sábado, 11 de abril de 2009

La vida en viñetas. Historias autobiográficas


La vida en viñetas. Historias autobiográficas. Will Eisner. Norma Editorial. Cartoné. 478 págs. B/N y sepia.

Estamos de enhorabuena. Acaba de aparecer este volumen de historias del maestro de los cómics por excelencia. Will Eisner nació en Brooklyn, New York en 1917 y murió en Lauderdale Lakes, Florida en 2005. En esta antología vamos a encontrarnos con la recopilación de dos narraciones cortas y de tres novelas gráficas. Todas tienen el denominador común de ser vehículos en los que el autor volcó parte de sus vivencias.
Crepúsculo en Sunshine City (1985) es la historia de Henry Klop un jubilado neoyorkino que va a marcharse a la calida Florida para pasar sus últimos años de vida. Comienza con el traspaso de su negocio y los recuerdos inundando su mente mientras cae una nevada. Cuando le preguntan “¿Qué te queda aquí?”, Henry contestará: “Recuerdos, un montón de recuerdos”. Will Eisner siguió el mismo periplo que su personaje.
El Soñador (1986) es una de las obras más importantes de Eisner y una de las que más me han influenciado a título personal. Bill es un soñador. Desea trabajar dibujando cómics. Seguiremos su arduo camino hasta que llegue a convertirse en autor. Este trabajo que empezó siendo una obra de ficción acaba convirtiéndose en un referente histórico de los orígenes de los cómics. Entre los personajes, encontraremos camuflados a autores míticos de la talla de Bob Kane, creador de Batman o de Jack Kirby co-creador del universo Marvel.
Viaje al corazón de la tormenta (1990) es la obra más claramente autobiográfica. Will Eisner sentado en un tren en el año 1942 viaja para incorporarse a filas durante la Segunda Guerra Mundial. Cuenta por medio de flashbacks la infancia y la adolescencia de nuestro autor, así como la historia de su familia. Este trabajo es la obra con más carga emocional de esta antología.
Las reglas del juego (2001) narra las vivencias de la familia de Ann la mujer de Will Eisner. Es una obra coral donde veremos la ascensión y caída del déspota Conrad Arnheim. Y finalmente, El día en que me convertí en un profesional (2005) de tan sólo cuatro planchas nos devuelve a Bill el protagonista de El Soñador y su eterno viaje acompañado de su portafolio de muestras.
Les recomiendo este álbum. Para estas fechas un regalo original y de gran calidad. Indispensable.
© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en diciembre de 2008)

domingo, 5 de abril de 2009

Waslala

La Tetería Waslala está situada en la calle Argensola, 3 del casco antiguo de Alicante, en pleno corazón de la ciudad. Detenerse a disfrutar de este entorno privilegiado y fuera de lo normal es prácticamente una obligación a todo aquel que nos visite. Pedro y Luisa, los responsables, les acojerán con mano amiga y trato exquisito. Ya lo verán. Hace unos meses me pidieron que para su nueva carta les escribiera un pequeño cuento. Desde Enero pasado la carta de la Tetería Waslala tiene a bien acogerlo entre sus páginas. Lo escribí con todo el cariño del mundo. Espero que les guste:
Waslala
Waslala, reza el letrero. Leí mejor: Tetería Waslala. Había caminado sin rumbo. Llevaba mucho tiempo atascado en la resolución de un cuento. La pluma seca en el bolsillo era el cuerpo del delito. Waslala no existe, me dije, es un imposible, una ilusión. Nunca creí en utopías. Una estrella de papel ilumina la entrada. La enrejada abierta ofrece entrar hasta una puerta de madera con ojos de cristal cuyas aguas parpadean imágenes anegadas de ocre envuelta entre muros centenarios. Pasé. El hálito de calor me relaja, una luna llena de azul me mira y el rumor del agua con su leve torrentera de murmullo de beso acaricia mi alma. Pinocho sentado en un columpio gira su cabeza. Un caballo alado, Pegaso quizás, vuela surcando sueños de aserrín. Las ventanas de Waslala dan a otros mundos. Un niño con pijama contempla la noche, sueña olvidos e imagina ser un principito a la vez que un hada sentada en la contraventana me pide silencio. No despiertes, no lo despiertes, me dice al agitar sus alitas de rama de arbusto. Waslala, suspiré, un lugar donde refrescar los veranos, un lugar donde encontrar abrigo en los inviernos. El aroma del té lo envuelve todo ¿Existe este lugar? ¿Es posible? Escuché una voz, no supe de dónde: té de la mejor calidad, agua mineralizada y azúcar de caña integral de agricultura ecológica. Me senté al fondo donde una fuente habla de un imposible con la letra grabada en la piedra mientras el agua bosteza círculos en el pozal. El ambiente relajado detiene el tiempo en este lugar de ensueño. Deseé no despertar. Abrí la carta. La lista, no sólo de tes, era de impresión. Volvió la voz: hasta las diez y media junto a tu consumición te ofrecemos una degustación gratuita y diferente cada día. Apostamos por productos de comercio justo y de agricultura ecológica. Cerca, había una estantería de cristal. En su interior, libros de sueño dulce con palabras escondidas entre páginas de lavanda. Leí los títulos. Aún no han sido escritos, escuché. Los conozco, repliqué al levantar la vista. Sentado sobre el marco de un cuadro, un ángel con un libro abierto sobre las piernas me mira con la melancolía del buscador de palabras. No todos, aunque se escribirán más pronto o más tarde, me dijo. Volví a leer los lomos. Tenía razón. Al final del primer estante encontré mi nombre junto a un título que desconocía. Lo cogí sorprendido. Amarillento de tiempo, la humedad ahuecaba sus páginas. Lo abrí. Estaba en blanco. Luisa me había preparado un té. Pedro me lo sirvió en la mesa. No recuerdo cómo supe sus nombres ni tampoco cómo acertaron con el té que deseaba. Miré el blanco de la página, el abismo. Bebí del té. Su sabor anegó mi garganta abrasada de civilización. Me sentí renacer. Llevaba meses atascado sin escribir. Pinocho y el caballo alado, Pegaso quizás, jugaban iluminados por una luna llena de azul. El hada pedía silencio. El rumor del agua envolvía los aromas de té. El ángel sonreía. Nunca creí en utopías. Estaba equivocado. Saqué la pluma seca de mi bolsillo, el cuerpo del delito, y comencé a escribir: Waslala, reza el letrero…

© Pedro F. Navarro, 2008

domingo, 29 de marzo de 2009

Batman, la broma asesina


Batman, la broma asesina. Alan Moore, Brian Bolland. Ediciones Zinco, Norma Editorial, Planeta DeAgostini. Prestigio. 48 págs. Color.

Gotas de lluvia se derraman sobre una calzada. Unos faros alumbran una verja y descubren un texto: Asilo de Arkham para criminales dementes. Un escalofrío nos recorre la espalda. La figura de Batman recortada bajo la lluvia abandona el coche y se dirige a la entrada. El comisario Gordon le espera. Atraviesan pasillos y celdas hasta llegar a una sala de interrogatorios. Entra Batman, Gordon queda fuera. Un personaje entre sombras juega con una baraja de cartas. Se escucha al narrador. “Había una vez dos tipos en un manicomio…”. El principio de esta obra nos corta el aliento. Se cumplen veinte años de su publicación, apareció en 1988 y fue un rápido éxito de ventas. En 1999 recibiría varios premios Eisner, los considerados como Oscars de los cómics, a la Mejor Novela Gráfica, al Mejor Guionista y al Mejor Dibujante.
Alan Moore (Northampton, Inglaterra, 1953) y Brian Bolland (Lincolnshire, Inglaterra, 1951), guionista y dibujante respectivamente crearon una de las historias más importantes de Batman, así como de su principal antagonista, el Joker. Moore acababa de publicar Watchmen y estaba considerado como uno de los mejores guionistas de todos los tiempos. Brian Bolland tras su serie Camelot 3000 se había labrado una reputación. Juntos realizaron la historia definitiva del Joker. Nunca nadie había explicado el origen de este villano psicópata, y nunca se había profundizado como lo hicieron los autores entre los entresijos de su pasado. La capacidad de aguante de una mente enfrentada a la presión ejercida por sus actos. La culpa como motor de la historia, y de cómo los personajes se enfrentan a sus miedos, a sus carencias afectivas y a una lucha constante y sin fin. Le dice Batman al Joker: “He estado pensando últimamente sobre nosotros. Sobre lo que va a ocurrirnos al final. Nos mataremos el uno al otro ¿verdad?” Un presagio. Un final predecible que el genio del guionista británico hará variar en un giro narrativo magistral dejándonos con una respuesta que no esperábamos. Las dos caras de la moneda, los dos rostros de la culpa, lo encarnan Batman y el Joker. Una obra sin concesiones.
© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en noviembre de 2008)

viernes, 20 de marzo de 2009

Sambre


Sambre. Yslaire, Balac. Ediciones Glénat España. Cartoné. Cinco tomos. 48 págs c/u. Color.

Ya nada me importa… es el título del primer tomo de esta serie. Es una historia de amor, violencia y delirios. Ambientada en el siglo XIX en la Francia rural, recuerda casi al instante el retrato fiel que de esta sociedad realizara Balzac. No en vano el guionista usa el seudónimo de Balac en claro homenaje. En su lectura nos sacuden reminiscencias de Rojo y Negro de Stendhal o de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. Es la pasión hecha historieta. Es la historia de la estirpe de los Sambre. Bernard Hislaire (Bruselas, Bélgica, 1957) y Yann Le Pennetier (Marsella, Francia, 1954) dibujante y guionista respectivamente, crearon a mediados de la década de los ochenta este trabajo. Bajo los seudónimos de Yslaire y Balac realizaron la que está considerada como una de las obras maestras de la historieta. Apareció en la revista Circus. Inmediatamente fue aclamada por crítica y público. Sambre vio la luz debido a circunstancias especiales que rodeaban a sus autores. El dibujante, Hislaire, atravesaba por un momento de necesidad creativa. Su anterior serie de humor, Bidouille & Violette, no había tenido aceptación. Como más tarde reconocería, cambio el rumbo: “Ma boussole indiquait le sud”. Yann era un guionista orientado a series cómicas y de aventuras. Con este trabajo quería ofrecer una nueva faceta para evitar encasillarse. Hugo Sambre se ha suicidado clavándose unas agujas en los ojos. En su agonía, su sangre se derrama sobre el manuscrito que está escribiendo. En su funeral nadie falta, todos están presentes, aunque realmente la asistencia se debe al partido que representa su joven viuda. Bernard Sambre, su hijo, después del funeral camina sin rumbo perdiéndose. Comienza a llover. El joven se refugia bajo un puente. No está sólo. Al volverse se encontrará con Julie la furtiva. Al mirarla a los ojos se desarmará. Son ojos de brasa. Envueltos entre truenos y relámpagos quedan prendidos el uno del otro. Julie le pide que le demuestre su amor donde ella le indique. Bernard acepta. Ella le esperará envuelta en un vestido translucido más allá de las doce en el cementerio, en la tumba de su padre recién enterrado. Se amarán sobre la fría piedra. Establecerán un vínculo inmortal imposible de entender. Serán separados. La lucha por ese amor nos envolverá página a página entre viñetas de estremecedora belleza. Imprescindible.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en septiembre de 2008)

jueves, 12 de marzo de 2009

Miguel Ángel Díez. Bibliografía. Ilustración

Seguimos con la publicación de la bibliografía de Miguel Ángel Díez. Ahora el turno es para los libros que ha ilustrado. A partir de ahora, cada año confeccionaré una entrada con sus trabajos.


2007 Estela. Pablo Albo. Col. Trampantojo. Barcelona. Thule Ediciones.



2007 Mi abuelo Simón lo sabe. Nieves Pérez Rivero. Los álbumes de sopa de libros. Madrid. Anaya.






2007 El cartero de Bagdad. Marcos S. Calveiro. Col. Ala Delta, Serie verde, vol.:65. Zaragoza. Editorial Luis Vives. Edelvives.





2008 Los animales de la lluvia. Pedro Villar. Col. Diálogo infantil, libros muy ilustrados, vol.:11. Valencia. Editorial Diálogo. Editilde S.L.


2008 El castellano viejo y otros artículos. Mariano Jose de Larra (Adaptación de Miguel Ángel Ortega). Col. Adarga, vol.:8. Zaragoza. Editorial Luis Vives. Edelvives.





viernes, 6 de marzo de 2009

El silencio de Malka


El silencio de Malka. Jorge Zentner, Rubén Pellejero. Ediciones Glénat España. Rustica. 86 págs. Color.

La palabra EMET en hebreo significa verdad. Existe la creencia, y la fe, qué, si se escribe esta palabra en un hombre de barro, éste cobrará vida. Si se borrara la primera letra, el alef, la palabra resultante sería MET que significa muerto. Es entonces cuando el hombre volvería a ser barro. Este hombre, este mito recibe el nombre de Golem.
Jorge Zentner (Basavilvaso, Argentina, 1953) y Rubén Pellejero (Badalona, Barcelona, 1952) han colaborado juntos desde el inicio de la década de los ochenta. Sin lugar a dudas su trabajo más premiado y reconocido es El silencio de Malka, ganadora en 1997 del prestigioso premio Alph-Art en Angoulême a la mejor obra extranjera. Siendo además finalista en los premios otorgados por el Saló del Cómic de Barcelona.
Zentner nació en Argentina en el seno de una familia judía que había emigrado desde Europa huyendo de los abominables pogroms, palabra rusa que significa ataque o disturbio. Siempre intentó conocer la historia de esta huída aunque su abuela no la recordaba con claridad; hasta que alguien mencionó la palabra London. Los recuerdos volvieron lúcidos. Y narró el viaje desde Besarabia, en la Rusia zarista más profunda, hasta London, regresando de nuevo a Besarabia para huir hasta Odessa y de allí partir en barco a Argentina. “Cuando pasábamos por Brasil hubo una tormenta […] casi me caigo al agua; me salvó un primo, que estaba cerca y alcanzó a agarrarme de las trenzas. En ese relato, en esas trenzas pelirrojas está el origen de El silencio de Malka”, nos cuenta Zentner.
Malka es una niña judía que con su familia huye de Rusia hasta Argentina. El paraíso prometido en este país no es tal. Sequías, plagas, semillas de mala calidad harán que la vida en Entre-Ríos sea difícil y penosa para estos emigrantes. Hasta que un día Zelick, su tío, recibe ayuda divina por medio del profeta Elías y obtiene el permiso para crear un Golem. Zentner y Pellejero abandonan el registro de historieta de aventura para entregarnos un trabajo autobiográfico y poético, donde las líneas se sintetizan y el color embarga, donde cielos y campos adquieren el valor de personaje, y la vida, nace del barro cuando una palabra se escribe. EMET, verdad. No la dejen pasar.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en junio de 2008)

sábado, 28 de febrero de 2009

Miguel Ángel Díez. Bibliografía. Monografías de Cómic

En diversas entradas pondré sobre este blog una bibliografía de la obra de Miguel Ángel Díez. Iniciamos este recorrido con las monografías de cómic.


2002 El corazón de las tinieblas. Ed. Sin sentido. Col. Sinfuturo, vol.: 4. Madrid; Colectiva (Adaptación al cómic de la novela homónima de Joseph Conrad sobre guiones de Karym Taylhardat).

domingo, 22 de febrero de 2009

Contrato con Dios


Contrato con Dios. La vida en la avenida Dropsie. Will Eisner. Norma Editorial. Cartoné. 498 págs. B/N y sepia.

Will Eisner es Dios. Nació en Brooklyn, New York en 1917, murió en Lauderdale Lakes, Florida en 2005. Si la historia del cómic la representase una persona sería sin lugar a dudas él. Como anécdota les diré que trabajando de editor rechazó una propuesta de cómic por su comercialidad: Superman. Hace treinta años, cuando Will contaba ya con sesenta y uno, siendo una referencia ineludible, y tras una odisea editorial donde esta propuesta era rechazada por todos, consiguió con perseverancia llegarla a publicar. Es un trabajo que sobresale en extensión y forma de la tiranía del formato comic book de superhéroes: Contrato con Dios. A esta obra, Eisner la bautizó con el nombre de Novela Gráfica. Fue el nacimiento de un nuevo formato que no tardó en mostrarse innovador. Años después, este formato es el más aceptado por el público y se ha convertido en una herramienta donde autores que no tenían cabida han podido trabajar. Will Eisner se define como “un testigo gráfico que informa sobre la vida, la muerte, los desengaños y la eterna lucha por prevalecer… o al menos sobrevivir”. Contrato con Dios narra la historia de Frimme Hersh, un judío devoto que acaba de enterrar a su única hija. El inicio de la historia con el regreso de Hersh a su vivienda bajo la lluvia, es una de las escenas más recordadas de la historia de los cómics. Todo el dolor, todo el amor, toda la desesperación es narrada a página completa. Frimme no acepta esta pérdida, tenía un contrato con Dios, un contrato que Dios ha incumplido. Contrato con Dios engloba otras tres historias más: El cantante callejero, es la historia de las personas que se ganaban la vida cantando entre el hueco de los edificios. El Súper, historia trágica donde el superintendente de un edificio cae atrapado por la belleza de una niña. Y Cookalein, una historia coral donde se narran las vacaciones de los neoyorkinos en aquellas granjas de campo que con el tiempo se convertirían en los moteles de carretera de los años cuarenta. En este libro además podremos encontrar recopilados dos trabajos más de Will Eisner, Ansia de vivir (1983) y La avenida Droopsie (1995). No queda lugar para hablarles de ellas. Todas son obras maestras. No les digo nada más. Devórenlas.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en mayo de 2008)

jueves, 12 de febrero de 2009

El cuaderno rojo


El Cuaderno Rojo. Teddy Kristiansen. Norma Editorial. Cartoné. 72 págs. Color.

Los secretos son la esencia de su trabajo y su forma de entender la historieta. Siempre fiel a la máxima del escritor Rober Musil: “Nunca le des al lector lo que quiere, porque ya sabe lo que es…” Teddy Kristiansen (Dinamarca, 1964) inició su andadura profesional con la novela gráfica “Superman y la bomba de la paz” junto al guionista Niels Sondergaard, publicada para el mercado europeo, fue la primera vez que la editorial DC Comics cedía los derechos de Superman. La solidez de aquel proyecto supuso el arranque perfecto para introducirse en el mercado estadounidense. A partir de ese momento una obra breve pero intensa ha cimentado la fama de este atípico dibujante danés. Grendel Tales: Cuatro demonios, un infierno, Sandman Midnigth Theatre, La Casa de los Secretos o Superman: Es un pájaro… son algunos de sus trabajos más emblemáticos. Ahora ha regresado al mercado europeo con el álbum El cuaderno rojo. William Ackroyd es un escritor marcado por un dolor oculto. Un secreto escondido en su alma. Inicia una investigación para escribir la biografía del poeta Henry Miller, y así, acallar sus recuerdos. Una amante del poeta le remite un cuaderno y unas cartas donde habla de su relación con Miller. El cuaderno habla también de otra amistad del poeta, la de un pintor desconocido, Philip Marnham, hermano de la amante. William seducido por las atormentadas vivencias del pintor da un vuelco de ciento ochenta grados a su investigación e intenta profundizar en la biografía de Marnham. No encontrará ningún dato, ninguna referencia. Seguirá recibiendo correspondencia de la amante del poeta. Le enviará cuadernos, notas, cartas y algún cuadro de su hermano. Como telón de fondo la primera guerra mundial con imágenes grises y gradaciones de ceniza. La tragedia siempre presente y los secretos ocultos en sombras. ¿Qué pudo llevar a Marnham a huir hacia la guerra? ¿Qué cuadro pinto? ¿Por qué este cuadro supuso la causa del olvido de su persona? Las acuarelas y las aguadas de Teddy Kristiansen son el complemento perfecto de un guión lleno de emociones y de ritmo pausado. Cartas, cuadernos, cuadros, recuerdos, sensaciones forman parte de este mosaico perfecto en su ejecución. Obra insólita, de exquisita factura, que a nadie dejará indiferente. Es una de las mejores historietas publicadas en nuestro país este año. Imprescindible. Léanla.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en abril de 2008)

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ernie Pike


Ernie Pike. Héctor Germán Oesterheld, Hugo Pratt. Col. Hugo Pratt nº14,17,24,25. Norma Editorial. Cartoné. 64 págs. Color.

En el año 1957, dentro de la mítica revista Hora Cero en su primer número y junto a un sumario de infarto, aparece la serie Ernie Pike. Escrita por Héctor Germán Oesterheld (Buenos Aires, 1919) y dibujada por Hugo Pratt (Rimini, Italia, 1927), fue una serie de temática antibelicista. Ahora puede resultarnos en su planteamiento algo tópica pero en aquel año, la representación de los alemanes y japoneses supuso un cambio de visión por encima de banderas o colores. Aquélla fue su grandeza, su signo de identidad. Se convirtió en un éxito. Su presencia se hizo inevitable en las revistas de la casa: Hora Cero Semanal y Hora Cero Extra. Intervinieron otros autores en el dibujo para cumplir con las fechas: Alberto Breccia, José Muñoz, Solano López, etc… La serie está narrada por Ernie Pike, un reportero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, que busca pequeñas historias repletas de interés humano. A veces la aventura se inicia con Ernie, en otras ocasiones entramos en el relato sin ningún preámbulo. Oesterheld se basó para crear a su personaje en un periodista americano Ernest Taylor. Le llamaban Ernie Pyle. Fue el corresponsal de guerra más leído durante aquel tiempo. Su biografía impresionó a Héctor. Sobre todo su muerte. Apenas, a cinco meses para acabar la guerra, en la isla japonesa de Leschima, fue abatido por un francotirador. Era abril de 1945. Llevaba un papel arrugado en su bolsillo: “La guerra sólo produce hombres muertos en masa, país tras país, mes tras mes, año tras año”. De un virtuosismo narrativo sin precedentes, en esta serie se forjaron dos leyendas de la historieta, Oesterheld y Pratt. Más tarde, crearían por separado series míticas que los ensalzan por encima de épocas y gustos como dos grandes visionarios. Volvamos a mayo de 1957. Número uno de la revista Hora Cero, la primera historieta de Ernie Pike: Francotiradores. Comienza con un: “Quizá sea un relato amargo, pero creo que vale la pena leerlo… Un relato que mira a la realidad a la cara, sin falsos pudores, con todas sus miserias… Sin buenos ni malos… Pero con un protagonista odioso, cruel e infame… Más que ningún otro: ¡la guerra!”. Toda una declaración de principios. No la dejen pasar y léanla con atención.

© Pedro F. Navarro, 2008

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en marzo 2008)