ardan, o narraciones tan bellas como el viaje del huérfano Bogdam atravesando parte del continente, sin ningún medio, rumbo a La Ciudad del Libro ubicada en las cercanías de Brüsel.
El año 735 es otra fecha importante, en unas obras en la ciudad de Urbicanda se encuentra un cubo de apariencia inocua que será llevado al despacho del Urbatecto de la ciudad que no es otro que Eugen Robick. Las repercusiones de este hallazgo sacudirán todos los estamentos de la ciudad, y del continente oscuro.
Inspirándose en las reformas estructurales de algunas ciudades, Brüsel iniciará su total reconstrucción hacia el año 745-746, con inesperadas consecuencias, nos encontraremos con viejos conocidos como Axel Wappendorf o el propio Eugen Robick. El inicio de este álbum trae a la memoria un texto de Franz Kafka, El Castillo.
En este mismo año se producirá uan avería importante en la regla del tiempo, un viaje en dirigible a través de las ciudades intentará poner solución a este hecho sin precedentes.
Al año siguiente la familia Von Rathen viaja a Alaxis produciéndose en una atracción de la ciudad un efecto secundario sobre la hija, Mary, dejándola inclinada. Comenzará para ella una huida de varios años a la búsqueda de una solución que culminará en el año 751 en el Mont Michelson.
En el 750 se produce un descubrimiento que pondrá en duda el propio relato fundador de la Torre, el descubrimiento en el paraje de Marahuaca, en el desierto de los Somonitas, de un mastaba que data de tiempos anteriores a la propia Torre, su descubridor Benedickt Loderer avisará enseguida a Michel Ardan comenzando juntos la exploración de la tumba.
En el 755 se producirá en Pahry el lamentable suceso del doctor Abraham.
Siete años más tarde en el 762 se producirá el cierre del periódico L’Echo des Cités, unos meses después aparecerá uno nuevo de la mano de Michel Ardan, La Lumiere.
Esta pequeña cronología tan sólo quiere aportar una sesgada visión de los acontecimientos más reseñables, siendo multitud los pequeños detalles, noticias y sucesos que dejo sin mencionar.



1. François Schuiten, Claude Renard. Cymbiola. Editorial Eurocómic, col. Negra, núm. 17, Madrid, 198?.
2. Dossier Schuiten. BFB Editions, col. Les Dossiers de DBD núm. 6, París, 2002.


(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2003


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº25 en la primavera de 2003)