22 de noviembre de 2009

Sandman. Noches Eternas

Es el regreso de Neil Gaiman al personaje que se lo ha dado todo, al personaje que inundó su vida y sus sueños desde aquel huracán de finales de 1987 hasta 1996. Tras siete años desde que acabase su serie, tras cinco desde que publicase aquella última incursión con el cuento ilustrado Cazadores de sueños.

Una historia con final

Traje y capa morada, sombrero y mascara de gas, su nombre Wesley Dodds; T
raje rojo y amarillo, miles de monitores rodeándoles en una burbuja perdida en el sueño, sus nombres Dr. Garret Sandford y Hector Hall. Todos diferentes, todos Sandman. Tres personajes, partes de un mismo sueño.
Verano de 1987, Neil Gaiman escribe el borrador inicial de la que será su primera obra para DC Comics, Black Orchid, concretamente el núm
ero 1, en una nota comentaba al dibujante Dave Mckean: “Incidentalmente... una idea que me gusta pero que puede parecerte demasiado banal, es que, si como ahora, hay mucha gente dentro de un sueño, incluyamos personajes de la Corriente Onírica DC. Puesto que los sueños son de todas maneras ilógicos, poner a Caín y Abel de camareros, o a Sandman, Bruto y Glob en una esquina, en un ángulo raro, mientras pasa el taxi, tendría un cierto sentido, complicado y tramposo. No destacarían, sólo estarían allí.”
Del segundo borrador desapareció, pero en la mente del guionista empezó a bullir aquella idea.

El autor había barajado c
on DC Comics una lista de personajes con los que estaba interesado trabajar, entre ellos curiosamente no estaba Sandman, pese a que tenía en mente hacer algo con la versión que realizó Jack Kirby en los 70, como le mencionó de pasada a Karen Berguer en septiembre de 1987 durante la Convención de Cómic inglesa celebrada en Londres. Su intención primera era la de realizar una serie de terror, no una serie de superhéroes. Un tiempo después recibió una llamada de teléfono, era Karen, querían que realizara un cómic de Sandman, la única limitación que le imponían era la conservación del nombre, el resto corría de su cuenta, tenía el camino libre.
Por aquellas fechas un huracán comenzó a asolar el Sur de Inglaterra, Neil Gaiman sólo pensaba en la historieta. Cuando regresó la electricidad escribió compulsivamente treinta folios con el argumento de lo que más tarde serían los ocho primeros números de la colección, lo envió a la editorial. El proyecto fue aceptado. Sandman, tal y como lo conocemos, había nacido.

La serie duró setenta y cinco números, un espe
cial y dos historias cortas desde enero de 1989 hasta marzo de 1996 englobados en un total de diez arcos argumentales 1, además de un cuento ilustrado aparecido en 1998 2. Contó la historia que quería contar, y su editorial respetó su silencio, respetó su obra.
En el año 2003 se celebraba el décimo aniversario del sello Vertigo. Karen Berguer propuso a Gaiman contar una historia más de Sandman para tal efemé
ride.
Durante dieciocho meses el autor escribió Noches Eternas. En septiembre de 2003 apareció el libro en Estados Unidos, Sandman regresó.
Un libro que contiene el universo

Un hombre se propone la tarea de dibujar
el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes... Poco antes de morir descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.
Jorge Luis Borges

Noches eternas no es sólo una colección de historias sobre los Eternos. Narra olvidos y desilusiones, trozos de papel flotando en el agua, sangre derramada sobre una mesa, dones fugaces en el alba de los tiempos, el abandono de tu cuerpo sobre una calzada, canciones de lagartos y sueños de peces-pájaro, búsquedas lejanas. Sus páginas
nos devuelven unos personajes ya conocidos pero sin embargo una vez que se inicia la lectura se nos antojan nuevos, es el mayor merito de estas historias. No nos hace falta el recuerdo anterior para disfrutar del libro. No importa si no conoces a Sandman, no importa si no has leído nunca nada de este personaje, y al mismo tiempo, si lo has hecho, no importa todo lo que has leído, no importa, porque los senderos siempre han estado ahí, y este es el destino de todas las historias, ser caminadas por la lectura. Noches eternas no es sólo una colección de historias sobre los Eternos.
Muerte y Veneci
a la primera historia es dibujada por P. Craig Russell, el único autor del presente libro que había trabajado anteriormente con Neil Gaiman, narra paralelamente la historia de un conde y su sequito viviendo un repetido día perfecto y la historia de un soldado de permiso en Venecia. Una Venecia lluviosa y nublada envuelta en sombras que contrasta con la luminosidad de la historia del conde o la luz irreal de los recuerdos del soldado.
Lo que he saboreado de Deseo está dibujada por Milo Manara, y el hecho de que aceptara esta historia es uno de los motivos fundamentales de la existencia de este libro. Es una historia de amor no correspo
ndido cuya búsqueda por parte de la protagonista femenina del deseo del personaje masculino nos arrastra hasta una resolución determinada por el nacimiento del deseo colectivo.
El corazón de una estrella dibujada por Miguelanxo Prado es quizás la historia más redonda, es una historia que nos transporta hasta un alba de los tiempos en donde todo es nuevo, en donde todo nada más ha comenzado a existir. Una historia narrada por un “padre” a su “hija” mientras empieza a dormirse. En esta historia vemos a los Eternos en sus orígenes, y vemos el nacimiento de una enemistad entre dos de ellos. Es la única historia de todo el libro en la que aparecen los siete eternos, y la única que inte
nta estar enlazada con una cierta continuidad dentro de la línea superheroica de Dc Comics. Como podemos ver en el personaje Sto-Oa, reminiscencia del origen de los Green Lantern Corps, o en el diálogo premonitorio que tienen Desespero y Rao, el sol de Krypton.
Quince retratos de Desespero es dibujada por Barro
n Storrey y diseñada por Dave Mckean, no es una historieta sino quince relatos ilustrados breves que intentan mostrarnos matices de la propia desesperación y que a la vez nos devuelven el propio retrato del personaje. Colores térreos que nos muestran manchados en un rojo sangre lo terrenal, imágenes de las que emanan reminiscencias del mejor Francis Bacon y le dan a las historias el soporte perfecto.
Hacia adentro es dibujada por Bill Sienkiewicz la realidad y lo ficticio se entremezclan en un vi
aje al centro de la locura, personajes reales envueltos en desnuda tinta china deambulan por un imaginario mundo repleto de brillantes colores, lo real no tiene sustancia y los peces lo envuelven todo soñando volar como pájaros hacia un lejano fundido en blanco.
Destrucción con dibujo de Glenn Fabry es sin lugar a dudas la historia con un dibujo más previsible y menos sugerente. Es la historia de una arqueóloga que realiza un viaje hacia una excavación secreta en una península que hace un año no existía.

Noches eternas es la última historia dibujada magistralmente por un Frank Quitely que sabe conjugar los mejores recursos de la ilustración para envolver un sugerente texto
del guionista dándonos siempre la sensación de leer en viñetas pese a la ausencia de marco.
El guionista cierra en esta historia el libro que adquiere unas connotaciones que unen todos los relatos confiriéndole una extraña coherencia.Siete relatos uno para cada miembro de la familia de Sueño. Gaiman no ha olvidado al niño que fue porque nunca ha dejado de serlo. Sus historias son las historias que, como niños, nos hubieran gustado que nos contaran. Nos fascinan porque tocan la fibra del niño que todos ocultamos en nuestro interior. Del niño que reprimimos y que el autor consigue hacernos aflorar. Gaiman cuida cada detalle de sus guiones, cada guiño, cada personaje es mimado, nos ofrece estructuras narrativas coherentes, cerrando espléndidamente cada una de las historias. Historias que se nos quedan prendidas.
Un libro se cierra y una pregunta queda en el aire.

¿Cuál es el destino de todas las historias?

Felices sueños.


1.- Preludios y nocturnos. La casa de muñecas. País de sueños. Estación de Nieblas. Un juego de ti. Fábulas y reflejos. Vidas breves. El fin de los mundos. Las benévolas. El velatorio.


2- The Sandman: Cazadores de Sueños.



© Pedro F. Navarro, 2004


(Artículo publicado originalmente en la revista Las Estaciones de Nemo nº28 en el invierno de 2004)

12 de noviembre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud III

Ilustración inédita de "Kembo. Incidente en la
pista del circo Medrano" de próxima aparición.

¿Cuál es el trabajo más atípico que has realizado?

Bueno, ilustraciones para un libro tan difícil como “El viaje en autobús de Josep Pla”. Imagínate, son consideraciones del escritor sobre lo que le rodea, sobre lo que experimenta. No hay personajes. Posiblemente escenarios sí, porque trabaja mucho con temas geográficos, con temas de cierto costumbrismo, con referencias al momento, etc. Pero, ¿Qué ilustramos? Es el punto de vista de un señor que escribe. Pues lo he llegado a hacer sin apartarme de mi registro para infantil, juvenil. Otro trabajo que me encargaron fue una serie de doce ilustraciones sobre la Guardia Real. Era un libro donde abundaba la fotografía pero querían que hubiera una serie de doce láminas, de doce momentos históricos de la evolución del cuerpo. Tuve que documentarme. No sé si cualquier persona que realiza literatura infantil podría hacer un encargo como éste sin renunciar a su voz. Tuve que resolver aquello. En ningún momento de mi vida se me habría ocurrido tocar este tema. Sí que he hecho temas históricos en donde hay batallas y hay de todo. Pero no de la Guardia Real. Uno piensa y duda. Es un libro regalo que se le va a entregar, incluso a la Familia Real, y que la propia Guardia Real va a recibir. A lo mejor, hago las narices un poco exageradas y exagero o deformo los cuerpos o las proporciones. Finalmente acabé haciéndolo y ví que se aceptó con mucho agrado. Hasta cierto punto, es una visión original porque no es la clásica estampa documental.

¿Cuándo realizas tus trabajos, te influye el pensar a qué público va dirigido?

Soy autodidacta, nunca llegué a trabajar con
un maestro, hay gente que ha aprendido trabajando con otra gente. En mi caso no fue así. Apliqué las cositas que había hecho de forma ingenua y más tarde pasadas por el tamiz de Bellas Artes empecé a entender lo que es vulgar y lo que no tiene el carácter que debería tener. A esto lo llamo la honradez profesional. ¿Te pones en la mentalidad de los niños para hacer un libro para niños? No, como me voy a poner en la mentalidad de los niños. Soy una persona responsable. Entrego a los niños lo que creo que les debo entregar y lo que les entrego tiene que empezar gustándome a mí, si no me gusta, lo rehago. De hecho, a veces, he tirado un trabajo, aunque no un libro entero. He iniciado algo, he visto que no resultaba y he vuelto a empezar. Uno tiene que estar de acuerdo con lo que está entregando. Este trabajo está hecho para ser reproducido, y esto se olvida a menudo. La gracia de nuestro trabajo y el interés que tiene es su amplitud. Llega a muchísima gente. Las posibilidades de difusión son tan maravillosas que a uno le emociona. A veces hacemos trabajos de animación a la lectura. Ahí conectamos con el público que conoce el libro, con niños, con adultos, con profesores y es cuando detectas realmente las cosas que funcionan y las que no, al margen de tu propuesta, claro. Recibes un mensaje de primera mano que se agradece. Todo esto da una disposición responsable hacia nuestro trabajo. Siempre existe el peligro de los convencionalismos. Llamo convencionalismos a las cosas que no aportan nada, entiéndeme, el asunto vulgar. Por ejemplo, los ojitos que quedan muy graciosos, o las posturitas, o insistir sobre las cosas mil veces hechas. Que por muy bien que se hagan funcionan en el mercado americano y en otros mercados pero que si no me aporta nada visualmente y no veo hallazgos me deja de interesar. A mí los tebeos no me gustan como me gustaban antes, ya los leo de otra forma, si es que los leo. También se agradecería por parte del público un poquito de reflexión. Hablábamos de buenos profesionales y también deberíamos hablar de buenos lectores, de buenos espectadores que estén dispuestos a ver más allá de lo que sería la simple contemplación. Hay gente preparada que opina que la lectura va a la inteligencia y no la contemplación. Parece que abrimos los ojos y ahí se acaba el proceso. Esto está por ahí escrito en algún libro de cierta especialización. No sé si a tí y a tus lectores les consta que no está bien visto si el niño lee tebeos, o si el niño se aficiona a libros donde hay mucha imagen y poco texto. Porque el niño lo que tiene que hacer es leer, la capacidad de leer es lo que le convertirá en…, en fin. Así, la lectura del tebeo, del libro infantil-juvenil se va a quedar en nada. Vamos, esto para mí es una barbaridad.

¿Qué le recomendarías a un autor joven?


Odio las recomendaciones. La gente buena siempre ha olvidado lo que ha leído, es decir, quien ha tenido un valor y un peso histórico siempre ha terminado olvidando todo lo que le enseñaron. Esto no quiere decir que desprec
ie las enseñanzas. Siempre dejan un poso valioso. Un ilustrador, un autor joven lo que tiene que hacer es enfrentarse con su propia experiencia, con su propia forma de entender las cosas y llevarlas al trabajo, a la labor. Alguien puede optar por diversificar su forma de trabajar o bien no buscar un estilo definido, pero éste no es mi caso, mi estilo sí se identifica. A lo largo de los años he hecho lo que pensaba que tenía que hacer, Para mí en la ilustración y por qué no decirlo, en el cómic, me da la sensación que tienes que buscar no una técnica, sino la capacidad no sólo de hacer un cuento infantil, juvenil sino, si se presenta el caso, de hacer un cartel para unas fiestas populares, un cartel muy serio, un trabajo publicitario, etc. Estás empezando en esto, estás introduciéndote, estás creando un registro que te va a obligar siempre al relato infantil que sabemos que tiene unos ticks, unas características que, como va dirigido a los niños, permite determinadas cosas que no permite un trabajo dirigido a adultos. Creo que esta consideración es clave, es decir, me estoy metiendo en un territorio, en un camino, en una línea de trabajo que me debe permitir en un futuro no traicionarme a mí mismo, no tener que cambiar de estilo o de forma de trabajar si el trabajo es más serio, más divertido, si es humorístico, o si es dramático. Esta consideración para mí es clave, espero que pueda resultar interesante.
Desde luego. ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Acabé un librito para Bromera. Es una pequeña historia para niños muy pequeños de un reloj de cuco que en vez de hacer “cu-cu” dice “ca-ca”. He trabajado en cartelería y he hecho una agenda para un colegio. Ahora estoy acabando un libro para la editorial Kalandraka. Es la historia simpática de un león, con dos partes diferenciadas, su vida en África y su vida en un circo parisino. Se titula “Kembo. Incidente en la pista del circo Medrano”, el texto es de un autor valenciano, Carlos Pérez. Esperamos que salga para Navidad.

En 2006 presentó en el Teatro Wagner de Aspe el libro “El bosque de mi abecedario” ¿Cuándo volveremos a tenerle entre nosotros?


Siempre que ha surgido algo en Aspe ha sido iniciativa del Ayuntamiento, de la Concejalía de Cultura o de la Biblioteca. Siempre quedé muy satisfecho del resultado. La última vez fue con motivo de una exposición que se presentó en el tristemente desaparecido Salón del Libro de Alicante. Trataremos de presentar el de Kalandraka. Cesar Martín, el delegado editorial, tiene interés en que la hagamos en Alicante.
Abrazos y saludos a todos los amigos y amigas de la comarca.

Gracias por tu tiempo Miguel. Esperamos volver a verte pronto presentando próximos proyectos.

© Pedro F. Navarro, 2009

16 de octubre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud II

Ilustración inédita de "Kembo. Incidente en la
pista del circo Medrano" de próxima aparición.


¿Qué diferencias hay entre el trabajo de un ilustrador y el de un dibujante de cómic?

No está mal reflexionar un poco sobre lo que es el trabajo de realizar ilustraciones para un libro y el trabajo en el cómic, entendiendo que la máxima relación con la ilustración se da cuando trabajamos con un guión de otra persona. En ilustración, hasta cierto punto, podemos mostrar y ocultar al mismo tiempo. Si del relato literario
hay algo que no me interesa o que no me conviene ya que puedo tener tendencia a una determinada imagen, a un determinado ambiente, entonces me interesa más ilustrar eso que no otro pasaje que me puede ser más incómodo. Bien porque no va con mi forma de entender las cosas, o bien por la representación de elementos que elegiría. Es decir, cuando hacemos ilustración podemos elegir los momentos y podemos ocultar las cosas que nos interesa que no sean mostradas. Además, la ocultación tiene su interés, crea misterio, no hay por qué enseñarlo todo. En ilustración se nos considera muy ligados a la literatura, yo siempre he defendido que estamos más ligados al cine. Nuestro trabajo es visual. Incluso a veces, defiendo que en un libro ilustrado hay dos vías: la vía literaria y la vía gráfica, El libro está conseguido cuando tiene una presencia en las imágenes y ya no te lo puedes imaginar de otra forma. En este caso, normalmente suelen estar implicados tanto el ilustrador como el autor literario, hay afinidad.
En el có
mic hay que mostrarlo todo. Estamos hablando de un relato absolutamente visual. De un cómic planteado de forma que existe un guión previo y que llevo ese guión a imágenes, porque cuando el guión es del propio dibujante, hay más margen ya que si algo no me interesa puedo, no ocultarlo, sino eliminarlo directamente. Aunque efectivamente, hay que mostrarlo todo porque al ser tan visual no puedo parcelarlo. Una escena la puedo resolver con primeros planos y así evito otras cuestiones, pero a lo largo del relato visual es difícil de mantener, llega un momento en que tienes que mostrar escenarios o tienes que mostrar puntos de vista que a lo mejor te crean complicaciones. Siempre pongo un ejemplo, de hecho es un trabajo que hice. Volvamos al tema de la ilustración, imaginemos una escena que a mi no me interesa para nada. Una señora está hablando con una criada y hay una presencia fantasmal que aparece entre cortinas y observa ¿Cómo lo resuelves? ¿Con una conversación? No me atraía, es una escena de cierta vulgaridad, no ofrece posibilidades de sorpresa. Recuerdo que la resolví cargando el verdadero valor de la imagen en las cortinas. Las cortinas desarrollaban una escena de trovadores, de figuras fantásticas, era como un tapiz y ahí basaba el valor de la imagen. Las cortinas se abrían, aparece la presencia y en el primer plano las dos figuras se enfrentaban la una con la otra, pero el verdadero valor del dibujo no aparecía en el texto porque estaba representado en las cortinas. La traslación de esta imagen considerada como ilustración al mundo del cómic, que es más relato, que es más secuencia, es complicada. En cómic no nos podemos detener a entretenernos porque lo que nos interesa es el desarrollo argumental, el avance de la tensión narrativa, etc.
He usado, de cuando en cuando, la imagen a toda página.
En mi trabajo en cómic le he prestado un cierto interés. De la misma forma que en un film, la tensión narrativa se detiene ante un escenario, ante una imagen espectacular ¡Hasta los grandes del cine se detenían a veces! Probablemente esa imagen a toda página analizada tiene más que ver con la ilustración que con el propio relato.
¿Puede un libro ilustrado tener el carácter de cómic?

Una narración gráfica probablemente no tendría el carácter de cómic como sucesión de viñetas, pero por qué no resolver esta cuestión con imág
enes a toda página. Perderíamos la secuencia, aunque también la secuencia podría estar dentro de esa gran imagen que ocupara toda la página. Bueno por ahí creo que iría ese enfoque.

¿Detendría la secuenciación?

No hay que olvidar que la secuencia puede estar dentro de esa imagen…

¿Un segundo plano donde transcurre la
acción?

Efectivamente, incluso aunque sea un recurso
histórico de pintura. A veces un determinado pintor en el mismo cuadro desarrollaba una secuencia. Es decir, vemos cómo unos personajes salen por la puerta de una ciudad, en otro lado del cuadro vemos que están atravesando el puente de un río, y en un plano cercano, están los dos conversando con un caminante. En la misma escena hemos desarrollado toda la secuencia. Incluso en pintura religiosa es muy frecuente la vida de un determinado santo. Lo vemos joven hablando con alguien, a la derecha lo están martirizando y, al otro lado está en el cielo. Es muy frecuente. En realidad todo es imagen al servicio de un relato. No se puede juzgar la imagen por sí sola sin desvincularla del relato. En el cómic esto tiene más importancia todavía porque la relación entre texto e imagen es lo mismo, por decirlo de alguna manera, el texto es dibujo también…

Es una simbiosis…

El texto es dibujo ¿por qué no? Mientras, en ilustración hay que diferenciar, hay libros y libros. El libro que de cuando en cuando ofrece una página de ilustración, era el libro ilustrado de siempre. Luego hay libros donde la relación entre imagen y texto está al cincuenta por ciento, es decir, hay páginas completas de texto, hay páginas completas de dibujo, hay más frecuencia de dibujo. Luego están los álbumes, el texto queda reducido al mínimo, son lo que llamamos álbumes infantiles. Aquí el gran protagonista
es el relato grafico, las imágenes, que, a veces, llegan a ocupar el noventa por ciento del libro, quedando el texto reducido a una pequeña parte. El protagonismo gráfico es total, el libro se convierte en un objeto, un objeto cultural, sigue siendo libro por las características del producto. Incluso por ahí fuera ya es materia de coleccionismo. Siendo un libro infantil lo compran los adultos porque se deleitan. El valor del texto no hay que olvidarlo nunca, estamos trabajando al servicio de una invención literaria. Cuando me preguntan sobre esto pongo el ejemplo del libro sin palabras. El libro sin palabras es un relato gráfico total porque no interviene el texto, pero ¿eso excluye a un autor literario? Alguien ha desarrollado una idea, le ha dado unas características y no utiliza la palabra como recurso, pero le da todo el desarrollo argumental. El referente seria el cine mudo, no hay palabras, pero hay un guionista, hay alguien que inventa.
Igual ocurre en el cómic. Hay historietas mudas que tienen un guión, un tiempo de reloj, un tono, etc.

Evidentemente.

Cuando trabajas a partir de un tema ¿Cómo surge esa invención, esa idea, ese giro visual que hace genial a la imagen?

El tema de lo que es la invención afecta más a la ilustración que al cómic, pero hasta cierto punto. El tema está dado porque es la labor del autor literario, en el caso del cómic sería el guionista. A partir del tema surge la idea, la idea son estos recursos ingeniosos, el encontrar una solución visual que no es la forma de representarla porque la forma de representarla ya es la aportación del estilo del dibujante. Podría haber una fase intermedia a partir del tema, de esta sugerencia porque aún no representamos. Ahí puede haber una idea incluso ajena al dibujante, en la fase de representación podría haber a mi lado alguien, como un director de arte. La idea también puede ser mía pero el último escalón sería la ejecución, la forma de presentar esa idea. A veces no se tiene en cuenta, porque el dibujante no se pone a dibujar sin más, tiene primero que pensar, esto es lo que llamo la idea, la idea a partir del tema. No funciona tanto en el cómic aunque podría darse el caso de un tándem: uno piensa a partir de un guión, esto lo vamos a resolver así o asá, y luego la mano ejecutora, que indudablemente puede ser genial. En fin, que funcionan cosas que no son el propio dibujo sino una fase intermedia que yo creo que a veces el público, el lector, olvida: el ingenio sobre la técnica del dibujo, la fase de pensar.

Normalmente se piensa que el dibujante se tira en plancha, por así decirlo, a hacer el dibujo sin tener la gramática.

Cierto, pero a veces se confunden con el guión. El guión está resuelto. Pero al convertir el guión en imagen pueden surgir ideas, ideas que se aplican sin perjudicar el texto. Por ejemplo, en el terreno cinematográfico, la fotografía cinematográfica es un elemento pero las ideas que aporta el director sobre determinadas cuestiones, cómo presentar aquello, cómo disponer la cámara, bueno hay muchos ejemplos que no vamos a entrar. Pero está claro cuando hay ingenio, no sólo imagen, sino ingenio detrás…

….y además puede ser narrativo, a ver, el caso más innegable, la presentación del personaje principal de la película Casablanca, por ejemplo.

Evidente. (Risas) Se puede hacer de una forma vulgar o de una forma pensada, estudiada. Cuando hablamos de dibujo, de ilustración, de cómic, creo que es lo que define a un gran autor, a un autor interesante de otro autor que puede ser un genial dibujante pero le falte ese aspecto ingenioso, ese aspecto de darle vueltas al asunto para aportar algo más que el mero dibujo genial.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2009

5 de octubre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Calatayud I


Miguel Calatayud (Aspe, Alicante 1942) es ilustrador y dibujante de cómic. El pasado 15 de septiembre obtuvo uno de los más importantes galardones por el conjunto de su obra, el Premio Nacional de Ilustración 2009. Artista de mirada radical, lleva cuarenta años deleitándonos con sus propuestas fuera de toda tendencia o catalogación. Ha realizado cerca de medio centenar de libros de ilustración y una decena de álbumes de historieta con textos propios y ajenos. Nos hemos desplazado hasta Valencia para recoger de primera mano sus impresiones y realizar un acercamiento tanto a su persona como a su trabajo.

En una carrera tan plagada de éxitos y rec
onocimientos, inclusive de la crítica ¿Cómo te sientes con este galardón? ¿Lo esperabas?

Respecto al momento ha sido una absoluta sorpresa. Este reconocimiento me halaga, me contenta, vamos que me encuentro muy bien. Este premio es interesante por dos aspectos. Primero porque se decidió que se concediera al trabajo visto de forma retrospectiva a toda una vida. Si alguien ve mi currículo se encuent
ra con que ya lo había recibido con anterioridad. No es exacto, porque el reconocimiento de ilustración de carácter nacional se concedía antes a un título de un libro y un año de publicación concreto. Ahora se intenta que el premio de ilustración esté homologado y al mismo nivel que el resto de reconocimientos artísticos y se concede desde hace ya un año a una trayectoria. Segundo creo que es muy bueno para la profesión porque sitúa a todos los colegas al mismo nivel de calidad que el teatro, el cine, el trabajo literario y es, cada vez más, normalizar lo que es la consideración respecto a la ilustración. Me parece importante, al margen de mi alegría por haberlo recibido, ya que a lo ancho y largo del estado hay gente que ha dedicado a esto toda su vida y que ahora tengan la posibilidad de ver su trabajo reconocido de esta forma me parece valiosísimo. Ya era hora.


¿Cuándo decidiste ser dibujante? ¿Fue un impulso consciente, fue vocacional?

La aproximación al trabajo de ilustrador viene dado primero por un disfrute como contemplador, como admirador, vives esto en la infancia, te gusta, te atrae. A mí me toco vivir la posguerra, no la inmediata posguerra pero casi, el tebeo para nosotros era la posibilidad de volar, de viajar, de estar en otros lugares, de conectar con héroes queridos, por no hablar del cómic de componente humorístico, de las páginas de revistas como Pulgarcito, como del TBO. Ahora las vemos con otros ojos porque para nosotros son documentos. Este disfrutar contemplando te lleva evidentemente a hacer pinitos, y empezar a hacer dibujitos. Luego un amigo te lleva a probar alguna técnica porque te dice que hay unas tintas y que con esas tintas metes un color que queda mejor, es decir, que es como una cadenita que te va aproximando de una forma absolutamente ingenua y sin ninguna pretensión. Nunca pensé que me dedicaría a esto. En mi caso fue una progresión. En mi etapa de formación estaba atentísimo a todo lo que se producía, a todo lo que nos llegaba, porque eran otros tiempos, ahora las posibilidades de información son totales, pero en nuestra época te llegaba algo con una revista Marie Claire de Francia, una publicación inglesa, una de Norteamérica, había que buscarlo. Todo lo acabas integrando en tu evolución. Siempre he defendido que un dibujante o un artista que se dedique a esto tiene que estar atento a todo lo que se está haciendo. Supone una constante inquietud. En resumen, es una evolución generada primero por tu interés, por esa labor como admirador, como lector, como disfrutador. Luego, de alguna manera, tomas la decisión de involucrarte profesionalmente. Hay un aspecto fundamental, que es la dedicación de tiempo. Esta no es una labor que se puede despachar alegremente en un ratito, hacerla con responsabilidad requiere de tiempo, no sólo de ejecución sino de reflexión.


¿Cuál es el proceso de trabajo que sigues desde el papel en blanco hasta que acabas una ilustración o una página de cómic?

Cuando me enfrento con el papel en blanco siempre da un poco de vértigo pero tiene el atractivo de lo que va a ocurrir. Con un primer boceto no te basas en nada, y si cuentan que tienes el dibujo en la imaginación, lo que tienes es una tendencia, tienes una idea, pero la idea no toma forma hasta que la presentas. Para mí es un momento absolutamente precioso. Aunque vayas a tantear. Acabo de hacer un cartel para unas fiestas de Bocairent. A veces, te quedas pensando con la pluma estilográfica, haces un monito pequeño, tamaño sellito, y uno, me dio la clave del cartel. Hasta el punto de que fui a una fotocopiadora a ampliar. Luego lo cambias y lo enriqueces. Después, es un proceso. Es considerar las dimensiones, ajustar proporciones, llegar al formato, el estudio de color, etc. Frente al papel en blanco funcionas de una forma inconsciente, como si hicieras apuntes, como si hicieras bocetos y cuando sale algo interesante, he de confesar, que es el momento más apasionante, más emocionante, es el momento de autentica creación. El papel estaba en blanco, la idea no existía, y de pronto, aparece.

(Continuará...)

© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en septiembre de 2009)

15 de septiembre de 2009

Miguel Calatayud, Premio Nacional de Ilustración 2009

Ni se imaginan la alegría que me ha dado esta noticia. Miguel Calatayud ha sido reconocido con el Premio Nacional de Ilustración 2009. ¡¡Felicidades maestro!! Más información aquí, aquí y aquí.

8 de septiembre de 2009

Miradas. Entrevista a Miguel Ángel Díez


Miguel Ángel Díez (Aspe, Alicante 1973) es ilustrador y dibujante de comics. De complexión serena y mirada intensa, es tímido y poco dado a mostrarse en público (aunque últimamente no para). Cuida en su conversación una vena irónica que siempre hace sonreír. Es un trabajador incansable. Forjado a si mismo, ha creado de la nada un estilo propio de dibujo y una manera de entender su vocación esculpida a lo largo de años y de constancia. No se le recuerda sin una hoja de papel, sin un lápiz en la mano, sin esa mirada decidida, sin esa determinación en su trazo. Ha sido ganador del Jóvenes Creadores de Madrid y accésit en tres ocasiones en el mítico Certamen de Cómic e Ilustración INJUVE. Fue seleccionado para adaptar a cómic la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Tras este encargo, da un giro a su carrera y abandona momentáneamente el dibujo de cómic. Empieza a trabajar con el objetivo de entrar en el mundo de la ilustración. Lo consigue. En 2007 publica su primer libro ilustrado: Estela. Ese mismo año gana el 1º Premio del VII Certamen Internacional de Álbum Ilustrado Ciudad de Alicante. Hasta la fecha lleva ocho libros ilustrados publicados.

¿Por qué decidiste ser dibujante?

En realidad no es algo que eligiese consciente
mente. Sencillamente me ha ido empujando desde pequeño. A veces fastidia un poco, pero es un mal menor.

Inicialmente comienzas tu trabajo como di
bujante de cómic. Más tarde trabajas como ilustrador ¿Cómo se produce ese cambio, en apariencia radical?

Antes de dedicarme a la ilustración me gustaban
dos mundos creativos teóricamente opuestos, por un lado el mundo del cómic y por otro el mundo del dibujo artístico y de la pintura. El primero me interesaba por su capacidad para contar historias (y por ello, teóricamente, con un dibujo funcional y rápido) y el segundo por permitirme un trabajo visualmente más acabado (y por ello, teóricamente, poco narrativo). La ilustración supuso para mí el encuentro de ambos mundos. Me permitía al mismo tiempo contar una historia pero con un buen acabado visual. Vamos, el paraíso.

¿Cómo te defines, eres un ilustrador que dibuja cómic o un dibujante de cómic que ilustra?

Continuando con la respuesta anterior; me considero un narrador.


De Aspe es también un ilustrador de recono
cida trayectoria, Miguel Calatayud. ¿Cómo te ha influido? ¿Qué piensas de su trabajo?

Existe una cierta dicotomía, dentro del mundo de la creación artística, sobre si el arte debe ser algo meramente estético o por contra algo funcional. El trabajo de Miguel Calatayud como ilustrador y dibujantes de cómics demuestra (con un estilo visual que nunca dejará de ser moderno) que se puede ilustrar, por ejemplo, un libro dirigido a un niño (destinado comercialmente a la venta) y ser al mismo tiempo un trabajo artístico digno de un museo. Ha abierto para todos una ventana en una habitación cerrada.

¿Cuáles son los autores que más han influido en tu obra?

Han sido muchísimos a lo largo de mi vida... Además me influyen habitantes de ámbitos paralelos al mío como el cine, la música o la
literatura. De todas formas quién mejor me ha servido de guía ha sido el ilustrador alicantino Pablo Auladell. Entiendo este mundo mucho mejor gracias a él.

Has trabajado con distintos escritores como Pablo Albo, Nieves Pérez, Pedro Villar o Beatriz Osés. ¿Cómo es trabajar con ellos
? ¿Cómo es vuestra relación?

Cada uno de ellos tiene su propia personalidad artística, pero hasta ahora el proceso de trabajo ha sido básicamente el mismo; el escritor me da un texto acabado, salvo retoques de última hora, y yo hago mi propia interpretaci
ón artística de él con total libertad y autonomía. No solemos influir en los procesos del otro, aunque hay alguna excepción. Por otro lado, no sé como serán las relaciones de otros ilustradores/escritores pero yo he tenido la suerte de trabar una buena amistad con muchos de ellos, sirva de ejemplo que ya tengo proyectos nuevos con los escritores que has mencionado.

Cuando recibes un encargo, ¿Cuál es el proceso que sigues hasta la ilustración final?

Simplemente dejo crecer la historia dentro de mi cabeza. Me gusta que mi propia interpretación del texto siga su curso sin dem
asiadas ataduras e incluso que pueda darme cuenta de que lo he enfocado mal y variar el rumbo en cualquier momento. Además soy muy nervioso en los instantes previos y por ello poco dado a planificar detalladamente el trabajo desde el principio. Tengo pocas pruebas de dibujo previas al proceso definitivo. Por contra, soy muy paciente en el acabado final.

¿Cuál es el libro del que estás más satisfecho? ¿Y cual, el que más satisfacciones te ha dado?

No puedo responder a ninguna de las dos preguntas. Hasta ahora, la libertad creativa que he tenido me ha permitido convertir esos trabajos en trabajos propios. En todos hay una parte importante de mí, con sus aciertos y sus fallos. Recordando los procesos de creación de los libros me doy cuenta de que fueron una verd
adera aventura para mí.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo varios, pero los más inmediatos son: ilustrar "Debajo de la higuera hay un tesoro", un cuento escrito por Pablo Albo para la editorial Anaya; y dos cómics: "Cuanta tierra necesita un hombre", adaptación propia (que dios me coja confesado) de un cuento de Lev Tolstoi para la editorial Edelvives; y un sugerente proyecto sobre la vida de Miguel Hernández, con guión de un tal Pedro F. Navarro que publicará la editorial alicantina Edicions De Ponent.

¿Podemos decir que este trabajo supone tu vuelta al mundo del cómic?

Si, pero muy moderada.

¿Qué le dirías a un joven dibujante de cómic o ilustrador que quiera entrar en este mundo?

Por un lado, que se busque a sí mismo sin dejar de mirar a su alrededor, por otro que no haga mucho caso a los consejos.


Gracias por tu tiempo Miguel Ángel. Esperamos verte pronto de nuevo en Aspe presentando nuevos libros.
Si desean conocer las obras y trayectoria de Miguel Ángel Díez, autor de nuestra tierra, no duden en visitar su blog www.miguelangeldiez.blogspot.com estarán al tanto de sus próximos trabajos y presentaciones. Indispensable.


© Pedro F. Navarro, 2009

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en agosto de 2009)

1 de septiembre de 2009

Auladell...


Pablo Auladell acaba de estrenar su página web. Al igual que su trabajo, el sitio está exquisitamente realizado. Pinchen aquí.