lunes, 5 de enero de 2009

El rumor de la escarcha


El rumor de la escarcha. Jorge Zentner, Lorenzo Mattotti. Especial BD. Planeta DeAgostini. Rustica. 118 págs. Color.

“La piel me ardía…Y Alice dijo: “Quisiera tener un hijo. Un hijo tuyo Samuel”” Es entonces cuando aparece el miedo. Lo sentimos a menudo. Es una sensación que puede llegar a paralizarnos. Que nos sumerge y nos ahoga. El rumor de la escarcha habla de miedos: del de la paternidad, del de la responsabilidad… Jorge Zentner (Basavilbao, Argentina, 1953) y Lorenzo Mattotti (Brescia, Italia, 1954) nos sumergen en un relato intimista con un nivel de introspección tan complejo como magistral. Alice se marchará, Samuel no podrá evitarlo, en este punto comenzará una búsqueda, y una lucha. Un viaje hacia su interior que llevará a Samuel a atravesar esos pájaros con sus graznidos que representan ese miedo. Rumbo a ninguna parte se verá envuelto en un incendio forestal, las llamas rodearan el autobús, tendrá que salir, luchar y se dirá: “Yo nunca había estado en una guerra”. Perderá la vista, pasaran los meses, su vida desfilará en su oscuridad, tendrá que replantearse su existencia. Buscará a Alice. Arriesgada. La puesta en escena que nos ofrecen Zentner y Mattotti está llena de riesgos y de pocas concesiones. Una novela gráfica con dos viñetas por página acompañadas por un cartucho superior de texto y algunos diálogos. Una obra que debería de dejarnos fríos debido a su monotonía. Sin embargo, su lectura nos hace entrar en unas vivencias de una calidez pocas veces conseguida en historieta. Los dibujos de Mattotti, su color, su puesta en escena, sus simbolismos sin concesiones, su narración, nos empuja a una lectura compulsiva, los personajes están imbuidos de vida, y sus penurias, sus sentimientos, sus dudas y sí, sobre todo sus miedos, nos son expuestos por medio de unos textos carentes de artificio, y de una calidad literaria como solo Jorge Zentner, el autor de la maravillosa “El silencio de Malka” nos podría ofrecer.
“La carta de Alice llegaba desde un país lejano, muy lejano. Fui a buscar un atlas. Como si, en los mapas, fuera posible encontrar el olor de su piel”. Léanla, no defrauda.

© Pedro F. Navarro, 2007

(Columna Noveno Arte publicada originalmente en el periódico 30 Días en noviembre 2007)

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